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Maduro rompe acuerdo energético con Trinidad y Tobago en respuesta a llegada de buques de guerra estadounidenses

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Trinidad y Tobago rechazó las acusaciones del régimen de Maduro y negó cualquier intención hostil contra Venezuela.

El dictador Nicolás Maduro en una imagen de archivo

El dictador Nicolás Maduro en una imagen de archivoPedro Mattey / AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El dictador venezolano Nicolás Maduro anunció este lunes la suspensión “inmediata” de los acuerdos energéticos y gasíferos con Trinidad y Tobago, en represalia por la presencia de buques de guerra estadounidenses en el Caribe y, particularmente, la llegada del destructor USS Gravely a la nación insular, en una clara demostración del apoyo del Gobierno trinitario a las maniobras conjuntas con Washington.

“Trinidad y Tobago agotó toda la reserva de gas, se quedó sin gas, y nosotros, en una muestra bolivariana de hermandad y solidaridad, hemos mantenido este acuerdo energético, pero ante la amenaza de la primera ministra de convertir a Trinidad y Tobago en el portaaviones del imperio estadounidense contra Venezuela (...), queda una sola alternativa”, dijo Maduro en televisión estatal.

Según el dictador socialista, la medida se produjo tras revisar un presunto informe interno que considera las maniobras estadounidenses una amenaza directa a la soberanía venezolana, en medio de las operaciones militares estadounidenses en el Caribe contra el narcoterrorismo.

“He aprobado la medida cautelar de suspensión inmediata de todos los efectos del acuerdo energético (...) y he firmado la orden”, añadió Maduro, quien además que mencionó que remitirá el tema al Consejo de Estado, al Tribunal Supremo de Justicia y a la Asamblea Nacional “para una evaluación estructural más profunda”.

Continúa la creciente presión militar en el Caribe contra Maduro

El anuncio de Maduro se produce en medio de una escalada de la presión militar de la Casa Blanca contra Venezuela, marcada por el mayor despliegue naval estadounidense en la región en más de tres décadas.

De hecho, varios días atrás, se confirmó el envío del destructor USS Gravely a Trinidad, perteneciente a la Armada estadounidense. Ahora éste se encuentra atracado en el país insultar hasta el 30 de octubre como parte de una flota de siete embarcaciones desplegadas por la Administración Trump, a la que se sumará próximamente el portaaviones Gerald R. Ford, símbolo de la superioridad naval estadounidense.

Antes del anuncio, la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez había anticipado horas antes la potencial suspensión del acuerdo energético con Trinidad, acusando al actual Gobierno trinitario de alinearse con la Administración Trump. Caracas considera la presencia del USS Gravely una “agresión contra Venezuela y Sudamérica”.

Trinidad y Tobago a la defensiva

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Trinidad y Tobago rechazó las acusaciones del régimen de Maduro y negó cualquier intención hostil contra Venezuela. En un comunicado, el Gobierno trinitario recordó los lazos históricos entre ambos países y aseguró que las operaciones conjuntas con Estados Unidos tienen como objetivo “reforzar la cooperación en seguridad, combatir el crimen transnacional y brindar asistencia humanitaria”.

Justamente, Washington afirma que el despliegue en el Caribe es para combatir el crimen transnacional, especialmente el narcoterrorismo, íntimamente ligado a Maduro y su régimen.

El Ejecutivo trinitario también expresó su interés en mantener los acuerdos energéticos con Venezuela, subrayando que las maniobras militares estadounidenses “no representan una traición ni un abandono de la soberanía nacional”.

Acusaciones sin pruebas

En paralelo al anuncio energético, Maduro también anunció, sin evidencias, la captura de un presunto grupo mercenario “respaldado por la CIA” que, según versiones transmitidas por Venezuela a Reuters, planeaba una operación de falsa bandera en aguas cercanas a Trinidad y Tobago.

Justamente, durante la intensa jornada en Venezuela, dos bombarderos de la Fuerza Aérea estadounidense sobrevolaron la línea costera venezolana, en una acción que el régimen calificó de “provocación” estadounidense.

En las últimas dos semanas, se han registrado al menos tres sobrevuelos de bombarderos B-52H y B-1B en las inmediaciones del espacio aéreo venezolano: el 15 de octubre, dos B-52H sobrevolaron en frente del espacio aéreo venezolano y dibujaron en el radar una figura fálica frente a Caracas; el 23 de octubre, dos B-1B Lancer volaron a seis millas del archipiélago Los Testigos y, finalmente, este 27 de octubre, otro par de B-1B Lancer se aproximó a 19 millas de Chichiriviche, recorriendo la costa desde Falcón hasta Margarita.

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