Mundial de Clubes: Jhon Arias y Germán Cano sentencian al Inter y ponen al Fluminense en cuartos
"No nos rendimos. Lo intentamos hasta el final pero no fue nuestro día", dijo el entrenador nerazurri, Cristian Chivu, quien se estrenó en el torneo.

Germán Cano celebra su tanto ante el Inter de Milán
(AFP) En una tarde mágica para Jhon Arias y de gloria para Germán Cano, el Fluminense logró pasar a los cuartos de final del Mundial de Clubes al derrotar por 2-0 este lunes en Charlotte a un irreconocible Inter de Milán.
El primer gol llegó temprano, con un cabezazo del argentino a los 3 minutos, tras recibir un centro de su cómplice, Arias, que armó juego, desequilibró y atacó como una máquina. En el club lo llaman el "Pelé colombiano", y tras este partido, tienen aún más razones para hacerlo.
Luego sería el mediocampista Hércules, quien, en sintonía con su nombre, mató en los descuentos (90+3) a un monstruo gigante, el vigente subcampeón de la Liga de Campeones de Europa, al mandarla al fondo de las redes de Yann Sommer.
El ´'Flu' salió al campo del Bank of America Stadium en Charlotte, Carolina del Norte, con una fiereza típica de Copa Libertadores. Y se retiró como el único brasileño en liza, junto al Palmeiras, tras las caídas de Botafogo y Flamengo.
El Tricolor se medirá en cuartos con el ganador del duelo Manchester City-Al Hilal.
De su propia medicina
El entrenador Renato Gaúcho le dio a los nerazzurri de su propia medicina: un esquema 3-5-2, típico del Inter. Puso a los italianos a jugar contra su sombra, con un medio campo que defendía y atacaba con la misma velocidad, anulando al rival.
"Fuimos competitivos, supimos sufrir en algunos momentos y matamos en el momento adecuado", dijo el DT.
El Inter estuvo desconectado, con Nicolo Barela lanzando balonazos desde el centro del campo para Henrikh Mkhitaryan y Federico Dimarco, quien tuvo chispazos finales, al igual que el capitán y gran referente, Lautaro Martínez.
Lograron lanzar al arco, pero los tiros fueron contenidos o al palo.
"Vi muchas cosas que no me gustaron", dijo el Toro en un duro mensaje a sus compañeros. "Quien quiera seguir luchando por cosas importantes, debe quedarse. Quien no quiera, adiós".
No terminaban de acomodarse los hinchas en las tribunas cuando el equipo carioca se apoderó del balón con Martinelli, quien subió por derecha para servir a Arias.
El colombiano lanzó un accidentado centro que, tras rebotar en Alessandro Bastoni, quedó lista para que Cano conectara de cabeza.
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Tras este madrugón, el Inter intentó acomodarse, lanzando balones largos a las espaldas de sus rivales. Así, a los 10, Nicolo Barella lanzó una bola desde el medio hacia Mkhitaryan, quien tocó para Dimarco. Fábio contuvo el bombazo.
Matando al monstruo
El 'Flu' robaba en medio campo y casi alargó la diferencia en el primer tiempo. Un pase de taco de Arias a Cano volvió en pared para el colombiano, que disparó. Sommer desvió y la bola quedó sobrando para Samuel Xavier, que la desperdició. Iban 29 minutos.
La tuvo otra vez, después de un cruce de Samuel Xavier y un triple toque de cabeza: Thiago Silva, René e Ignácio, que la conectó dentro de las redes, pero estaba adelantado.
En la segunda mitad, el Inter renovó piernas con el ingreso de Luis Henrique, Valentín Carboni, Petar Sucic y el joven Sebastiano Esposito, quien cambió el ritmo del partido.
Renato Gaúcho también renovó su medio campo con Hércules y Lima. Arias, uno de los mejores jugadores del Mundial, seguía exigiendo al máximo a Sommer.
Casi al final del juego, el Inter resucitó. El Toro lanzó un tiro que fue contenido por Fábio, y luego otro que pegó en el palo. Dimarco también le dio al poste.
"No nos rendimos. Lo intentamos hasta el final pero no fue nuestro día", dijo el entrenador nerazurri, Cristian Chivu, quien se estrenó en el torneo.
Pero allí estaba Hércules, aquel ser mitológico a quien le encargaban matar monstruos, para invadir el campo rival y anotar el segundo, matando al león italiano.
La banca carioca era una fiesta. El carnaval de Rio estaba en Charlotte. En Carolina del Norte, un brasileño mandó a casa a un club del otro lado del Atlántico.
"Aquí no estamos representando solo al Fluminense sino a un continente entero", dijo Arias. "Una de las principales fortalezas fue la humildad. Sabíamos del poderío del equipo que teníamos delante".