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Jane Goodall, pionera de la primatología cuya investigación transformó la comprensión de los chimpancés, fallece a los 91 años

El anuncio fue realizado por el Instituto Jane Goodall, la organización que fundó en 1977 y que continúa su labor en la preservación de los hábitats de los primates. Goodall se encontraba en California, participando en una gira de conferencias por Estados Unidos, cuando ocurrió el deceso.

La Dra. Jane Goodall en noviembre del 2024 en Mumbai, India.(Photo by Raju Shinde) *** Local Caption *** 57810443

La Dra. Jane Goodall en noviembre del 2024 en Mumbai, India.(Photo by Raju Shinde) *** Local Caption *** 57810443Hindustan Times/Sipa USA / Cordon Press

Agustina Blanco
Publicado por

El mundo de la ciencia y la conservación pierde a una de sus figuras más icónicas. Jane Goodall, la primatóloga británica cuya investigación transformó la comprensión de los chimpancés falleció a los 91 años por causas naturales. 

El anuncio fue realizado por el Instituto Jane Goodall, la organización que fundó en 1977 y que continúa su labor en la preservación de los hábitats de los primates. Goodall se encontraba en California, participando en una gira de conferencias por Estados Unidos, cuando ocurrió el deceso.

"Los descubrimientos de la Dra. Goodall como etóloga revolucionaron la ciencia y fue una defensora incansable de la protección y restauración de nuestro mundo natural", expresó el instituto en un comunicado difundido en redes sociales.

Una vida dedicada a los chimpancés

El amor de Goodall por los animales brotó desde su infancia en Inglaterra. A los 10 años, fascinada por libros como Doctor Dolittle y Tarzán, juró viajar a África para vivir entre la fauna salvaje, un sueño que moldeó su destino. Con solo 26 años, en julio de 1960, llegó al Parque Nacional Gombe en Tanzania, equipada apenas con un cuaderno, binoculares y una pasión inquebrantable por los chimpancés. El terreno era hostil: escarpado, densamente boscoso y plagado de amenazas como búfalos y leopardos. Sin embargo, Goodall lo describió como "lo que siempre soñé", según reseña ABC News.

Sus observaciones demostraron que los chimpancés no eran vegetarianos dóciles, sino que cazaban, fabricaban herramientas (como usar ramitas para pescar termitas) y exhibían comportamientos complejos similares a los humanos: comunicación emocional, personalidades individuales, abrazos, besos y hasta guerras organizadas. "Cuán parecidos a nosotros son", reflexionó en una entrevista con ABC News en 2020, destacando sus gestos afectuosos y su capacidad para la violencia o el altruismo. Estos hallazgos, considerados uno de los logros científicos del siglo XX por su instituto, redefinieron la etología y el parentesco evolutivo entre humanos y primates.

Su trabajo no solo ganó reconocimiento científico —incluyendo su designación como Mensajera de la Paz de la ONU— sino que pavimentó el camino para más mujeres en carreras STEM. Según datos citados por el Instituto Jane Goodall, basados en censos de 1970 a 2011, la participación femenina en estos campos pasó del 7% al 26% en seis décadas.

Una voz global

Goodall extendió su influencia más allá de la academia. Fundó el Instituto Jane Goodall en 1977 para combatir la destrucción de hábitats y el tráfico ilegal de primates, un esfuerzo que mantiene el estudio de chimpancés en Gombe como el más longevo del mundo. 

En 2022, colaboró con Apple para promover el reciclaje de dispositivos y reducir la extracción minera, afirmando: "Es posible ganar dinero sin destruir el planeta".

Su impacto cultural se selló en 2022 con una edición especial de la muñeca Barbie inspirada en ella, con camisa caqui, binoculares y un cuaderno, fabricada con plástico reciclado para conmemorar sus 62 años en Gombe. 

Las reflexiones de Goodall sobre la pandemia de COVID-19 y el origen zoonótico

Aunque el foco principal de su carrera fue la conservación, Goodall conectó su expertise en primates con crisis globales como la pandemia de COVID-19. En una entrevista con ABC News en 2020, planteó una hipótesis sobre el brote: los humanos habíamos invadido hábitats naturales, forzando interacciones peligrosas entre especies.

"Hemos faltado al respeto al mundo natural. Hemos faltado al respeto a los animales y hemos talado los bosques. Los animales se han visto obligados a estar en contacto más estrecho con las personas. Se les ha cazado, matado y comido. Se les ha traficado", declaró. Además, identificó a los murciélagos como posibles reservorios del virus, pero enfatizó el rol humano: "Animales de diferentes especies se han amontonado en los mercados de carne de animales salvajes de Asia y de África, creando un entorno ideal para que un virus o una bacteria se transmita de un animal a una persona".
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