ANÁLISIS
El enigma de la 'Celeste': ¿por qué Uruguay reivindica cinco títulos del Mundial?
Aunque la FIFA solo les reconoce de forma oficial cuatro estrellas, el fútbol uruguayo reclama una quinta tras coronarse en el Mundialito en 1980.

Futbolistas de la selección de Uruguay celebran un gol anotado en el Mundial 2026
El sueño de llegar lejos en el Mundial 2026 se marchitó mucho antes de lo esperado. Los aficionados uruguayos vieron cómo su selección terminaba fuera de los puestos que daban la clasificación para los dieciseisavos de final en un grupo en el que, a priori, solo España partía como favorita por encima de ellos. Tras un balance de dos empates y una derrota, la Celeste acabó en tercer lugar, por detrás de la finalista y de Cabo Verde. Un campeón mundialista que no pudo lucir sus cuatro estrellas más allá de los tres primeros partidos.
Con un palmarés envidiable —campeón en el Mundial de Uruguay 1930 y de Brasil 1950 y campeón en el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de París 1924 y de Ámsterdam 1928, triunfos que simbolizan las cuatro estrellas de su escudo—, hay una curiosa historia protagonizada por la selección uruguaya que genera debate desde hace más de cuatro décadas.
Uruguay, ¿pentacampeona?
Antes de adentrarse en esa curiosa historia hay que matizar por qué Uruguay posee cuatro estrellas y no dos, ya que, teóricamente, solo ha ganado dos Mundiales. Antes de que se celebrase la primera edición del torneo en 1930, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) —que fue fundada en 1904— acordó con el Comité Olímpico Internacional (COI) coorganizar y supervisar los torneos de fútbol en los JJOO de París 1924 y de Ámsterdam 1928, ya que todavía no disponía de los suficientes recursos para crear su propia competición.
En París 1924 participaron 22 federaciones nacionales, mientras que en la siguiente edición olímpica acudieron 17. La Celeste se coronó en ambos, venciendo en la final de los primeros JJOO a Suiza y, en los segundos, a Argentina. Dos triunfos que significaron las dos primeras estrellas de su escudo, a las que añadieron otras dos tras imponerse en los Mundiales de 1930 y 1950.
Sin embargo, desde Uruguay se reclama una quinta estrella, pese a que no se le haya dado la autorización para bordarla encima de su escudo. Esta historia se remonta a finales de 1980 y principios de 1981, cuando se celebró la Copa de Oro de Campeones Mundiales o, como popularmente se la conoce, Mundialito, coincidiendo justo con el 50 aniversario del Mundial. A este torneo, organizado por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) con el reconocimiento de la FIFA, acudieron cinco de las seis selecciones que, hasta la fecha, habían conquistado un Mundial en al menos una ocasión: Argentina, Brasil, Uruguay, Alemania Federal e Italia. Inglaterra renunció a participar, por lo que Países Bajos ocupó su lugar al haber sido subcampeón en dos ocasiones.
En el Estadio Centenario de Montevideo, la Celeste se impuso en la final a Brasil (2-1) —gracias a los goles anotados por Jorge Walter Barrios y Waldemar Victorino— y se alzó con el título del Mundialito, considerándose el campeón de los campeones. Aquel triunfo, en una competición avalada por la FIFA, derivó en la insistente reivindicación uruguaya de lucir una quinta estrella.
Una pretensión que todavía no ha sido aceptada por el máximo organismo del fútbol, que únicamente le reconoce cuatro estrellas.