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De la tripulación a los sistemas de reserva: la millonaria reconfiguración que la industria aérea deberá afrontar por el fin del cambio de hora

Para el sector aéreo, modificar la hora oficial del país no consiste únicamente en adelantar los relojes de las terminales.

Un avión de American Airlines despega del Aeropuerto Intercontinental George Bush (IAH) en Houston, Texas.

Un avión de American Airlines despega del Aeropuerto Intercontinental George Bush (IAH) en Houston, Texas.Reginald Mathalone-NurPhoto via AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

Tras la aprobación en la Cámara de Representantes de un proyecto de ley para establecer el horario de verano de forma permanente, la atención se traslada al Senado, donde la propuesta debe ser ratificada antes de llegar al escritorio del presidente Donald Trump para su firma.

Sin embargo, mientras los defensores de la medida argumentan beneficios energéticos, la industria de la aviación ha emitido una advertencia contundente sobre los severos desafíos operativos que esta reforma impondría al transporte aéreo nacional e internacional.

En un informe enviado a CBS News, la asociación patronal Airlines for America (A4A), que representa a las principales aerolíneas del país, advirtió que la transición a un horario unificado de manera ininterrumpida requeriría hasta 24 meses de margen para reconfigurar sus complejos sistemas de planificación.

Según la organización, la estabilidad de las redes globales de transporte depende de la predictibilidad, por lo que cualquier alteración inmediata desataría problemas de conectividad dentro y fuera de las fronteras norteamericanas.

Un laberinto de software y programación logística

Para el sector aéreo, modificar la hora oficial del país no consiste únicamente en adelantar los relojes de las terminales.

La patronal aérea señaló que las compañías operan extensas redes interconectadas y que, de aprobarse la ley, los legisladores deben conceder un plazo holgado para ajustar los itinerarios de vuelos, portales web, plataformas de reservas, asignación de tripulaciones, nóminas y la implementación de soluciones tecnológicas avanzadas, tanto en las propias aerolíneas como en sus proveedores de servicios externos.

El analista del sector de la aviación Henry Harteveldt, fundador de Atmosphere Research Group, detalló que el transporte aéreo posee una complejidad singular debido a que los billetes se venden con muchos meses de antelación.

Aunque Harteveldt considera que un plazo de dos años podría ser una previsión necesaria y que la transición real podría completarse en un periodo de entre seis meses y un año, reconoció la magnitud del desafío. La reprogramación afectará desde los sistemas de mantenimiento de las aeronaves hasta la distribución del personal de cabina y pilotos en tierra y aire.

El impacto en otros gigantes del transporte nacional

La aviación comercial no es el único sector afectado por esta reforma. Industrias estratégicas dependientes de cronogramas estrictos, como el transporte de mercancías por carretera y las grandes compañías ferroviarias, también se verían obligadas a realizar profundas modificaciones operativas y a reprogramar sus infraestructuras informáticas para evitar cuellos de botella en la cadena de suministro nacional.

El propio Harteveldt recordó que las transiciones horarias semestrales ya generan fricciones cotidianas en los aeropuertos, donde numerosos pasajeros pierden sus conexiones por confusiones horarias cotidianas, a pesar de las constantes campañas de información y alertas digitales. Una transición permanente e improvisada, sin el debido respaldo técnico, multiplicaría estos fallos a una escala sin precedentes.

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