Los jóvenes en EEUU beben y fuman menos, pero el vapeo y la marihuana ganan terreno
La encuesta nacional de SAMHSA revela una caída del consumo de alcohol, cigarrillos y drogas ilícitas entre adolescentes y adultos jóvenes. Sin embargo, el avance del vapeo de nicotina y del cannabis en el conjunto de la población plantea nuevos desafíos para la salud pública.

Personas jóvenes bebiendo alcohol (Imagen de referencia)
Los adolescentes y adultos jóvenes de Estados Unidos están consumiendo menos alcohol, cigarrillos y drogas ilícitas que hace apenas unos años, pero el panorama cambia cuando se observa el crecimiento del vapeo de nicotina y de la marihuana entre la población general.
Así lo muestran los resultados más recientes de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud, elaborada anualmente por la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias, conocida como SAMHSA.
La investigación analiza los hábitos de la población civil no institucionalizada a partir de los 12 años y constituye una de las principales fuentes estadísticas del Gobierno federal sobre consumo de sustancias, salud mental, adicciones y acceso a tratamientos.
Menos alcohol, tabaco y drogas entre los adolescentes
Los datos correspondientes a 2025 muestran una evolución favorable entre los adolescentes de 12 a 17 años.
En ese grupo disminuyeron el consumo de tabaco y alcohol durante el último mes, los episodios de consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el uso de drogas ilícitas durante el último año. También bajaron el consumo de marihuana y la iniciación en el alcohol, el vapeo y el cannabis.
La tendencia también fue positiva entre los adultos jóvenes de 18 a 25 años. En este sector se registraron descensos en el consumo reciente de productos de nicotina, cigarrillos y alcohol, así como en los episodios de consumo excesivo.
También cayó el uso de drogas ilícitas y el consumo indebido de estimulantes y analgésicos opioides recetados durante el último año.
Los resultados contradicen, por tanto, la idea de que los adolescentes actuales consumen necesariamente más sustancias que las generaciones anteriores.
Una incorporación más tardía a la vida adulta
Daniel Kruger, profesor asociado de investigación de la Universidad de Buffalo, explicó a ABC News que una de las posibles razones de este descenso es que los jóvenes están adoptando más tarde algunas conductas tradicionalmente vinculadas con la vida adulta.
Los adolescentes obtienen el permiso de conducir a edades más avanzadas, permanecen durante más tiempo en el hogar familiar y tardan más en independizarse. Esa prolongación de la supervisión familiar reduciría las oportunidades de experimentar con alcohol y otras sustancias.
El entorno social también ha cambiado. Los jóvenes pasan más tiempo conectados a internet y menos tiempo en reuniones presenciales, espontáneas y sin supervisión, que históricamente han sido escenarios frecuentes para el consumo de alcohol, tabaco o drogas.
Esta explicación coincide con investigaciones anteriores que relacionan la disminución del consumo adolescente con el menor contacto presencial, la supervisión de los padres y la interrupción de los patrones de experimentación durante la pandemia.
El efecto de las campañas de salud pública
Denise Hien, profesora distinguida de la Escuela de Posgrado de Psicología Aplicada y Profesional de la Universidad de Rutgers y directora de su Centro de Estudios sobre el Alcohol y el Abuso de Sustancias, sostiene que los mensajes sanitarios también influyen sobre los padres.
Cuando los adultos conocen mejor los riesgos, reducen su propio consumo y transmiten esos hábitos a sus hijos.
Kruger considera, además, que la educación basada en información concreta sobre los daños puede resultar más efectiva que las campañas diseñadas únicamente para asustar a los adolescentes.
Los datos de años anteriores ya reflejaban esta transformación. En 2024, por ejemplo, el 71,5% de los adolescentes que habían consumido nicotina durante el mes anterior afirmó que únicamente la había vapeado y que no había utilizado productos tradicionales de tabaco. Entre los adultos jóvenes, esa proporción era del 50,3%.
El vapeo sustituye al cigarrillo tradicional
Aunque el consumo total de nicotina disminuye entre los jóvenes, los cigarrillos electrónicos han desplazado parcialmente a los productos de tabaco convencionales.
Entre las personas de 12 años o más, el porcentaje que declaró haber vapeado nicotina durante el último mes aumentó del 8,3% en 2022 al 10,1% en 2025.
Los especialistas y organizaciones contrarias al vapeo señalan que la disponibilidad de dispositivos discretos y los líquidos con sabores dulces o frutales han contribuido a normalizar su uso, especialmente entre consumidores jóvenes.
El cambio no implica necesariamente que todos los adolescentes estén vapeando más. La encuesta muestra una caída general de la iniciación en el vapeo entre los menores, pero también evidencia que el cigarrillo electrónico se ha convertido en la principal vía de consumo de nicotina para muchos de quienes sí la utilizan.
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La marihuana aumenta en la población general
El cannabis presenta una dinámica similar.
Entre las personas de 12 años o más, el consumo de marihuana durante el último año pasó del 19% en 2021 al 21,2% en 2025. El incremento, sin embargo, no se concentró en los adolescentes: en ese grupo, el uso reciente y anual descendió.
Los datos de 2024 ya mostraban que el aumento nacional estaba impulsado principalmente por los adultos. Ese año, el consumo de marihuana durante el último mes no había experimentado cambios significativos entre los adolescentes de 12 a 17 años ni entre los adultos jóvenes de 18 a 25, mientras aumentaba entre las personas de 26 años o más.
La expansión de la legalización recreativa en varios estados, una mayor disponibilidad comercial y una percepción social menos negativa sobre el cannabis forman parte de las posibles explicaciones.
Una menor percepción del riesgo
Para Hien, el crecimiento del vapeo y del cannabis puede representar una sustitución parcial de sustancias tradicionales.
Los adolescentes y adultos jóvenes reciben desde hace años advertencias claras sobre los efectos del alcohol, los cigarrillos y los opioides. Sin embargo, pueden considerar que la marihuana y los cigarrillos electrónicos son menos perjudiciales.
Esa diferencia en la percepción del riesgo resulta relevante porque una menor preocupación por los posibles daños suele estar asociada con una mayor disposición a experimentar.
Los cigarrillos electrónicos pueden contener altas concentraciones de nicotina y generar dependencia, mientras que el consumo frecuente de cannabis puede afectar la memoria, la atención, la coordinación y la salud mental, especialmente cuando comienza durante la adolescencia.
Un cambio de hábitos, no el fin del problema
Más bien, muestran una transformación: el alcohol, el cigarrillo tradicional y algunas drogas pierden presencia, mientras productos percibidos como más modernos, discretos o menos peligrosos ocupan parte de ese espacio.
El desafío para las autoridades sanitarias será adaptar sus mensajes a estos nuevos hábitos sin ignorar el progreso alcanzado en la reducción del tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas ilícitas entre los adolescentes.