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Stellantis, el fabricante de Jeep, anunció una inversión récord de $13.000 millones en EEUU para compensar los costos de los aranceles

La compañía prevé un aumento de, al menos, 50% en la producción estadounidense y la creación de unos 5.000 nuevos empleos en el Medio Oeste.

Antonio Filosa, director de operaciones de Stellantis Norteamérica y director ejecutivo de Jeep

Antonio Filosa, director de operaciones de Stellantis Norteamérica y director ejecutivo de JeepAFP / Archivo

Emmanuel Alejandro Rondón

Stellantis, el fabricante global detrás de marcas como Jeep, Dodge, Chrysler y Fiat, anunció una inversión récord de $13.000 millones en Estados Unidos destinada a fortalecer su capacidad de producción en el país, impulsando la industria manufacturera, y reducir el impacto económico de los aranceles impuestos por la Administración Trump.

Según informó la empresa, el plan —que se extenderá hasta finales de la década— contempla el lanzamiento de hasta cinco nuevos vehículos y un motor de cuatro cilindros, junto con la generación de más de 5.000 trabajos directos en plantas de Michigan, Indiana, Illinois y Ohio.

Según la compañía, los proveedores que suministren componentes para esos modelos podrían crear hasta 20.000 empleos adicionales a la economía.

“El objetivo más importante y relevante que tenemos con esta inversión es crecer en este mercado”, dijo el director ejecutivo de Stellantis, Antonio Filosa, en entrevista con el Wall Street Journal.

El WSJ explicó que la estrategia detrás de la multimillonaria inversión busca mitigar los costos derivados de los aranceles a vehículos y autopartes, que podrían representar hasta $1.500 millones anuales para la compañía. Stellantis, que tiene su sede en Países Bajos, sigue dependiendo en grandes proporciones del mercado norteamericano, que le genera la mayoría de sus beneficios.

La compañía también explicó que parte de la inversión se destinará a reabrir la planta de Belvidere, Illinois, actualmente inactiva, para producir en territorio estadounidense los modelos Jeep Cherokee y Compass, que en la actualidad son ensamblados en México. La producción está prevista para 2028, con una inversión inicial de $600 millones.

Mientras el grupo desiste de la idea de lanzar algunos modelos eléctricos muy esperados, como el pickup eléctrica Ram, Stellantis ya tiene preparados nuevos modelos híbridos y de combustión que se fabricarán en la zona metropolitana de Detroit, que generarán unos 900 empleos adicionales. El plan incluye la modernización de una planta en esa ciudad para fabricar el Dodge Durango a partir de 2029, con una inversión de $130 millones, informó el WSJ.

El grupo automotriz, surgido en 2021 de la fusión entre Fiat Chrysler Automobiles y el Grupo PSA francés, se encuentra inmerso en un proceso de reconstrucción comercial tras años de caída en ventas de su marca insignia Jeep, muy valorada en EEUU.

“Acelerar el crecimiento en Estados Unidos ha sido una prioridad desde mi primer día”, afirmó Filosa. “El éxito en este mercado no solo es bueno para Stellantis en EE. UU.; nos hace más fuertes en todas partes”.

El anuncio de Stellantis llega en un contexto de fuertes tensiones comerciales tras la imposición de nuevos aranceles por parte de Washington sobre vehículos y camiones pesados, que entrarán en vigor el 1 de noviembre.

Con esta apuesta, el fabricante de Jeep busca recuperar terreno perdido en el mercado estadounidense y reforzar su posición frente a rivales como Ford y General Motors, en un momento en que el sector enfrenta altos costos, transición tecnológica y gran competencia por la producción local.

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