Análisis | La jugada diplomática de Macron: apaciguar a los islamistas y aislar a Israel
"Las realidades en tiempos de guerra hacen de la postura antiisraelí de Francia una manifestación particularmente dañina y agresiva de una estrategia de larga data", dice un investigador a 'JNS'.

El presidente francés Emmanuel Macron
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha reprendido al presidente francés Emmanuel Macron por incitar una ola de antisemitismo en toda Francia mediante sus llamamientos a reconocer un Estado palestino.
En una carta enviada por Netanyahu al Palacio del Elíseo el 19 de agosto, el líder israrelí escribió: "Su llamamiento a favor de un Estado palestino echa leña al fuego antisemita. No es diplomacia, es apaciguamiento".
En una carta publicada el 26 de agosto, Macron rechazó enérgicamente las críticas del primer ministro israelí sobre la inacción francesa en la lucha contra el antisemitismo.
El presidente francés acusó a Netanyahu de utilizar indebidamente la cuestión del antisemitismo con fines políticos. "Estas acusaciones de inacción frente a un flagelo que combatimos con todo lo que está a nuestro alcance son inaceptables y constituyen una ofensa para Francia en su conjunto", escribió Macron.
Macron subrayó además el descontento de París por la continua acción militar de Jerusalén en Gaza. "Le pido solemnemente que ponga fin a la carrera desesperada de una guerra permanente asesina e ilegal en Gaza, que causa indignidad a su país y coloca a su pueblo en un callejón sin salida", agregó.
En el transcurso de la actual guerra, Francia ha enarbolado una y otra vez la bandera de la política antiisraelí. Ya el 27 de octubre de 2023, el primer día de la incursión terrestre de Israel en Gaza, Francia votó a favor de una "tregua humanitaria" en la Asamblea General de la ONU.
Francia ha votado a favor de todas las resoluciones de alto el fuego presentadas ante la ONU desde el comienzo de la guerra. También ha prohibido a las empresas israelíes participar en exposiciones de defensa, y Macron ha pedido públicamente a todas las naciones que impongan embargos de armas contra Israel.
Francia ha sancionado a ciudadanos israelíes y ha abierto dos investigaciones judiciales por "complicidad en genocidio, incitación al genocidio y complicidad en crímenes contra la humanidad" dirigidas contra activistas franco-israelíes.
Francia también ejerció una enorme presión sobre Israel durante la campaña del Líbano, condenando los ataques contra objetivos terroristas, intentando limitar las operaciones israelíes contra Hezbolá y exigiendo la retirada israelí de puntos estratégicos del sur del Líbano.
Por último, Francia se convirtió en el primer país del G7 en anunciar su reconocimiento de un Estado palestino, allanando el camino para que otros, entre ellos el Reino Unido y Canadá, siguieran su ejemplo, respaldando así tácitamente la estrategia de Hamás de utilizar el terror para impulsar su agenda política.
El aumento de los incidentes antisemitas
El reciente repunte de la política antiisraelí en Francia ha coincidido con un importante incremento de los ataques antisemitas.
En 2024, Francia registró más de 1.500 incidentes antisemitas, lo que representa más del 60% de todos los delitos de odio por motivos religiosos en el país. En el primer semestre de 2025, se registraron otros 646 incidentes.
Los casos incluyen agresiones a rabinos, vandalismo contra sinagogas y el Memorial del Holocausto (el museo Mémorial de la Shoah en el barrio parisino de Marais), pintadas en la oficina de la aerolínea israelí El Al en la ciudad con la leyenda "genocideairline", y "Free Palestine" pintado con spray en los coches de turistas judíos en los Alpes. El director de un parque de aventuras al aire libre también fue detenido por negar la entrada a un grupo de niños israelíes.
El Gobierno francés ha negado con vehemencia cualquier relación entre su postura antiisraelí y el aumento de incidentes antisemitas, lo que ha provocado un reciente enfrentamiento entre París y el embajador de Estados Unidos en Francia, Charles Kushner.
"En el 81 aniversario de la Liberación Aliada de París, que puso fin a la deportación de judíos de suelo francés, le escribo desde mi profunda preocupación por el dramático aumento del antisemitismo en Francia y la falta de acción suficiente por parte de su Gobierno para hacerle frente", escribió Kushner en una carta pública publicada esta semana en The Wall Street Journal.
Aunque la reciente oleada de política antiisraelí pueda parecer fuera de lugar para un país que ostensiblemente se considera un aliado de Israel, Francia ha respaldado durante muchas décadas políticas antiisraelíes y ha socavado abiertamente los intereses de Israel.
Aunque las primeras décadas de la historia del renacido Estado estuvieron marcadas por estrechos lazos con París, incluido un importante apoyo durante la Guerra de Independencia de 1948 y una estrecha cooperación en la Guerra del Sinaí de 1956, la relación se enfrió por primera vez a finales de los años sesenta.
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JNS (Jewish News Syndicate)
En 1967, el Gobierno de Charles de Gaulle estableció una política de embargo militar total solo tres días antes del estallido de la Guerra de los Seis Días, y se negó a reconocer la soberanía israelí incluso sobre Jerusalén occidental al término de la guerra.
