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ANÁLISIS

Las "Mangionistas": ¿periodistas o animadoras de la violencia? Un caso que pone en jaque la acreditación de prensa en Nueva York

Esta semana, tres mujeres que justifican el asesinato del CEO Brian Thompson se presentaron en los tribunales de Manhattan con pases de prensa emitidos por la Alcaldía, celebrando el crimen y llamándolo "violencia heroica".

Luigi Mangione 

Luigi Mangione Gene J. Puskar/AFP.

Carlos Dominguez
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El asesinato del CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson, en diciembre de 2024, no solo conmocionó al país por su ejecución calculada en plena calle de Midtown Manhattan. Meses después, el caso del acusado Luigi Mangione ha generado un fenómeno preocupante: un grupo de seguidores que no solo lo admiran, sino que justifican públicamente el homicidio y han obtenido credenciales de prensa en Nueva York

Este lunes, durante una audiencia de Mangione en la corte de Manhattan, tres mujeres autodenominadas "Mangionistas" —Abril Rios, Ashley Rojas y Lena Weissbrot— se presentaron con credenciales de prensa emitidas por la ciudad. En lugar de informar de forma neutral, celebraron abiertamente el crimen. El New York Post (NYP) informó que Ashley Rojas declaró sin reparos: "Estoy defendiendo mi posición, j*dase Brian Thompson. No me importa una mierda que haya muerto". Por su parte, Lena Weissbrot comparó al ejecutivo con Osama bin Laden y defendió la idea de "violencia heroica". Ambas lo acusaron de "asesinato social masivo".

Cómo se degradaron las credenciales de prensa en Nueva York

El NYP reveló que estas declaraciones no provienen de manifestantes anónimos, sino de personas que portaban pases de prensa oficiales otorgados por la Oficina de Prensa de la Alcaldía, bajo la administración del alcalde izquierdista Zohran Mamdani. El director ejecutivo de esa oficina, Samer Nasser, ha sido señalado por validar estas acreditaciones. 

Históricamente, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) se encargaba de otorgar credenciales mediante un proceso riguroso. Sin embargo, Mamdani ha mantenido la flexibilización de los criterios establecida durante la administración de Bill de Blasio, cuando esta responsabilidad pasó a la Oficina de Medios y Entretenimiento del alcalde.

Hoy, cualquier persona con un Substack, Instagram o presencia en redes puede solicitar el pase si demuestra "actividad periodística". Lastimosamente, estas mujeres cumplieron con este criterio gracias a sus publicaciones a favor de Luigi Mangione, donde lo presentan como una especie de héroe antisistema. Según el New York Post, Abril Ríos, por ejemplo, se describe en su perfil como "exmodelo infantil, actriz e influencer. Actualmente: animadora de la rabia femenina, abolicionista y resistenta al fascismo socialista con maestría".

El laxismo ha generado indignación. La columnista Kirsten Fleming, del NYP, argumenta que estas mujeres no son periodistas, sino "animadoras del asesinato" que merecen evaluación psiquiátrica en Bellevue en lugar de credenciales. Su presencia no busca informar al público, sino legitimar la violencia y obtener protagonismo mediático.

El culto a Mangione: de fanatismo a normalización

Desde su detención, Mangione ha atraído a un grupo heterogéneo de admiradores: desde personas con disfraces de Luigi de Super Mario Bros. hasta activistas que viajan desde otros estados para cantar canciones como "Delulu for Lu Lu". Muchos ocultan su rostro con mascarillas y gafas de sol. Lo que comenzó como un fenómeno marginal se ha convertido en un espectáculo recurrente fuera de los tribunales.

​El problema no es solo ético, sino de seguridad. Permitir el acceso de activistas partidarios a zonas sensibles cerca de funcionarios, fiscales y otros reporteros plantea riesgos evidentes. Además, confiere una apariencia de legitimidad a discursos que justifican el asesinato como herramienta política.
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