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Diosdado Cabello, número dos del chavismo con $25 millones de recompensa, se hace viral por frenar a rescatistas de EEUU: ahora legisladores claman por su extradición

Según relató la persona a VOZ, Cabello habría detenido de forma agresiva una camioneta que trasladaba a rescatistas estadounidenses en busca de dos personas en peligro.

Diosdado Cabello, acusado por narcoterrorismo en EEUU, en una imagen de archivo

Diosdado Cabello, acusado por narcoterrorismo en EEUU, en una imagen de archivoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El 28 de junio, en el devastado estado La Guaira, ocurrió un altercado que incomodó al Gobierno estadounidense y a las autoridades interinas venezolanas: Diosdado Cabello, número dos del chavismo, señalado por Washington como líder del temido Cartel de los Soles y actual ministro del Interior del país, paró de forma agresiva una camioneta que trasladaba a rescatistas estadounidenses que estaban en busca de dos personas en situación de peligro, según una persona que presenció el conflicto, pidió el anonimato y reveló detalles a VOZ, más allá de las grabaciones difundidas en redes sociales sobre el intercambio entre ambos funcionarios.

Según relató la persona a VOZ, Cabello habría detenido de forma agresiva una camioneta que trasladaba a rescatistas estadounidenses en busca de dos personas en peligro. De acuerdo con esa fuente, el dirigente chavista pretendía mostrarse al frente de las labores de rescate —en medio de las críticas por la tardía respuesta del régimen de Delcy Rodríguez— y ordenó frenar cualquier vehículo que pasara por la zona, incluidas motos, autos e incluso helicópteros, con el argumento de trabajar en silencio para detectar sobrevivientes.

Lo que ocurrió después ya se viralizó en redes sociales y en algunos medios: un grupo de policías armados venezolanos frenó de forma agresiva la camioneta de los estadounidenses, y el propio Diosdado se atravesó ante el vehículo y llegó a golpear el capó para cerrarles el paso. Los rescatistas se bajaron y lo encararon; uno de ellos, que se aprecia en los videos, lo acusó de sabotear su trabajo. El ministro chavista insistió en que no podían avanzar y propuso que sus hombres empujaran la camioneta con el motor apagado. En el video se escucha al rescatista, visiblemente molesto, reclamarle que había alguien pidiendo ayuda a gritos muy cerca y exigirle que se apartara: “Hay alguien aquí mismo pidiendo ayuda a gritos”, “Atrás, atrás”. Al final, ante la insistencia de Diosdado en “la solución” de empujar el vehículo para pasar en silencio, el rescatista zanjó: “No estoy feliz con esto”.

Cabello, de 63 años, se desempeña como ministro del Interior, Justicia y Paz desde 2024 y es señalado por Washington de narcoterrorismo y de liderar el Cartel de los Soles, una red de tráfico de drogas integrada por altos funcionarios y oficiales militares. Sobre él pesa una recompensa de $25 millones y un proceso judicial abierto en Estados Unidos, similar al del exdictador Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses en enero. Es considerado el principal ejecutor de la represión chavista y, como ministro, dirige los cuerpos policiales y de inteligencia del país.

El Departamento de Estado, no obstante, buscó bajar el tono del incidente y zanjar el asunto. En declaraciones a la cadena NTN24, un portavoz calificó el cruce como “un desafortunado malentendido entre un miembro de un equipo de búsqueda y rescate urbano de EE. UU. y las autoridades interinas venezolanas” y subrayó que “ambas partes estaban claramente tratando de salvar vidas tras los devastadores terremotos”. VOZ no logró identificar al rescatista que se encaró con Cabello ni cómo prosiguieron sus labores tras el altercado.

En Estados Unidos, en cambio, el clip provocó una ola de indignación entre legisladores.

El representante Carlos Giménez (R-FL), exbombero, pidió detener al ministro: “Mientras EE. UU. aumenta su presencia en #Venezuela, deberíamos capturar al matón Diosdado Cabello y llevarlo ante la justicia para que deje de obstaculizar la distribución de ayuda a los afectados por el terremoto”.

Su colega Mario Díaz-Balart reclamó que “es hora de que Diosdado Cabello sea extraditado desde Venezuela para enfrentar la justicia por sus crímenes”.

La representante María Elvira Salazar también fue dura: “Solo un criminal se interpondría entre los rescatistas y las personas atrapadas bajo los escombros. Y eso es exactamente lo que es Diosdado Cabello. El régimen de Delcy Rodríguez debe entender esto con absoluta claridad: debe permitir que toda la ayuda humanitaria que llega del mundo entero ingrese a Venezuela”.

Mientras tanto, el senador Rick Scott, en tanto, lanzó una advertencia directa: “Cualquiera que se interponga en eso, incluido Diosdado Cabello, será considerado responsable y enfrentará consecuencias”.

El altercado se produjo en medio de una catástrofe de dimensiones históricas. Según el balance difundido por el régimen —sin verificación independiente—, los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron 1.719 muertos, 5.034 heridos y 15.866 personas sin hogar, cifras anunciadas por el presidente de la Asamblea Nacional oficialista, Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez. Una evaluación preliminar de la NASA y de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, basada en datos satelitales aún no verificados sobre el terreno, calcula en unos 58.870 los edificios dañados o destruidos. El número de desaparecidos sigue en disputa: registros independientes hablan de más de 68.000 y Naciones Unidas, de más de 50.000.

La gestión del interinato de Delcy Rodríguez enfrenta, además, duras críticas por su respuesta. Testimonios recogidos por VOZ coinciden en que, durante los primeros días, la reacción oficial fue casi inexistente, con escasos bomberos y ambulancias y sin un mando que coordinara las labores. A ello se sumaron saqueos generalizados y denuncias contra policías y militares acusados de plegarse a saqueos y robos contra pertenencias de las víctimas entre escombros, junto con la militarización de La Guaira mediante un salvoconducto que los voluntarios denunciaron como un nuevo obstáculo. El aeropuerto internacional Simón Bolívar, principal puerta de entrada de la ayuda, quedó gravemente dañado, al punto de que Estados Unidos envió un contingente de su Fuerza Aérea para repararlo. Buena parte de los recursos —cerca de 1.000 toneladas de suministros y más de 3.600 rescatistas de 30 países— se concentró en La Guaira, en desmedro de zonas como El Junquito, donde los vecinos improvisan campamentos.

Una de las tragedias más sensibles ocurrió cerca del aeropuerto de Maiquetía, donde colapsó un hotel que alojaba a más de 140 venezolanos recientemente deportados desde Estados Unidos, entre ellos siete menores; sus familiares temen que la mayoría haya muerto. Pese a todo, los equipos internacionales mantienen la búsqueda de sobrevivientes: rescatistas estadounidenses lograron sacar con vida a una bebé de nueve meses y a su madre tras casi tres días sepultadas bajo los escombros.

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