El Senado expone mensajes donde Fauci reconoce el riesgo teórico de aborto espontáneo tras la segunda dosis de vacunas contra el COVID
Los senadores republicanos Ron Johnson, de Wisconsin, y Rand Paul, de Kentucky, hicieron públicos los registros telefónicos correspondientes a enero de 2021.

Anthony Fauci testificando ante una comisión del Senado, el 29 de julio de 2026.
Un conjunto de comunicaciones privadas, obtenidas desde el teléfono oficial de quien fuera el rostro de la respuesta médica del gobierno ante el COVID-19, Anthony Fauci, deja al descubierto debates internos sobre los potenciales efectos adversos de las vacunas de ARNm en mujeres embarazadas, un sector poblacional sobre el cual se ejerció una fuerte presión institucional para someterse a la inoculación.
Los senadores republicanos Ron Johnson, de Wisconsin, y Rand Paul, de Kentucky, hicieron públicos los mensajes telefónicos de Fauci, correspondientes a enero de 2021.
En los mensajes se evidencia una cadena de interacciones entre Fauci; la entonces directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Rochelle Walensky; y Vivek Murthy, quien posteriormente ejercería el cargo de cirujano general en el mandato de Joe Biden.
Admisiones privadas frente a la política de consentimiento informado
El intercambio de mensajería revela una faceta de la deliberación científica que se mantuvo alejada del debate público.
Durante el inicio del proceso de vacunación masiva, Murthy consultó si existían motivos para priorizar la inmunización en una etapa específica del embarazo o si se habían documentado consecuencias negativas en este grupo particular.
Aunque inicialmente Fauci descartó que existieran fundamentos para priorizar ciertos trimestres, horas después introdujo una advertencia explícita sobre los efectos secundarios asociados a la segunda dosis del fármaco.
El exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas admitió textualmente en el chat que, debido a que muchos individuos desarrollan síntomas severos relacionados con citoquinas y fiebre tras la inoculación de la segunda dosis, esa reacción específica "teóricamente podría estar asociada con un aborto espontáneo en el primer trimestre".
La directora de los CDC, Rochelle Walensky, respaldó la observación calificándola como un punto certero, agregando que era "definitivamente un buen punto, especialmente después de la dosis dos".
Murthy se sumó a las dudas señalando que la explicación ofrecida por Fauci respecto a la respuesta inmunológica desatada por las citoquinas era "un punto realmente bueno".
Preocupación por el impacto en la opinión pública
Los documentos legislativos muestran el nivel de inquietud que generaban las posturas de entidades externas. Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una recomendación desaconsejando el uso de la vacuna de Moderna en mujeres embarazadas debido a la insuficiencia de datos concluyentes, los funcionarios norteamericanos se enfocaron en el impacto comunicacional.
Murthy advirtió que la posición de la OMS podría ser "bastante perjudicial para la confianza pública entre las mujeres embarazadas". Fauci, por su parte, argumentó la necesidad de sopesar los riesgos potenciales del fármaco frente al peligro del propio virus, señalando que miles de mujeres ya se habían vacunado sin reportes perjudiciales inmediatos.
El senador Ron Johnson enfatizó a través de un comunicado oficial que el contenido de los mensajes divulgados "podría tener un impacto inmediato en la salud pública y el principio del consentimiento informado".
El equipo del comité senatorial continúa auditando el volumen masivo de 34.000 textos y 522 mensajes de voz entregados, aclarando que aún "es demasiado pronto para determinar si se ha eliminado algún dato" por parte de las autoridades sanitarias implicadas.