ANÁLISIS
Casi un millón de jóvenes se encuentran con el papa León XIV por el Jubileo en Roma
Peregrinos de 146 países diferentes lanzan el mensaje al mundo de que el mensaje de Cristo sigue atrayendo a la juventud. Desde Tor Vergata, donde Juan Pablo II lanzó un poderoso mensaje a otra generación, el pontífice llamó a "no tener miedo" y responder a la llamada de Dios también con compromiso social.

Peregrinos en Tor Vergata ondean una bandera de EEUU mientras esperan a León XIV
Cerca de un millón de jóvenes de 146 países diferentes acudió a Roma para celebrar en un encuentro multitudinario con el papa León XIV el Jubileo de los jóvenes 2025. Desde Tor Vergata, donde Juan Pablo II lanzó un poderoso mensaje a otra generación hace años, el pontífice presidió la vigilia de oración en la que exhortó a los cristianos de 2025 a tener a el amor de Dios como roca y a Jesús como fundamento de su conciencia. Y todo, desde la oración, pero con una vertiente de compromiso social.
Pese a los días de peregrinación a través de Europa y de las horas de espera al sol, los jóvenes tuvieron fuerzas para darle al papa un recibimiento propio de una estrella de rock, gritando hasta quedarse afónicos cuando descendió del helicóptero que le llevó al encuentro. Durante el encuentro, León XIV respondió a las preguntas de tres peregrinos como representación de las inquietudes de los jóvenes creyentes.
"Reflexionen sobre su forma de vivir"
La primera duda planteada fue cómo encontrar a Jesús “en medio de las pruebas y las incertidumbres”. El pontífice León XIV fue claro: oración y adoración a Cristo en la eucaristía. Pero, además hizo un llamamiento a los jóvenes a traducir este encuentro a una entrega para transformar su entorno:
“Reflexionen sobre su forma de vivir y busquen la justicia para construir un mundo más humano. Sirvan a los pobres y den testimonio así del bien que siempre nos gustaría recibir de nuestros vecinos”. “¡Cuánto necesita el mundo misioneros del Evangelio que sean testigos de justicia y paz! ¡Cuánto necesita el futuro hombres y mujeres que sean testigos de esperanza!”.
"Cuando el instrumento domina al hombre, el hombre se convierte en un instrumento"
El papa también se mojó sobre el papel de las redes sociales y la tecnología como un nuevo paradigma en las relaciones sociales, que afecta especialmente a las nuevas generaciones, tras ser cuestionado por otro de los participantes: “Cuando el instrumento domina al hombre, el hombre se convierte en un instrumento: sí, un instrumento de mercado y a su vez en mercancía”.
Frente a ello, León XIV resaltó que “sólo relaciones sinceras y lazos estables hacen crecer historias de vida buena”. Para ello, les invitó a "acrecentar su amistad con Cristo, en tanto que nuestras relaciones reflejan este intenso vínculo con Jesús” y “ciertamente se vuelven sinceras, generosas y verdaderas”.
"Un amor que nos precede, nos sorprende y nos supera infinitamente: el amor de Dios"
La última pregunta abordaba cómo tomar “decisiones radicales” que hablen de Evangelio, de una “libertad auténtica”. El Papa respondió que “para ser libres, es necesario partir de un fundamento estable, de la roca que sostiene nuestros pasos. Esta roca es un amor que nos precede, nos sorprende y nos supera infinitamente: el amor de Dios”, prosiguió. A partir de este fundamento, León XIV destacó tanto la vocación a la vida religiosa y al sacerdocio, como al matrimonio, en tanto que “expresan el don de uno mismo, libre y liberador, que nos hace auténticamente felices”.
A lo largo de sus tres intervenciones, León XIV citó en varias ocasiones documentos magisteriales de Francisco, además de echar mano también del pensamiento de san Agustín, fundador de la orden a la que pertenece. También recordó a Juan Pablo II y a su alerta precisamente a los jóvenes que participaron en el jubileo de Tor Vergata en el año 2000 a “dejar las máscaras que falsean la vida”. Tampoco se olvidó de Benedicto XVI para subrayar, al igual que el Papa alemán, que “quienes creen nunca están solos”.
Tras la vigilia, los jóvenes pasaron la noche al raso, con sacos y esterillas, a la espera de la eucaristía de envío con la que concluirá el envío en la mañana del domingo.