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Análisis

Amenaza a la seguridad nacional: cómo Irán construye sus “células durmientes” en EEUU

Michael Balboni, exfuncionario de seguridad nacional de Nueva York, señaló que agentes extranjeros suelen asentarse en comunidades iraníes en ciudades estadounidenses, donde se integran, consiguen empleo y envían información de inteligencia a sus controladores hasta recibir una “señal de partida” para actuar.

Edificio del DHS (Archivo)

Edificio del DHS (Archivo)AFP / Jason Redmond

Agustina Blanco
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Altos funcionarios de la Administración del presidente Donald Trump han emitido advertencias sobre el riesgo de ataques por parte de “células durmientesiraníes en suelo estadounidense, tras el bombardeo de instalaciones nucleares de Irán el pasado domingo. 

El término “célula durmiente” se refiere a agentes encubiertos que operan sin ser detectados en un país rival, integrándose en la sociedad hasta recibir órdenes de actuar. 

Según señala The Telegraph, Irán podría haber explotado las políticas migratorias laxas durante la Administración de Joe Biden para introducir agentes a través de la frontera sur de Estados Unidos. En ese sentido, de los más de 1.500 inmigrantes iraníes interceptados cruzando ilegalmente durante el mandato de Biden, aproximadamente la mitad fueron liberados en el país, según reporta el The New York Post

Además, The Telegraph también reveló que el número total de cruces fronterizos durante ese periodo superó las cifras oficiales en un 25%, incluyendo a quienes evadieron a las autoridades.

Trump señala a Biden como responsable

En un comentario durante su viaje a la cumbre de la OTAN el martes, Trump afirmó que Biden “permitió la entrada de muchas supercélulas” de Irán, refiriéndose a estas células durmientes, y expresó su esperanza de que puedan ser controladas diciendo: “Pero esperemos que podamos controlarlas". 

¿Cómo funcionan estas células?

En esa línea, Michael Balboni, exfuncionario de seguridad nacional de Nueva York, señaló que agentes extranjeros suelen asentarse en comunidades iraníes en ciudades estadounidenses, donde se integran, consiguen empleo y envían información de inteligencia a sus controladores hasta recibir una “señal de partida” para actuar.

Por su parte, el Departamento de Justicia (DOJ) ha documentado casos previos de operaciones iraníes en EEUU. 

  • En 2023, Farhad Shakeri, un ciudadano iraní, fue acusado por el DOJ de planear el asesinato de Trump en represalia por la muerte del comandante Qassim Soleimani en 2020. 

Shakeri reclutó a dos hombres en Nueva York, Carlisle “Pop” Rivera y Jonathon Loadholt, ofreciéndoles 100.000 dólares para ejecutar un asesinato o secuestro. 

  • En 2011, Manssor Arbabsiar, un iraní-estadounidense, fue condenado a 25 años de prisión por un complot para asesinar al embajador saudí en Washington, D.C., ofreciendo 1.5 millones de dólares a un supuesto miembro de un cártel mexicano, que resultó ser un agente encubierto.

El modus operandi de Irán

Expertos advierten que Irán podría recurrir a otras tácticas, como el chantaje a ciudadanos iraníes con familiares en su país o el reclutamiento de estudiantes descontentos en universidades estadounidenses, donde las protestas anti-Israel han creado un terreno fértil para la radicalización, según Michael Rubin, exfuncionario del Pentágono y miembro del American Enterprise Institute

Además, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió un boletín el domingo alertando sobre posibles ciberataques de “hackivistas” respaldados por Irán, quienes podrían obtener material comprometedor para extorsionar a individuos y forzar su cooperación.

El comunicado del DHS, señala que “El conflicto en curso con Irán está generando un entorno de mayor amenaza en Estados Unidos. Es probable que se produzcan ciberataques de bajo nivel contra redes estadounidenses por parte de hacktivistas proiraníes, y actores cibernéticos afiliados al gobierno iraní podrían llevar a cabo ataques contra redes estadounidenses”.

Por su parte, Thomas Warrick, exfuncionario del Departamento de Estado y miembro del Atlantic Council, destacó que Irán suele buscar una “simetría” en sus represalias. 

Eso explica que tras el ataque a sus instalaciones nucleares en Fordow, Natanz e Isfahan con 14 “bombas antibúnkeres”, Teherán respondió con 14 misiles contra bases estadounidenses, una acción considerada limitada para evitar una escalada mayor. 

Sin embargo, pese a las amenazas de Irán de que cualquier elemento estadounidense es un objetivo, Warrick advirtió que las plantas nucleares estadounidenses podrían ser objetivos de células durmientes, y que Irán ha intentado anteriormente contratar bandas criminales para llevar a cabo ataques. “La realidad es que Irán aún no está acabado”, sentenció.

La Administración Trump intensifica las advertencias

Tanto el DHS, como el FBI han intensificado las advertencias a través de comunicados oficiales, tras la detención de 11 inmigrantes iraníes con antecedentes criminales por parte de ICE, alimentando preocupaciones sobre posibles células durmientes. 
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