Voz media US Voz.us

Wall Street mira con preocupación el despido de la jefa de la Oficina de Estadísticas Laborales y pone en duda la precisión de los datos del Gobierno

La confianza en las estadísticas que proporciona el Gobierno es un pilar fundamental de la economía estadounidense, afirman los expertos.

Una imagen de archivo de la fachada de la Bolsa de Nueva York

Una imagen de archivo de la fachada de la Bolsa de Nueva YorkAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El despido de Erika McEntarfer, quien ocupaba el cargo de comisionada de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), está generando fuerte preocupación en el mundo financiero, especialmente en Wall Street, que ahora empieza a cuestionar la fiabilidad de los datos económicos oficiales.

La duda del sector financiero es clara: ¿El despido de McEntarfer —por orden del presidente Donald Trump tras la publicación de un informe de empleo más débil de lo esperado— implica que la Casa Blanca buscará publicar datos maquillados sobre el rendimiento de la economía? 

Si la respuesta es sí, probablemente la economía de Estados Unidos y la bolsa de valores enfrentarán problemas e inestabilidad. Si es no, el comportamiento económico seguirá su curso con normalidad.

Por décadas, los inversores han confiado de forma ciega en los reportes del Gobierno sobre empleo e inflación para tomar decisiones importantes en los mercados de acciones, bonos y sus derivados. Esa confianza, traducida en estabilidad institucional y seguridad jurídica, es considerada uno de los pilares fundamentales que explican por qué los activos estadounidenses han tenido un rendimiento superior frente a sus pares internacionales. Sin embargo, esta confianza ahora está en entredicho.

Tras la sorpresiva destitución de McEntarfer, varios bancos de inversión reportaron haber recibido consultas de clientes preocupados por la posibilidad de que las cifras oficiales estén siendo manipuladas por intereses políticos, según reportó el Wall Street Journal.

“¿Nos estamos acercando a escenarios como los de América Latina o Turquía, donde si los datos no favorecen al gobierno, se despide al funcionario responsable y luego se deja de publicar la información?”, se preguntó Alejandra Grindal, economista jefe de Ned Davis Research.

El economista jefe de JPMorgan, Michael Feroli, advirtió que la remoción de McEntarfer es, de hecho, una amenaza a la integridad de los mercados financieros de EEUU y se une a los intentos del presidente Trump de presionar directamente al jefe de la Reserva Federal para que baje las tasas de interés.

“Se ha hablado mucho de la politización de la Fed en los últimos meses, pero no se debe pasar por alto el riesgo de politizar el proceso de recopilación de datos”, escribió Feroli.

Según el WSJ, la desconfianza no solo se limita a la comunidad financiera. Días antes del despido de McEntarfer, un grupo de economistas envió una carta bipartidista al Congreso advirtiendo sobre la necesidad de “proteger la integridad del sistema estadístico estadounidense” e invertir en su modernización, ya que este es “el alma de la economía estadounidense”.

Mientras tanto, desde la Casa Blanca han intentado calmar las aguas. El asesor económico Kevin Hassett dijo que el presidente Trump quiere a personas cercanas en el BLS “para que cuando veamos los datos de empleo, sean más transparentes y confiables”.

Por ahora, aunque el mercado bursátil no reaccionó negativamente —el S&P 500 subió 1,5 % el lunes—, según el WSJ el verdadero impacto de la medida podría verse a largo plazo: cuando se evalúe la confianza en el dólar, el costo de la deuda pública y la posición de Estados Unidos como emisor de la moneda de reserva mundial.

“El simple hecho de que se perciba un sesgo político en los datos podría acelerar el desplazamiento del dólar como moneda de reserva”, dijo Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management.

Mientras los hechos se desarrollan, algunas firmas privadas y universidades ya evalúan métodos alternativos de recopilación y divulgación de datos económicos independientes. No obstante, la mayoría de los expertos coinciden en que, al menos por ahora, es casi imposible que un esfuerzo privado puede igualar el alcance, la profundidad histórica y la representatividad nacional del sistema estadístico del Gobierno de EEUU, que lleva décadas funcionando, perfeccionándose e inspirando confianza plena en los inversores. 

tracking