El Washington Post sale en defensa del salón de baile de la Casa Blanca ideado por Trump: "El próximo presidente demócrata estará encantado de tenerlo"
El editorial señala que el proyecto responde a una necesidad práctica: los espacios actuales resultan insuficientes para recepciones oficiales.

Comienza la remodelación del Ala Este de la Casa Blanca
El Washington Post sorprendió con un editorial que respalda la construcción del nuevo salón de baile que el presidente Donald Trump impulsa en la Casa Blanca, pese a las críticas por la demolición del Ala Este. El texto describe la obra como “una idea razonable ejecutada de la manera más estridente posible” y sostiene que, a la larga, será útil incluso para un futuro gobierno demócrata.
"En privado, muchos exmiembros de las administraciones de Biden y Obama reconocen la necesidad, largamente postergada, de un espacio para eventos como el que Trump está creando", se lee en el texto. "Es absurdo que haya que montar carpas en el Jardín Sur para las cenas de Estado y que a los VIP se les obligue a usar baños portátiles".
WASHINGTON POST EDITORIAL BOARD: In defense of the White House ballroom https://t.co/lwavXa8eiD
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) October 26, 2025
El editorial señala que el proyecto responde a una necesidad práctica: los espacios actuales resultan insuficientes para recepciones oficiales. “El Comedor de Estado tiene 140 asientos. El Salón Este, unos 200. Trump dice que el nuevo salón, de 90.000 pies cuadrados, recibirá a 999 invitados”, indica el artículo, que remata con una frase llamativa: “El próximo presidente demócrata estará encantado de tenerlo".
La pieza también cuestiona el exceso de regulaciones que, según el diario, paralizan la construcción en Estados Unidos. “Se ha vuelto demasiado difícil construir cualquier cosa en América”, afirma, en alusión a las trabas burocráticas que habrían retrasado otros proyectos federales.
"A los conservacionistas les horroriza que Trump no haya sometido sus planes a su escrutinio, pero la verdad es que este proyecto no se habría hecho —ciertamente no durante su mandato— si el presidente hubiera seguido el proceso de revisión tradicional. Los planos habrían muerto por mil cortes de papel".
Finalmente, el editorial recuerda que la Casa Blanca “no puede ser simplemente un museo del pasado” y que, como el país mismo, “debe evolucionar con los tiempos para mantener su grandeza”. Con ese argumento, el Post defiende que la ampliación de Trump no es una ruptura con la historia, sino una actualización necesaria.