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"Muerte al dictador": continúan las protestas masivas en Irán mientras Reza Pahlavi llama a una transición política

El estallido de las protestas, iniciado el domingo pasado, se desencadenó por una profunda crisis económica en Irán.

Manifestantes atacan edificio estatal en Fasa durante protestas nacionales iraníes

Manifestantes atacan edificio estatal en Fasa durante protestas nacionales iraníesAFP / UGC

Emmanuel Alejandro Rondón

Las protestas contra el régimen iraní volvieron a intensificarse este viernes, tras un par de días de tensa calma en Teherán, con manifestaciones simultáneas en decenas de ciudades y consignas cada vez más duras contra la República Islámica y su liderazgo, encabezado por el ayatolá Alí Jameneí.

Luego de horas de relativa tranquilidad, que coincidieron con el final del viejo 2025 y el inicio del nuevo año, decenas de miles de personas regresaron a las calles coreando lemas como “Muerte al dictador”, en abierta referencia al líder supremo Jameneí, según imágenes difundidas por activistas en redes sociales.

El estallido de las protestas, iniciado el domingo pasado, se desencadenó por una profunda crisis económica en Irán, cuya economía enfrenta una inflación anual cercana al 42%, con un incremento interanual del 52% entre noviembre y diciembre. Los comerciantes, seguidos por los jóvenes universitarios, encabezaron las manifestaciones.

A la crisis inflacionaria y el alto costo de la vida se sumó el deterioro de la moneda local, el rial, presionado, en cierta medida, por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas en relación con el programa nuclear iraní. Este duro contexto ha sido el principal detonante de una ola de descontento civil que rápidamente convirtió los reclamos económicos en manifestaciones masivas de carácter político.

De acuerdo con reportes de organizaciones y activistas, las manifestaciones se han extendido a más de 30 ciudades, entre ellas Teherán, Mashhad, Shiraz, Zahedán, Marvdasht, Kuhdasht y Fuladshahr. En varias de estas localidades, los funerales de manifestantes fallecidos se transformaron en nuevas protestas, con cientos de personas marchando y expresando su rechazo abierto al régimen iraní y las fuerzas del orden.

Algunos reportes también informaron de protestas nocturnas y enfrentamientos esporádicos con las fuerzas de seguridad.

Según la organización no gubernamental iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, al menos siete personas han muerto, 33 resultaron heridas y 119 fueron detenidas durante los primeros cinco días de movilizaciones. Testimonios y registros audiovisuales muestran que las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, reflejando el aumento de los enfrentamientos y una respuesta represiva a un movimiento que busca un cambio de régimen, tal y como demuestran las consignas espetadas en las calles.

En este contexto, la oposición iraní en el exilio buscó capitalizar el momento político. Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, difundió un mensaje en ‘X’ dirigido a los manifestantes y a la comunidad internacional, en el que llamó a una rebelión civil para avanzar hacia una transición política.

“El régimen está tratando desesperadamente de impedir que la gente se reúna en público ahora porque sabe que los iraníes en las calles de Teherán y otras ciudades importantes provocarán rápidamente su colapso. Para superar la represión del régimen, tenemos un solo camino ante nosotros: una presencia simultánea de un millón de personas en toda la ciudad, sumada a bloqueos de tráfico en rutas clave y carreteras principales (...) Para lograrlo, primero debemos superar nuestro miedo y comprender que si tomamos las calles, el régimen perderá rápidamente tanto la capacidad como la voluntad de reprimir. La solución es ir, en pequeños grupos cohesionados de amigos y familiares, a la calle más cercana de su barrio, encontrarse y luego, de la mano, avanzar hacia las calles céntricas de la ciudad. Digo con seguridad que, una vez que se forme una oleada de millones, las fuerzas represivas del régimen no podrán resistir. Muchos se retirarán y algunos se unirán al pueblo”.

“Tomar las calles de Teherán y de otras grandes ciudades de Irán mediante una presencia masiva es un paso vital que complementa la valentía de la gente que, en ciudades más pequeñas, se ha enfrentado valientemente a las fuerzas de represión. Les pido a todos que compartan este mensaje con sus amigos en preparación para este gran evento. Juntos recuperaremos y reconstruiremos Irán”, sentenció el líder político.

Las actuales movilizaciones representan la mayor ola de protestas en Irán desde las revueltas de 2022, desencadenadas tras la muerte de la joven Mahsa Amini bajo custodia policial. Aunque las autoridades iraníes sostienen que el nivel de agitación no alcanza el de aquel período, la amplitud geográfica de las manifestaciones y la dureza de las consignas sugieren que el descontento social está lejos de disiparse y representa una amenaza directa contra el ayatolá y sus aliados. 

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