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ANÁLISIS

La Ópera Nacional de Washington abandona el Kennedy Center

El motivo central: un nuevo modelo financiero impuesto por la administración designada por Trump, al que la ópera califica como incompatible con su funcionamiento y con la realidad económica de las artes escénicas.

Una producción de Tosca para Washington National Opera (WNO) en el Kennedy Center

Una producción de Tosca para Washington National Opera (WNO) en el Kennedy CenterAFP

Diane Hernández
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La Ópera Nacional de Washington (WNO) anunció su retiro del Kennedy Center, marcando una de las fracturas culturales más significativas desde que el presidente Donald Trump asumió el control del principal complejo de artes escénicas de Estados Unidos. 

La compañía informó que iniciará una "transición amistosa" para poner fin a su histórica afiliación con el Kennedy Center y volver a operar de manera independiente, dijo en una declaración al New York Times.

El motivo central: un nuevo modelo financiero impuesto por la administración designada por Trump, al que la ópera califica como incompatible con su funcionamiento y con la realidad económica de las artes escénicas.

El nuevo modelo financiero y la naturaleza de la ópera 

Tras el despido de la junta directiva anterior y el nombramiento de aliados del presidente para supervisar el centro -con Trump como presidente del consejo-, la WNO asegura que se le exigió financiar completamente sus producciones con antelación. Este esquema ignora que la ópera, por naturaleza, depende de donaciones y subvenciones que no pueden asegurarse con años de anticipación y que la venta de boletos solo cubre una parte mínima de los costos reales.

Como resultado inmediato, la compañía reducirá su temporada de primavera y trasladará sus producciones a otros espacios, una medida que, según indicó, busca preservar la estabilidad fiscal y cumplir con sus obligaciones presupuestarias.

En un futuro próximo se anunciarán los detalles del nuevo calendario de presentaciones, y pronto se lanzará un nuevo sitio web con el calendario de la ópera, afirmaron.

Aunque el comunicado oficial evita mencionar directamente al presidente, la decisión ocurre en un contexto inequívoco: el cambio de nombre del recinto a Centro Conmemorativo Donald J. Trump y John F. Kennedy para las Artes Escénicas, visible ya en la fachada y en el sitio web, pese a que el Congreso continúa reconociéndolo únicamente como el Kennedy Center. 

Otras cancelaciones artísticas 

Este rebautizo desató una nueva ola de cancelaciones por parte de artistas de alto perfil.

Figuras como Lin-Manuel Miranda y el músico Peter Wolf ya habían retirado sus proyectos del centro tras los cambios en la dirección. A ellos se suman ahora instituciones completas que, como la Ópera Nacional de Washington, consideran que el nuevo rumbo compromete no solo la viabilidad financiera, sino el espíritu mismo del espacio.

Desde la administración del Kennedy Center, el director ejecutivo interino Ric Grenell -asesor cercano a Trump- respondió que el recinto ha destinado millones de dólares para sostener a la ópera, la cual, según dijo, continúa operando con déficit. No obstante, defendió la separación como una oportunidad para dotar al centro de mayor "flexibilidad" y atraer producciones internacionales, según citó la agencia AP, en un post de X que luego desapareció. 

El Kennedy Center, durante décadas un espacio de encuentro plural para la cultura estadounidense, enfrenta ahora una desbandada artística que refleja el choque entre la lógica política y la naturaleza frágil, colaborativa y diversa del arte.

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