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ANÁLISIS

Incursiones rusas reabren divisiones en la OTAN y ponen a prueba su defensa colectiva

Estonia invocó el Artículo 4 tras violaciones de su espacio aéreo, mientras otros aliados temen una escalada con Moscú

Líderes de los países miembros de la OTAN 

Líderes de los países miembros de la OTAN AFP

Sabrina Martin
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Una serie de incursiones aéreas rusas en las últimas semanas ha reavivado las tensiones dentro de la OTAN, al exponer diferencias sobre cómo debe responder la alianza. Estonia invocó el Artículo 4 del tratado tras la entrada de aviones de combate rusos en su espacio aéreo, lo que derivó en un duro intercambio con el secretario general, Mark Rutte.

Según funcionarios europeos, Rutte advirtió que recurrir de forma reiterada al Artículo 4 podría restarle fuerza estratégica, mientras que el primer ministro estonio, Kristen Michal, defendió la decisión como una señal necesaria de unidad frente a Moscú.

Una escalada de incidentes en Europa del Este

La tensión no se explica por un hecho aislado, sino por una cadena de episodios recientes. Polonia activó el mismo mecanismo tras detectar 19 drones rusos sobre su territorio, lo que obligó a movilizar aviones de combate por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. En Estonia, cazas F-35 italianos escoltaron a aviones rusos fuera de su espacio aéreo. Y en países como Rumanía, Lituania, Alemania y Noruega, la actividad de drones provocó cierres temporales de aeropuertos y restricciones en el espacio aéreo.

Ante esta situación, la OTAN lanzó la Operación Centinela Oriental para reforzar su flanco oriental, aunque expertos advierten que los recursos actuales no son suficientes para enfrentar amenazas híbridas como enjambres de drones.

Advertencias sin consecuencias

El debate dentro de la alianza refleja un dilema creciente: ¿cómo responder a las provocaciones rusas sin arriesgarse a una confrontación directa? Para los Gobiernos de Europa del Este, las advertencias sin acciones concretas solo refuerzan la percepción de debilidad y alientan a Moscú a insistir en sus desafíos. Otros, en cambio, temen que una respuesta demasiado firme pueda desatar una espiral de escalada difícil de contener.

Credibilidad en juego

Para los aliados más vulnerables, el problema central es la credibilidad de la OTAN. Cada nueva incursión rusa pone a prueba la cohesión interna y la seriedad de los compromisos de defensa colectiva. La próxima violación de su espacio aéreo, advierten, podría exigir algo más que declaraciones o rondas de consultas en Bruselas.

El papel de Estados Unidos y el factor Trump

Washington ha reiterado su compromiso de defender “cada centímetro” de la OTAN, al tiempo que insiste en que Europa debe asumir una mayor cuota de responsabilidad en su defensa. En este contexto, el presidente Donald Trump dejó claro que los países aliados deberían derribar aviones rusos en caso de nuevas violaciones.
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