Hospitales reducen tratamientos de "transición de género" para niños tras la orden ejecutiva de Trump
La Administración continúa anotando triunfos en materia cultural, fruto de la presión que ha ejercido sobre centros médicos que ofrecen tratamientos de "cambio de género", cada vez más hospitales comienzan a limitar ese tipo de servicios

Presidente Donald Trump (foto de Nicholas Kamm)
En enero, apenas comenzando su segundo mandato, el presidente Donald Trump firmó la orden ejecutiva "proteger a los niños de la mutilación química y quirúrgica", la presión de la Administración al respecto ha sido tan seria y efectiva que ya varios hospitales de alto perfil han anunciado que redujeron, pausaron o que cerrarán por completo sus programas de "transición de género" para jóvenes. Este es uno de los logros más importantes que en materia cultural y social pueda alcanzar la Administración.
En los últimos años hemos visto salir a la luz impactantes testimonios de jóvenes que fueron sometidos a tratamientos de "transición de género" y que hoy incluso han demandado a los hospitales que les realizaron esos procedimientos, debido al daño físico y psicológico que esto les trajo. Una extirpación mamaria o un largo proceso de hormonización son tratamientos imposibles de revertir tanto en el aspecto físico como en cuanto a los cambios y efectos que causan en la salud mental.
Esta semana el Children’s Medical Center de Connecticut anunció que comenzarán a reducir gradualmente su programa de atención de género para pacientes menores de 19 años. "En los últimos meses, hemos estado revisando cuidadosamente la sostenibilidad a largo plazo de nuestro programa de atención de género. Ante un panorama cada vez más complejo y cambiante, y tras una cuidadosa reflexión y la orientación de expertos médicos y legales, hemos tomado la difícil decisión de comenzar a reducir gradualmente este programa para pacientes menores de 19 años", dijo Jim Shmerling, presidente y director ejecutivo del centro médico.
Un par de días después, el jueves, el Yale New Haven Health emitió también una declaración asegurando que finaliza el componente de tratamiento farmacológico del programa pediátrico de atención de reasignación de género. Esta semana también, en Washington, D.C., el Children’s National Hospital anunció anunció que suspendería la prescripción de medicamentos para la transición a partir del 30 de agosto. Sumado a esto, el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh anunció que sus médicos ya no administrarían bloqueadores de la pubertad ni terapia hormonal a menores de 19 años.
La orden ejecutiva firmada en enero por el presidente Trump establecía que esta Administración no "financiará, patrocinará, promoverá, asistirá ni apoyará la llamada 'transición' de un niño de un sexo a otro" y que "aplicará rigurosamente todas las leyes que prohíben o limitan estos procedimientos destructivos que alteran la vida". Y, de acuerdo a la Casa Blanca, la "mutilación química y quirúrgica" incluye el uso de bloqueadores de la pubertad, hormonas sexuales y procedimientos quirúrgicos.
Esta orden ejecutiva del presidente ha enfrentado varios obstáculos legales pero la Administración ha continuado con su objetivo. Primero un bloqueo temporal en todo el país tras la orden de un juez federal en Baltimore, que aseguró que la Administración se excedió en su autoridad y que la orden violaba el derecho a la igualdad de protección. Luego se sumó una demanda en Seattle, donde un juez federal impidió que las agencias de salud del gobierno cumplieran la orden ejecutiva en los estados de Washington, Oregón, Minnesota y Colorado. La Administración Trump ha apelado ambos casos, y la pelea legal continúa, pero al mismo tiempo ha buscado otras maneras de presionar a los hospitales para que cumplan la orden.
En una carta de los administradores del Children’s Hospital Los Angeles al staff de la institución, se asegura que más del 65 % de los 2.000 millones de dólares anuales de financiación del hospital provienen de fuentes federales y que las amenazas de la Administración Trump poniendo en riesgo la financiación han creado "una presión inmediata e insostenible sobre nuestra resiliencia fiscal".
Aunque muchos activistas LGTBI señalan la pelea de la Administración como un peligro para su comunidad, la realidad es que millones de americanos celebran que no se realicen más este tipo de procedimientos en menores. También es importante resaltar que si bien el movimiento conservador ha llevado durante años una lucha en diferentes campos para intentar frenar este tipo de procedimientos, no es sino hasta ahora que vemos realmente el retroceso e incluso el cierre definitivo de programas de "transición de género" en importantes hospitales. Este triunfo es fundamentalmente gracias a una Administración que ha decidido dar esta lucha aún cuando sabía que tendría retos legales, y que ha utilizado todas las herramientas posibles para ejercer presión.