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ANÁLISIS

Aleksander Céferin y Gianni Infantino: de la complicidad a la enemistad

La relación entre los mandamases de la UEFA y de la FIFA ha ido fracturándose poco a poco desde que comenzaron a ejercer hace una década. El plan de vender parte de los derechos comerciales del Mundial y del Mundial de Clubes ha acabado por despedazarla.

Aleksander Céferin (izq.) dialoga con Gianni Infantino (der.)

Aleksander Céferin (izq.) dialoga con Gianni Infantino (der.)AFP.

Alejandro Baños
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El conflicto en el fútbol desatado por la fallida venta de los derechos comerciales del Mundial y del Mundial de Clubes a entidades privadas no podría entenderse sin hablar de los bandos enfrentados. El presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), Gianni Infantino, vio cómo gran parte del deporte que él rige impulsaba una férrea oposición a su frustrado proyecto, basándose en la falta de transparencia de este proceso y en lo negativo que resultaría para el fútbol. Dentro de todos esos organismos o personalidades que rechazaron lo que quedó en un simple prototipo, hay alguien que no se escondió y lanzó el mayor de los órdagos contra Infantino, a pesar de su pasado como aliados: Aleksander Céferin.

El presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) advirtió a Infantino de que, si ejecutaba la venta, ninguna de las 55 asociaciones nacionales europeas volvería a disputar un torneo FIFA, incluido el Mundial. Una amenaza de enorme peso, dado que la UEFA engloba a potencias históricas como Francia, Inglaterra, Alemania, Portugal, Italia o España. Ante este escenario, cabe preguntarse quién es Céferin y qué motivos lo llevaron a transformarse de socio estratégico en la principal némesis de Infantino.

¿Quién es Aleksander Céferin?

Nacido en Liubliana (Eslovenia) en 1967, Céferin es un abogado que lleva muchos años ligado al mundo de deporte. Tras ejercer como representante de atletas y organizaciones deportivas —también estuvo en la junta directiva del NK Olimpija Ljubljana, uno de los principales equipos de la liga eslovena de fútbol— dio un importante salto en su trayectoria profesional en 2011, cuando fue nombrado presidente de la Federación Eslovena de Fútbol. Al mismo tiempo, desempeñaba ciertas responsabilidades dentro de la UEFA, concretamente en su Comité Jurídico.

Un lustro después llegó su gran ascenso. Después de que se celebrase una votación en la sede de la confederación europea en Nyom (Suiza), Céferin, con el eslogan El fútbol, primero, se convirtió en el nuevo presidente de la UEFA al conseguir una contundente victoria electoral sobre su oponente. El mandatario esloveno, que emergió como una figura de consenso impulsada por las federaciones pequeñas y medianas de Europa, tenía la complicada misión de recuperar la confianza y la imagen de la UEFA, dañada por un escándalo de corrupción tiempo atrás.

Uno de los primeros que se pronunció sobre la victoria de Céferin fue el propio Infantino, quien apenas llevaba unos meses como presidente de la FIFA y quien no dudó en destacar virtudes del nuevo jefe de la UEFA. "Tiene muy buenas ideas. Es una cara nueva para muchos pero es muy competente y espero con impaciencia trabajar con él, ya que forma parte también de la nueva FIFA", dijo Infantino.

De la complicidad a la enemistad

Céferin fue reelegido presidente de la UEFA en otras dos ocasiones: en 2019 y en 2023. En ninguna de las dos se celebraron unas elecciones debido a que no se presentó ningún otro candidato. Y en ambas, recibió la felicitación de Infantino. Sin embargo, esa complicidad que en un principio mostraban fue deteriorándose con el paso del tiempo y de ciertos acontecimientos que acabaron por fracturar una relación que es necesaria para el bien del fútbol.

En primer lugar, tuvieron un encontronazo que responde a una premisa económica. Mientras Infantino buscaba monetizar el fútbol en otros mercados (como Estados Unidos o Asia) e incrementar su influencia sobre el calendario, Céferin respondió defendiendo los intereses de los equipos y conjuntos nacionales europeos, que son la fuente de gran parte de los ingresos del fútbol.

Luego llegó el Mundial y una modificación propuesta por el presidente de la FIFA que acabó convirtiéndose en un punto de inflexión entre ambos líderes. Infantino impulsó la idea de celebrar el máximo torneo de selecciones nacionales cada dos años en lugar de cada cuatro. Céferin calificó la propuesta como "destructiva" para la salud de los futbolistas y amenazó abiertamente con un boicot europeo al Mundial si la FIFA avanzaba con esta iniciativa. Finalmente, el objetivo de Infantino quedó en meras intenciones.

También surgió un nuevo modelo de Mundial de Clubes lanzado por Infantino. El presidente de la FIFA fomentó un megaproyecto de la competición ampliándola a 32 equipos para competir directamente con el atractivo comercial de la UEFA Champions League. Céferin vio esta idea como un ataque directo a la máxima competición que la confederación europea organiza y expreso su absoluto rechazo a que saliese adelante debido a la sobrecarga del calendario para los futbolistas y a lo perjudicial que sería para los intereses de un torneo tan prestigioso como es la UEFA Champions League.

Por último llegó el plan de Infantino de vender una parte de los derechos comerciales del Mundial y del Mundial de Clubes. Acusado de haberlo hecho en secreto, sin consultarlo con las partes que han de tomar tales decisiones, y de mirar únicamente a sus intereses personales, el presidente de la FIFA fue objeto de las más contundentes respuestas. Una de ellas provino de una UEFA presidida por Céferin, quien no dudó en desafiar a Infantino y advertirle con un sabotaje que hubiese sido destructivo para el fútbol.

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