El secreto más peligroso de Irán tiene acento de Texas: ¿Dónde está Monica Witt, la cazadora de espías que cambió de bando?
Las autoridades estadounidenses sostienen que la exagente de contrainteligencia militar traicionó a su país al proporcionar información clasificada al Gobierno iraní y colaborar con operaciones dirigidas contra excompañeros y agentes de inteligencia de Estados Unidos.

Mónica Witt, exagente de Estados Unidos buscada por el FBI.
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) anunció una recompensa de 200.000 dólares por información que conduzca a la captura y procesamiento de Monica Elfriede Witt, una exintegrante de la Fuerza Aérea estadounidense acusada de desertar hacia Irán y entregar información sensible de inteligencia.
Las autoridades estadounidenses sostienen que Witt, exagente de contrainteligencia militar, traicionó a su país al proporcionar información clasificada al gobierno iraní y colaborar con operaciones dirigidas contra excompañeros y agentes de inteligencia de Estados Unidos.
Según el FBI, el caso sigue activo y, más de una década después de su presunta deserción, las autoridades creen que continúa vinculada a actividades relacionadas con el régimen iraní.
La trayectoria de una especialista en inteligencia
Monica Elfriede Witt nació el 8 de abril de 1979 en El Paso, Texas. Ingresó a la Fuerza Aérea de Estados Unidos en diciembre de 1997 y fue asignada a la Base Aérea Offutt, donde comenzó su carrera como especialista de inteligencia enfocada en idioma persa-farsi.
Posteriormente pasó a desempeñarse como agente especial de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFOSI), organismo encargado de identificar y neutralizar amenazas criminales, terroristas y de inteligencia que afectan a la Fuerza Aérea y al gobierno estadounidense.
Durante su carrera militar recibió diversas condecoraciones, entre ellas la Medalla Aérea, un reconocimiento otorgado por actos destacados de mérito o heroísmo.
Witt abandonó las Fuerzas Armadas en mayo de 2008 con el rango de sargento técnico.
Tras dejar el servicio militar trabajó como contratista y consultora en temas vinculados a Medio Oriente e Irán. Prestó servicios para empresas como Booz Allen Hamilton y Chenega Federal Systems, donde participó en operaciones de contrainteligencia y análisis de asuntos regionales.
Su experiencia incluía conocimientos culturales y lingüísticos especializados en Irán, además de trabajo en países como Irak, Qatar, Jordania, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Tayikistán.
También desarrolló actividades académicas: obtuvo estudios en la Universidad de Maryland y en la Universidad George Washington, y publicó artículos sobre política internacional.
El viaje a Irán y las acusaciones de espionaje
La investigación estadounidense sostiene que un punto de quiebre ocurrió en 2012, cuando Witt viajó a Irán para participar en una conferencia crítica hacia Estados Unidos y con un discurso contrario a la política exterior estadounidense.
Según la acusación presentada en 2019, durante ese periodo funcionarios iraníes comenzaron a establecer vínculos con ella y posteriormente le ofrecieron apoyo logístico, vivienda y equipos tecnológicos.
Las autoridades aseguran que Witt regresó a Irán en 2013 y terminó desertando. Desde entonces, habría trabajado para el gobierno iraní compartiendo información clasificada y colaborando con operaciones de inteligencia.
El Departamento de Justicia afirmó que Witt tuvo acceso a información de alto nivel, incluyendo datos secretos y ultrasecretos relacionados con operaciones de inteligencia y contrainteligencia, además de identidades de agentes encubiertos estadounidenses.
La acusación sostiene que entregó información sobre programas altamente clasificados y datos que habrían puesto en riesgo a oficiales de inteligencia estadunidenses.
Colaboración en operaciones contra excolegas
Según la investigación, elaboró perfiles e informes sobre funcionarios estadounidenses y antiguos colegas, información que luego habría sido utilizada para campañas de vigilancia, operaciones cibernéticas y ataques digitales.
En el mismo expediente judicial fueron acusados cuatro ciudadanos iraníes por delitos relacionados con conspiración, intrusión informática y robo de identidad.
La fiscalía sostiene que estos individuos intentaron atacar a funcionarios estadounidenses que, en algún momento, habían trabajado o mantenido contacto con Witt.
Una búsqueda que continúa
Más de siete años después de la acusación formal presentada en 2019, el FBI asegura que sigue intentando localizar a la exagente.
Daniel Wierzbicki, jefe de Contrainteligencia y Ciberseguridad del FBI en Washington, afirmó recientemente que la agencia no ha abandonado el caso.
Las autoridades consideran que el contexto actual en Irán podría abrir nuevas posibilidades para obtener información sobre su ubicación y reiteran que cualquier dato relevante podría conducir a su captura.
El caso de Monica Witt continúa siendo considerado por el país como uno de los episodios de espionaje y deserción más sensibles de los últimos años, debido al nivel de acceso que tuvo a información estratégica de seguridad nacional.