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Un juez federal crea polémica tras pedirle disculpas al acusado de querer asesinar a Trump argumentando que recibió un trato peor que los detenidos del 6 de enero

El magistrado Zia Faruqui calificó de "sumamente perturbador" que el sospechoso Cole Allen, sin antecedentes penales, haya sido sometido a sujeción de cinco puntos y aislamiento total en una celda de seguridad. La comparación con los acusados del asalto al Capitolio en 2021 desató una ola de críticas desde el Partido Republicano.

Tribunal Federal E. Barrett Prettyman en Washington, D.C., Estados Unidos

Tribunal Federal E. Barrett Prettyman en Washington, D.C., Estados UnidosNurPhoto vía AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

La decisión de un juez magistrado del Tribunal Federal de Distrito de Washington de pedirle disculpas en plena audiencia al hombre acusado de intentar asesinar al presidente Donald Trump generó una ola de indignación entre legisladores republicanos y figuras cercanas al mandatario, que cuestionaron tanto la decisión judicial como la comparación que el propio magistrado trazó con los detenidos por el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.

El magistrado Zia Faruqui convocó este lunes una audiencia de emergencia para revisar las condiciones de detención del sospechoso Cole Allen, de 31 años, bajo custodia federal desde el 25 de abril, cuando, según la fiscalía, intentó ingresar al salón donde se celebraba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca con la intención de matar a Trump y a otros funcionarios de su gabinete. Aunque la defensa de Allen había retirado el domingo la moción que reclamaba revisar el régimen carcelario, Faruqui decidió seguir adelante con la audiencia.

Según expuso la defensa, Allen permaneció encerrado las 24 horas en una celda de seguridad, fue restringido con sujeción de cinco puntos —una técnica que inmoviliza muñecas, tobillos y torso—, no recibió acceso a teléfono y le negaron, en al menos dos ocasiones, una Biblia que había solicitado.

La fiscal federal Jocelyn Ballantine argumentó que estas medidas se justificaban porque el propio Allen había declarado a los investigadores que no esperaba sobrevivir al ataque y que, por tanto, representaba un riesgo para sí mismo.

El argumento no estuvo ni cerca de convencer al juez.

"Para mí, es sumamente perturbador que se lo haya colocado bajo sujeción de cinco puntos, una persona sin antecedentes penales", dijo Faruqui, recordando que Allen se presume inocente. Y luego lanzó la comparación que generó polémica: "Nunca escuché de un solo acusado del 6 de enero que haya sido sometido a sujeción de cinco puntos o llevado a una celda de seguridad. Si la única manera de mantenerlo a salvo es la medida más punitiva, hay un problema".

Esa referencia, junto a la siguiente frase de Faruqui, encendió la mecha: "Los indultos pueden borrar condenas, pero no borran la historia. Había horcas colgando afuera".

Faruqui se dirigió luego directamente al acusado y formalizó las disculpas: "Como mínimo, debería estar pidiéndole disculpas. Tenemos la obligación de asegurarnos de que sea bien tratado. Señor Allen, lamento que las cosas no hayan sido como se suponía que debían ser". También le aseguró que iba a recibir una Biblia: "Si podemos conseguirle comida vegana a alguien, le podemos conseguir una Biblia, podemos asegurarnos de que no esté bajo sujeción de cinco puntos".

"Esto es una locura"

Las palabras del magistrado provocaron una reacción inmediata en el Partido Republicano. El senador por Utah Mike Lee afirmó: "Este hombre casi mató a oficiales federales en su misión suicida para asesinar al presidente de los Estados Unidos, así que naturalmente un juez federal le pide disculpas por haber sido restringido".

El senador republicano por Indiana Jim Banks fue más allá: "Esto es una locura".

Taylor Budowich, exjefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca y secretario del gabinete, lanzó una crítica más amplia: "Estos jueces de izquierda están destruyendo el Poder Judicial. Su sesgo partidario y su odio venenoso son una afrenta absoluta al Estado de derecho (…) Cole Allen estaba armado con suficiente potencia de fuego como para masacrar a todos los funcionarios de Trump a su alcance, aceptando plenamente que también podría asesinar a personal de las fuerzas del orden y a periodistas en el proceso".

A las críticas se sumó la del exjugador profesional de fútbol americano Jay Feely, devenido en comentarista deportivo y activista conservador.

"¿Un juez magistrado de Estados Unidos pidiéndole disculpas al hombre que intentó matar al presidente de los Estados Unidos?", escribió en X. "Este es el ejemplo perfecto de la podredumbre liberal en nuestro sistema judicial. Los jueces liberales ponen de manera sistemática los derechos y la comodidad de los criminales por encima de la seguridad de los estadounidenses".

Pese a la polémica, Faruqui ordenó al Departamento de Correccionales informar antes del martes por la mañana sobre la situación de alojamiento de Allen, y planteó que debería ser trasladado al sector de mediana seguridad de la prisión, con ventanas. Allen, que el 30 de abril renunció a su derecho a una audiencia previa al juicio, permanece bajo custodia y comparecerá nuevamente ante la justicia el 11 de mayo, en audiencia preliminar.

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