Un brote de legionelosis deja cinco muertos en Nueva York
Las autoridades locales aseguraron que las medidas de contención estaban siendo "eficaces", señalando una disminución de nuevos casos luego de que un centenar de personas fueran diagnosticadas con la bacteria.

Imagen de archivo de una ambulancia en NYC
El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York se encuentra investigando un brote de legionelosis en Central Harlem. Hasta el lunes se habían registrado 108 casos confirmados, 14 hospitalizaciones y 5 muertes.
"Si vive o trabaja en la zona y presenta síntomas similares a los de la gripe, acuda inmediatamente a un profesional sanitario", pidieron desde el departamento, aunque señalaron que el riesgo para "la mayoría" de quienes habitan las zonas afectadas es "bajo".
La legionelosis es un tipo de neumonía producida por una bacteria que puede multiplicarse en almacenamientos de agua y torres de aire acondicionado. No se transmite de persona a persona. Su propagación por medio de gotas contaminadas puede causar fiebre, en especial entre personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Las autoridades informaron de que habían tomado muestras y realizado análisis del agua en las torres de refrigeración en las zonas afectadas. Aunque no precisaron en cuántas torres se detectó la bacteria Legionella, sí aseguraron que "todas" las que habían dado positivo fueron debidamente tratadas.
También indicaron a los residentes del área afectada que podían seguir bebiendo agua, bañándose, cocinando y encendiendo el aire acondicionado con normalidad, porque el sistema de fontanería no había sido afectado. Este es independiente de las torres de refrigeración, explicaron.
"Según las pruebas epidemiológicas, las medidas correctivas han sido eficaces, ya que los nuevos casos siguen disminuyendo", aseguró la comisionada de Salud, Michelle Morse. Sin embargo, dijo, "el Departamento de Salud continúa con su investigación".
Claves de la legionelosis
En general, tardan entre dos y diez días en aparecer. Aunque pueden comenzar hasta dos semanas después de la exposición a la bacteria.
Los grupos más vulnerables son las personas de más de 50, los fumadores y quienes padecen de una enfermedad pulmonar crónica o un sistema inmunitario debilitado.
Se trata con antibióticos, no existe vacuna o medicina específica. El mejor tratamiento, sostienen los expertos, es el mantenimiento rutinario de los sistemas de agua.