El Servicio Secreto obliga a Trump a usar el viejo Air Force One en zonas de alto riesgo por falta de blindaje militar en el nuevo modelo
La Casa Blanca restó importancia al suceso alegando "abundancia de precaución" por parte del Servicio Secreto.

El presidente Donald Trump desembarca del Air Force One a su llegada a la Base Conjunta Andrews, Maryland, el 9 de julio de 2026.
Un sorpresivo cambio de planes en la logística aérea del presidente Donald Trump ha encendido las alarmas en Washington respecto a las verdaderas capacidades de seguridad del nuevo Air Force One.
Durante su gira de regreso tras la cumbre de la OTAN en Turquía, el mandatario debió abordar un antiguo Boeing 747 para cubrir el trayecto hacia el Reino Unido, antes de reembarcarse en el flamante jet que recibió como obsequio del gobierno de Qatar.
Un reporte original de The Hill reveló las profundas preocupaciones entre legisladores y especialistas sobre el blindaje de la nueva aeronave comercial modificada.
Aunque la Casa Blanca restó importancia al suceso alegando "abundancia de precaución" por parte del Servicio Secreto, el movimiento coincidió con una escalada de hostilidades y amenazas explícitas procedentes de Teherán.
El propio Trump reconoció la gravedad de la situación ante los periodistas al afirmar: “Soy el número uno en la lista de ejecuciones de Irán”. Durante el despegue desde suelo turco, las autoridades ordenaron a la prensa mantener las persianas de las ventanillas cerradas debido a la proximidad con la frontera iraní.
Presupuesto exprés y sospechas de vulnerabilidad técnica
El nudo de la controversia radica en el tiempo y el dinero invertidos para transformar el lujoso avión qatarí en lo que la jerga militar denomina un "avión puente", destinado a operar mientras Boeing culmina los modelos de próxima generación retrasados hasta 2028.
La firma L3Harris Technologies ejecutó el reacondicionamiento en menos de diez meses con un costo estimado por la Fuerza Aérea de 400 millones de dólares. Sin embargo, analistas de aviación militar consideran que estas cifras son insuficientes para dotar a un avión presidencial de los estándares mínimos de supervivencia.
“La idea de que esa cantidad de tiempo y dinero sería suficiente para hacer el trabajo es irrisoria”, sentenció Richard Aboulafia, consultor de aviación militar, en declaraciones a The Hill.
Aboulafia detalló que un Air Force One operativo requiere contramedidas electrónicas avanzadas, dispensadores de bengalas antimisiles, blindaje contra pulsos electromagnéticos nucleares y sistemas de comunicación encriptada equivalentes a la Sala de Situación de la Casa Blanca.
De igual forma, Jeremiah Gertler, asesor principal de AeroDynamic Advisory, apuntó que la propia Fuerza Aérea admitió haber prescindido de ciertos sistemas "por razones de simplicidad".
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