Un exgerente de Soros Fund fue imputado por presunto abuso de mujeres en un "calabozo sexual" en Manhattan
Según la acusación, entre 2009 y 2019, Howard Rubin (70) diseñó una red de captación para pagar por encuentros sexuales recurriendo, en una cantidad importante de casos, a fuerza, fraude y coerción
El exgestor de carteras de Soros Fund Management, Howard Rubin (70), fue imputado por el Departamento de Justicia por, presuntamente, atraer a mujeres —incluidas exmodelos de Playboy— a un ático en Manhattan acondicionado con una habitación insonorizada y equipos BDSM, descrita por los fiscales como un “calabozo” donde, según la acusación, se cometieron abusos sexuales violentos.
Además de Rubin, su asistente de larga data, Jennifer Powers (45), también fue arrestada y acusada. A ambos se les atribuyen tráfico sexual y fraude bancario, dijeron los fiscales.
“Como se alega, los acusados utilizaron el patrimonio de Rubin para engañar y reclutar mujeres para participar en actos sexuales comerciales, donde Rubin luego las torturó sin su consentimiento, causándoles dolor físico y/o psicológico duradero, y en algunos casos lesiones físicas”, dijo el fiscal federal Joseph Nocella Jr. “Los arrestos de hoy demuestran que nadie que participe en tráfico sexual, en este caso en hoteles de lujo y un ático que incluía una supuesta mazmorra sexual, está por encima de la ley y que será llevado ante la justicia. Los seres humanos no son bienes que puedan ser explotados sexualmente ni abusados sádicamente, y cualquiera que piense lo contrario puede esperar ser encarcelado y enfrentado a un proceso federal como estos acusados”.
Según la acusación, entre 2009 y 2019 Rubin diseñó una red de captación para pagar por encuentros sexuales recurriendo, en una cantidad importante de casos, a fuerza, fraude y coerción. La acusación detalló que se usaron múltiples acuerdos de confidencialidad y distinto tipos de presión para silenciar denuncias de las víctimas. Asimismo, se especificó que el financista destinó más de un millón de dólares a vuelos, pagos y mantenimiento del ático —cercano a Central Park—, equipado con sujeciones y dispositivos de descarga eléctrica.
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El FBI describió el esquema de tráfico sexual como una operación destinada a la explotación de mujeres para dejarlas, finalmente, con secuelas físicas y psicológicas.
“Los acusados supuestamente explotaron el estatus de Rubin para atrapar a sus posibles víctimas y obligarlas a soportar traumas físicos impensables antes de silenciar cualquier denuncia con amenazas legales”, dijo el subdirector del FBI, Christopher Rai, en un comunicado.
De acuerdo con los fiscales, Rubin fue arrestado en Connecticut y se declaró no culpable.
Un juez federal en Brooklyn ordenó su detención sin fianza al considerar riesgo de fuga, pese al intento de su defensa de ofrecer una fianza multimillonaria de $25.000.000.
Powers, en cambio, fue detenida en Texas y tiene prevista su primera comparecencia ante un tribunal del Distrito Norte de Texas.
La investigación señala que las víctimas incluían mujeres en situación de extrema vulnerabilidad y que algunas habrían sido inducidas a consumir alcohol o drogas. Tras los encuentros, los pagos se a las mujeres presuntamente abusadas se realizaban por transferencias o aplicaciones como PayPal y Venmo; en ocasiones fraccionando los giros para evitar los umbrales de reporte bancario (10.000 dólares).
Además del esquema de tráfico sexual, a Rubin se le imputan cargos de fraude bancario por presuntamente falsear documentación hipotecaria para ayudar a Powers a comprar una vivienda en Texas.
Con una carrera de tres décadas en Merrill Lynch, Bear Stearns y Soros Fund Management (2008-2015, enfoque en MBS), no hay indicios de que Rubin mantenga un vínculo personal con el magnate progresista George Soros.
Anteriormente, en 2017, varias presuntas víctimas lo demandaron y un jurado le atribuyó responsabilidad civil por $3,9 millones. Esa sentencia ahora está en proceso de apelación.
Si son hallados culpables de tráfico sexual, tanto Rubin como Powers enfrentan penas mínimas de 15 años y hasta cadena perpetua. Rubin, además, también arriesga hasta 30 años por fraude bancario.