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ANÁLISIS

El régimen de La Habana admite su presencia militar en Venezuela: murieron 32 cubanos "cuidando" a Maduro

La captura del dictador -trasladado junto a Cilia Flores a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo- expuso de forma directa el grado de implicación del régimen cubano en la sostenibilidad del poder chavista.

El dictador cubano Miguel Diaz-Canel tras la captura de Maduro

El dictador cubano Miguel Diaz-Canel tras la captura de MaduroAFP

Diane Hernández
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La confirmación oficial de la muerte de 32 militares cubanos durante la operación militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro marcó un punto de quiebre histórico: el régimen de La Habana reconoció por primera vez la presencia activa de tropas cubanas en Venezuela, algo que negó sistemáticamente durante más de una década.

La admisión llegó este domingo 4 de enero de 2026 a través del Noticiero Estelar de la Televisión Cubana y de declaraciones directas del dictador Miguel Díaz-Canel, quien reconoció que los fallecidos eran "combatientes cubanos" que cumplían "misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT)". 

Cuba decretó además Duelo Nacional los días 5 y 6 de enero.

De la negación absoluta al reconocimiento forzado

La posición oficial cubana había sido, hasta ahora, de negación total. En mayo de 2019, Johana Tablada, subdirectora general de la Dirección General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, aseguró categóricamente que "no hay tropas cubanas en Venezuela". Esa afirmación se sostuvo públicamente pese a que desde al menos 2008 existían indicios firmes -y acuerdos bilaterales no transparentados- de cooperación militar y de inteligencia entre ambos regímenes. 

Otras importantes figuras del régimen también han negado, incluso ante organismos internacionales, la presencia de agentes cubanos en el país suramericano. 

La muerte de los 32 cubanos en "acciones combativas" hizo insostenible esa narrativa. 

Según el comunicado oficial del régimen castrista, los militares "cayeron en combate directo o como resultado de bombardeos", lo que confirma que no se trataba de asesores civiles ni de cooperación técnica, sino de personal armado desplegado en un teatro de operaciones.

El anillo de seguridad de Maduro

Díaz-Canel afirmó que los soldados colaboraban en tareas de seguridad "a solicitud de órganos homólogos" venezolanos y los describió como parte de la protección del mandatario chavista. 

Distintos analistas venían señalando desde hace años que el primer anillo de seguridad personal de Maduro estaba compuesto mayoritariamente por cubanos, incluidos agentes de inteligencia, extremo que Caracas y La Habana nunca habían confirmado.

​El propio dirigente cubano reforzó esta tesis al escribir en la red social X que los fallecidos "ayudaban a proteger al presidente de Venezuela y a su esposa", y que murieron "enfrentando a terroristas en uniforme imperial", en referencia a las fuerzas estadounidenses.

Confirmación desde Washington

Las declaraciones de La Habana llegaron horas después de que el presidente Donald Trump confirmara públicamente que durante la operación militar "murieron muchos cubanos" que protegían a Maduro. La captura del chavista -trasladado junto a Cilia Flores a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo- expuso de forma directa el grado de implicación del régimen cubano en la sostenibilidad del poder chavista.

Fuentes citadas por medios internacionales estiman que unas 70 personas murieron durante la operación, que incluyó acciones en Caracas y en los estados de Aragua, Miranda y La Guaira.

Un golpe estratégico para La Habana

Más allá de la dimensión militar, la admisión tiene consecuencias políticas y estratégicas profundas para Cuba. La caída de Maduro implica la pérdida de su principal aliado regional y del esquema de "petróleo por servicios" que durante años sostuvo a la isla en medio de su crisis económica.

El reconocimiento de bajas en unidades de élite -FAR, MININT y servicios de inteligencia- revela además un debilitamiento sensible del aparato de seguridad cubano, mientras la isla atraviesa una grave situación energética y social.

La operación estadounidense no solo terminó con el gobierno de Maduro: obligó al régimen cubano a admitir una verdad largamente negada y dejó al descubierto hasta qué punto La Habana había convertido a Venezuela en una extensión de su estrategia de control político y militar en la región.

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