El arma secreta del presidente Trump
Estados Unidos corre el riesgo de morder el polvo en la carrera por la energía de fusión nuclear. Si desea mantener el liderazgo global este siglo, la actual disparidad con China es inaceptable.

Chris Wright, secretario de Energía
Mientras todas las miradas se centran en los aranceles, los deportados, los impuestos y, por supuesto, la bolsa, el miembro del gabinete de Donald Trump mejor posicionado para destacar y convertirse en MVP de la Edad de Oro de la Energía es Chris Wright, Secretario de Energía.
Wright está haciendo un trabajo ejemplar liderando la reactivación del gran activo nacional, el petróleo. Permitiendo precios más bajos, exportaciones masivas de energía y haciendo que la energía estadounidense no sea sólo segura sino también dominante, tanto él como Trump parecen tener el éxito asegurado.
Sin embargo, el mayor salto que Estados Unidos puede realizar a la preeminencia mundial ocurrirá, si es que ocurre, cuando logre catapultarse por delante de China en la -reciente- carrera mundial por la única energía limpia, barata e ilimitada: la energía de fusión nuclear. Un legado asombroso para Trump y Wright.
Se trata de un recurso que ya están desarrollando rápidamente China y unas pocas empresas y empresarios estadounidenses, entre ellos Sam Altman.
La energía de fusión nuclear será muy necesaria para los centros de datos de inteligencia artificial (IA) y computación cuántica, así como para las necesidades de consumo y militares, como submarinos y aviones nucleares.
"Cualquier país que prefiera estar alineado con EEUU antes que con China invertiría en un Proyecto Manhattan para la Energía de Fusión Nuclear".
En la actualidad, con el crecimiento exponencial de la IA, Estados Unidos se precipita hacia una crisis eléctrica. Las envejecidas y anticuadas redes eléctricas estadounidenses, especialmente en verano e invierno plenos, están cada vez más plagadas de caídas de tensión y apagones, y apenas pueden satisfacer las necesidades de los consumidores, por no hablar de las militares. Cuando la revolución tecnológica de la IA se ponga en marcha, este problema no hará sino empeorar.
Muchas empresas de Estados Unidos construyen cada vez más sus propias unidades de producción de electricidad, una tendencia impulsada por varios factores, como el aumento de la demanda de electricidad, la necesidad de energía fiable y el ahorro de costes.
La cantidad de energía necesaria sólo para mantener refrigerados los sistemas de almacenamiento en la nube -antes de la esperada explosión de la IA- es sencillamente insostenible con la producción actual. La energía nuclear de fisión, para la que los reactores avanzados dependen de un enriquecimiento del uranio del 20%, tampoco es recomendable. Los adversarios de EEUU, como Rusia y China, poseen uranio en abundancia. Si quiere mantener su preeminencia mundial, el líder del mundo libre no debe depender de países que probablemente buscan sustituirlo para aumentar su suministro de energía -ni de casi nada-.
En la actualidad, China invierte al menos 1.500 millones de dólares anuales en el desarrollo de la energía de fusión nuclear, frente a los "900 millones de dólares de financiación pública anual del resto del mundo". Actualmente, EEUU corre el riesgo de quedar mordiendo polvo en la carrera de la energía de fusión nuclear. Si desea mantener el liderazgo mundial este siglo, esa disparidad es inaceptable.
La mejor noticia es que la energía de fusión nuclear, a diferencia de la energía de fisión nuclear que prevalece actualmente, no necesita uranio enriquecido. ¿Qué necesita la energía de fusión nuclear? Agua de mar. ¿Qué le parece eso para un continente rodeado por dos océanos?
Países de Oriente Medio con generosos fondos soberanos ya se han ofrecido a invertir cifras exorbitantes en la reconstrucción de la economía estadounidense. Cualquier país que prefiera alinearse con Estados Unidos antes que con China estaría sin duda encantado de invertir en un Proyecto Manhattan para la Energía de Fusión Nuclear de Trump, y podría estar entre los primeros beneficiarios del mismo para su público.
Nos guste o no, sólo hay una solución para Estados Unidos si desea conservar su liderazgo mundial: la energía de fusión nuclear.
Wright podría fácilmente empezar a montar un Proyecto Manhattan para la Energía de Fusión Nuclear de Trump esta misma semana. Si lo hiciera, sin duda se vería catapultado del estrellato al superestrellato, al tiempo que serviría a su país y su presidente.