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Israel y el Líbano acuerdan renovar el alto el fuego con la exigencia de replegar a Hezbolá

El nuevo acuerdo establece condiciones rigurosas orientadas a neutralizar las capacidades operativas de las milicias proiraníes.

Una fotografía muestra las consecuencias de los ataques aéreos israelíes en la zona de Burj al-Chamali, cerca de la ciudad sureña de Tiro, el 2 de junio de 2026.

Una fotografía muestra las consecuencias de los ataques aéreos israelíes en la zona de Burj al-Chamali, cerca de la ciudad sureña de Tiro, el 2 de junio de 2026.KAWNAT HAJU / AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

En un esfuerzo diplomático destinado a estabilizar la frontera norte de Israel y remover obstáculos en el tablero geopolítico regional, los gobiernos de Israel y el Líbano anunciaron formalmente la renovación de su acuerdo de alto el fuego.

La resolución se consolidó este miércoles tras la culminación de intensas reuniones bilaterales de alto nivel mediadas por el gobierno estadounidense en Washington.

El nuevo acuerdo establece condiciones rigurosas orientadas a neutralizar las capacidades operativas de las milicias proiraníes.

El documento, ratificado por el Departamento de Estado, estipula como condición mandatoria un cese absoluto de las agresiones por parte del grupo terrorista Hezbolá, así como la evacuación total de todos sus operativos desplegados en el sector meridional del Líbano, colindante con el territorio israelí.

Creación de zonas de control institucional exclusivo

Uno de los pilares del nuevo acuerdo de seguridad consiste en el diseño y la implementación de "zonas piloto" en el sur del país.

De acuerdo con los términos publicados oficiales, las Fuerzas Armadas del Líbano asumirán el "control exclusivo" de dichos perímetros, quedando terminantemente prohibida la presencia o movilización de cualquier "actor no estatal", una medida dirigida directamente a frenar las operaciones clandestinas de las facciones ligadas a Teherán.

El desarrollo institucional de este marco defensivo contará con el respaldo técnico y financiero de los Estados Unidos, orientado a fortalecer las capacidades operativas del ejército regular libanés.

En el comunicado conjunto, tanto las delegaciones de Israel como las del Líbano reafirmaron la inexistencia de intenciones hostiles recíprocas y se comprometieron a dar continuidad a las negociaciones directas, fijando un próximo encuentro bilateral para el 22 de junio con el fin de avanzar hacia un tratado definitivo.

Las administraciones enfatizaron el rechazo absoluto a cualquier intento externo de atentar contra el porvenir de la estabilidad libanesa.

El factor iraní y la escalada en el Golfo Pérsico

La reactivación de la tregua —que sucede a un alto el fuego previo alcanzado en el mes de abril que se vio debilitado por ataques de represalia recíprocos— se produce en un escenario de extrema volatilidad en la región.

Las fuerzas de defensa de Israel habían intensificado sus operaciones contra objetivos logísticos de Hezbolá en territorio libanés desde el pasado mes de marzo, coincidiendo con la ofensiva militar conjunta entre Estados Unidos e Israel en el marco del conflicto con Irán. En respuesta, la organización terrorista inició oleadas de ataques con cohetes transfronterizos en apoyo a su patrocinador financiero en Teherán.

Mientras los diplomáticos deliberaban en Washington, la República Islámica de Irán recurrió a tácticas de presión económica y militar contra los aliados occidentales en el Golfo Pérsico, lanzando un masivo ataque coordinado con misiles y drones que impactó infraestructuras civiles de Kuwait y Bahrein.

La agresión provocó incendios y daños severos en el principal aeropuerto internacional kuwaití, donde se registró el fallecimiento de un trabajador de nacionalidad india.

El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) calificó las versiones de la Guardia Revolucionaria de Irán —que pretendían culpar a los sistemas de defensa Patriot por los destrozos— como "totalmente FALSAS", ratificando que el ataque apuntó deliberadamente a entornos civiles y a los cuarteles de la Quinta Flota estadounidense.

Firmeza ante una posible amenaza atómica

Frente a la persistencia de las hostilidades indirectas, el presidente Donald Trump matizó el impacto del conflicto en las finanzas de su país, destacando el comportamiento récord de los mercados bursátiles y manifestando que las Fuerzas Armadas se encuentran plenamente preparadas para un despliegue prolongado si la vía diplomática se agota.

No obstante, el mandatario estadounidense remarcó que la prioridad central de cualquier negociación con los delegados iraníes radica en la firma de un compromiso verificable por escrito que impida de forma permanente el desarrollo o la adquisición de armas nucleares por parte de la teocracia islámica.

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