París ha seguido una política de acercamiento a gran parte del mundo árabe, que albergaba fuertes sentimientos antifranceses debido a las políticas colonialistas francesas. Para consolidar la estrategia diplomática, París ha criticado sistemáticamente a Israel en una gran cantidad de asuntos y ha respaldado numerosas resoluciones antiisraelíes de la ONU.
Emmanuel Navon, especialista en relaciones internacionales de la Universidad de Tel Aviv y miembro del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén (JISS, por sus siglas en inglés), explicó que, en este contexto, los recientes movimientos de París no son un cambio de política, sino más bien una continuación del enfoque de Francia en los asuntos de Oriente Medio.
"Francia ha tenido una política muy hostil hacia Israel desde finales de los años 60. Macron simplemente está volviendo a conectar con la tradición francesa de hostilidad hacia Israel", dijo Navon a JNS.
Tsilla Hershco, investigadora principal y experta en relaciones franco-israelíes en la Universidad Bar-Ilan de Ramat Gan, explicó que si bien atacar a Israel es una política exterior francesa bien establecida, las realidades en tiempos de guerra hacen que la postura sea una manifestación particularmente dañina y agresiva de una estrategia de larga data.
"En cierto sentido, Macron continúa la tradicional política francesa de definir el interés central de Francia en sus relaciones con el mundo árabe-musulmán. A lo largo de numerosos debates en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre el conflicto israelí-palestino, Francia ha adoptado constantemente una postura de condena y crítica hacia Israel", dijo Hershco a JNS.
"Parece que, debido a los acontecimientos relacionados con la actual guerra de Israel, ha surgido una realidad más peligrosa", añadió.
Consideraciones internas
Los expertos coinciden en que una constelación de factores políticos está impulsando a París a desafiar e instigar contra el Estado judío. "La política de Francia hacia Israel está relacionada tanto con su política exterior como con su política interior", sostuvo Hershco.
"En el frente interno, el Gobierno francés se enfrenta a contradicciones internas: por un lado, el deseo de atraer a su creciente población musulmana; por otro, la necesidad de aparecer como un gobierno fuerte que no está dispuesto a ceder en su principio básico de laicismo y de separación entre religión y estado", amplió Hershco.
Navon declaró explícitamente que un factor significativo de la postura antiisraelí de Francia en general y de su reconocimiento de un Estado palestino en particular está relacionado con la influencia creciente del Islam.
Navon explicó además que la dinámica de coalición interna de Francia también está contribuyendo al creciente interés de Macron por los asuntos de Oriente Medio.
"Macron tiene un gobierno en minoría, por lo que esencialmente no puede gobernar. En esta situación, lo más fácil es mantenerse alejado de las cuestiones internas, que requieren consenso, y centrarse en la política exterior para hacerse relevante", agregó Navon.
Hershco señaló que el Gobierno francés ve en la guerra de Gaza una oportunidad única para reforzar sus lazos con el mundo árabe y, al mismo tiempo, erigirse en árbitro moral mundial y una base de liderazgo occidental distinta, separada de Washington.
"Durante muchos años, Francia ha definido su relación con el mundo árabe como uno de sus intereses centrales. Al mismo tiempo, Francia aspira a presentarse como una gran potencia no implicada que media en los conflictos entre otras naciones, incluido el conflicto israeloí-palestino", afirmó Hershco.
El ascenso de Francia al liderazgo europeo, en parte gracias a su política antiisraelí, amenaza con aislar a Jerusalén no solo de París, sino de Europa en su conjunto, ya que es probable que los países europeos den prioridad a la unidad intraeuropea frente a sus vínculos con Israel.
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Ya son varios los órganos de la UE y de Europa Occidental que están adoptando posturas similares a la de Francia, y las principales potencias occidentales, como el Reino Unido, Canadá y Australia, se han comprometido a reconocer un Estado palestino.
Sin embargo, sigue existiendo un acuerdo general en que Israel cuenta con una importante base de apoyo en Europa y en que sigue habiendo amplios intereses comunes que podrían servir de base para unos lazos diplomáticos estables.
"Europa tiene un interés estratégico en mantener su relación con Israel, en parte debido a las capacidades militares de Israel y a la preocupación compartida, en particular respecto de las ambiciones nucleares de Irán", dijo Hershco.
Navon añadió que sigue habiendo importantes centros de apoyo abierto a Israel dentro de Europa.
"Es importante recordar que no existe una política exterior europea. Cada país tiene su propia posición, e Israel tiene lazos muy fuertes con muchos países europeos, particularmente en Europa del Este", señaló Navon.
"Incluso en Europa Occidental, es realmente una cuestión de qué gobierno está al mando, y hay muchos partidos fuertes en Europa Occidental que apoyan abiertamente a Israel. Ahora mismo, muchos partidos antiisraelíes controlan los gobiernos, pero eso podría cambiar muy rápidamente", concluyó Navon.
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