Victimización, la estrategia de los demócratas
Después de haber perdido el Congreso y la presidencia, los demócratas llevan meses presentándose como víctimas de un supuesto Gobierno autoritario. Ahora parecen intentar a toda costa ser arrestados.

Convención Nacional Demócrata de 2024/ Alex Wroblewski
En junio vimos al senador Alex Padilla, de california, siendo esposado por agentes federales en Los Ángeles durante una conferencia de prensa del Departamento de Seguridad Nacional. Ahora estamos viendo al gobernador de Texas Greg Abbott ordenando al Departamento de Seguridad Pública del estado que localice y arreste a los legisladores demócratas estatales que huyeron del estado intentando bloquear una votación. ¿Quién tiene la culpa? ¿Los republicanos están injustamente atacando a los demócratas o estamos presenciando un gran acto de victimización?
En los meses que lleva Donald Trump en la Casa Blanca, los demócratas, sin poder alguno en ninguna de las dos cámaras, con resultados históricamente malos en las encuestas, y con una fuerte pelea interna entre diferentes facciones, parecen haber adoptado la victimización como estrategia única contra Trump. Una estrategia que no es más que una variante de lo que ya venían haciendo desde hace años. Durante toda la carrera presidencial los demócratas culparon a Trump de ser una amenaza a la democracia, ahora quieren hacer ver a su Administración como un Gobierno que ha perdido la cordura. Mientras tanto, presentan a sus legisladores como héroes que luchan ante una tiranía.
En junio, muchos americanos vieron la imagen del senador demócrata Alex Padilla tumbado en el piso y esposado. Seguramente los demócratas se apuntaron esa imagen como un triunfo para su narrativa de que este Gobierno es autoritario. Pero cualquiera que hubiera seguido la situación desde el inicio, seguramente se dio cuenta que el asunto probablemente fue un acto premeditado de provocación y que esa imagen era precisamente lo que buscaba el demócrata.
Ese día, la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem daba una rueda de prensa, un hombre (el senador Padilla) entra en el recinto y avanza hacia Noem gritando. ¿Qué más iba a hacer el esquema de seguridad? Minutos después el senador fue liberado, la secretaria habló con él, y luego dijo públicamente que su equipo de seguridad no sabía que era un senador y que solo actuó según los protocolos. Lo normal es que cualquier persona entre a una rueda de prensa escuche con respeto las declaraciones, y en el momento de las preguntas alce la mano. ¿Por qué el senador creería que tiene autoridad para entrar gritando e interrumpir la intervención de la secretaria?
No es extraño que los republicanos acusen a Padilla de querer provocar. Lo mismo parece suceder con sus copartidarios que en varias ocasiones han ido a centros de detención de ICE sin pedir una cita, e incluso han intentado entrar por la fuerza. Pareciera que están buscando de cualquier forma conseguir fotos siendo arrestados.
Ahora los ojos están puestos en los legisladores estatales de texas que huyeron del estado para bloquear una votación sobre la redistribución de distritos electorales que beneficiaría a los republicanos. El gobernador Abbott les dio un ultimátum y les ha impuesto multas por cada día que estén fuera de su trabajo, pero ellos han asegurado que están dispuestos a pagar el precio. ¿Acaso pretenden los legisladores quedarse para siempre fuera del estado?
La medida impulsada por el gobernador de pedir a las autoridades locales arrestos civiles para que los legisladores vuelvan a sus trabajos puede ser aplaudida por unos, o criticada como innecesaria por otros, pero más allá de la opinión al respecto, parece claro que precisamente lo que buscan estos legisladores demócratas es que los republicanos avancen y actúen de alguna forma que les permita, otra vez, presentarse como víctimas ante los americanos.
Los republicanos deben tener cuidado de no darle siempre a los demócratas lo que quieren y de no caer en su juego.