Nueva Jersey: la violencia obliga a imponer un toque de queda en Newark mientras los demócratas redoblan sus críticas contra el ICE
Según la Fiscalía General de Nueva Jersey, las autoridades emitieron múltiples advertencias en inglés y español para que los manifestantes abandonaran la zona antes de la entrada en vigor del toque de queda. Aunque una gran parte de los asistentes acató la orden, un grupo permaneció en el área restringida.

Federal agents with US Customs and Border Patrol (CBP). File archive
La ciudad de Newark impuso un toque de queda alrededor del centro de detención migratoria Delaney Hall después de varios días de disturbios y enfrentamientos, mientras los líderes demócratas de Nueva Jersey intensificaron sus críticas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y renovaron sus llamados al cierre de la instalación.
La orden de emergencia restringió la circulación en los alrededores del centro entre las 9:00 pm. y las 6:00 am, luego de que las protestas derivaran en episodios de violencia que obligaron a la intervención de las fuerzas del orden.
Según la Fiscalía General de Nueva Jersey, las autoridades emitieron múltiples advertencias en inglés y español para que los manifestantes abandonaran la zona antes de la entrada en vigor del toque de queda. Aunque una gran parte de los asistentes acató la orden, un grupo permaneció en el área restringida.
“Un grupo de individuos que acudió a la protesta equipado con cascos, escudos o máscaras antigás se negó deliberadamente a obedecer las reiteradas órdenes de abandonar el área y fue arrestado. Sus acciones pusieron en riesgo al público”, señaló la fiscal general Jennifer Davenport en un comunicado emitido el sábado.
La funcionaria agradeció a quienes protestaron de manera pacífica y reiteró el compromiso de su oficina con la protección del derecho a la manifestación y la seguridad pública.
Las protestas frente a Delaney Hall se han mantenido durante varios días, pero la tensión aumentó en las últimas horas debido a denuncias sobre las condiciones de detención dentro del centro y el trato a los inmigrantes arrestados en la instalación.
El alcalde defiende las protestas a pesar de la violencia
En ese contexto, el alcalde de Newark, Ras J. Baraka, elevó el tono de sus críticas contra ICE y responsabilizó a la agencia federal por la escalada de los enfrentamientos.
“Las condiciones en esta instalación y la falta de debido proceso llevaron la situación a un punto crítico”, afirmó Baraka en una declaración difundida tras los disturbios.
El alcalde, quien fue arrestado durante una protesta anterior relacionada con Delaney Hall, sostuvo que las manifestaciones habían permanecido pacíficas antes de la reciente intervención federal. Además, insistió en defender las protestas que definió como "necesarias".
“Quiero condenar la escalada de acciones de ICE en Delaney Hall. Antes de su llegada, los residentes habían podido protestar pacíficamente sin violencia. El uso de equipo antidisturbios, granadas aturdidoras, gas lacrimógeno y tácticas similares contra manifestantes reunidos legalmente es incorrecto y claramente insostenible”, declaró.
Baraka también acusó a ICE de abusar de su autoridad y reiteró que la ciudad continúa enfrentando en los tribunales a GEO Group, la empresa privada que opera la instalación.
“Continuaré presionando al Departamento de Seguridad Nacional"
Entre tanto, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, aseguró que continuará presionando al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a pesar de la escalada de violencia en el estado. También aseguró que seguirá impulsando el cierre definitivo de Delaney Hall.
“Continuaré presionando al Departamento de Seguridad Nacional para que proporcione medicinas y atención adecuadas a todos los detenidos en Delaney Hall, les dé una oportunidad significativa de revisar sus casos, deje de presionar a los detenidos para que firmen documentos de deportación y sea transparente sobre quiénes están retenidos en la instalación”, afirmó.
">I will continue pushing the Department of Homeland Security to provide appropriate medicine and care for all detainees in Delaney Hall, give detainees a meaningful chance to review their cases, stop pressuring detainees into signing deportation documents, and be
— Governor Mikie Sherrill (@GovSherrillNJ) May 31, 2026
transparent about… pic.twitter.com/lhPbUyyWFe
La gobernadora reconoce la violencia de los manifestantes
Los manifestantes se volvieron cada vez más agresivos el sábado por la noche al lanzar proyectiles, robar barreras de seguridad y prender fuego frente a las instalaciones del ICE en Delaney Hall. El alcalde Ros J. Baraka admitió que algunos fueron detenidos en posesión de armas, lo que obligó a imponer el toque de queda.
La escalada de violencia puso en una situación embarazosa a demócratas como Sherrill, que había apoyado las protestas apenas 24 horas antes y había pedido al ICE que se retirara y dejara que la policía de Nueva Jersey se ocupara de las multitudes, sólo para ver cómo sus propios agentes eran agredidos y se provocaban incendios en las calles.
Poco después de la medianoche del domingo, Sherrill emitió un comunicado en el que reconocía la gravedad de la violencia y afirmaba que había "puesto en peligro a manifestantes pacíficos y a las fuerzas del orden".
Mientras continúan las protestas y permanecen vigentes las preocupaciones por la escalada, Delaney Hall se ha convertido en uno de los principales puntos de confrontación entre líderes demócratas de Nueva Jersey y la administración Trump en materia migratoria.