ANÁLISIS
Cómo el 'fracking' mejoró la economía y la protegió de las perturbaciones geopolíticas del suministro de energía
Esta tecnología permitió que el valor de la producción energética estadounidense se multiplicara entre 2007 y 2015, convirtiendo al país en uno de los principales exportadores mundiales de crudo y gas natural licuado (GNL).

Fracking- Imagen de Archivo
La fractura hidráulica o fracking es una técnica relativamente nueva que permite extraer gas natural y petróleo de las rocas de esquisto. Esta innovación tecnológica consiste en perforar la tierra e inyectar agua, arena y productos químicos a alta presión en la roca para liberar gas en lugares que antes eran inaccesibles.
Entre 2005 y 2015, el fracking representó un boom para la industria energética, pero la práctica ha resultado controvertida, ya que hay quienes aseguran que distrae a las empresas a la hora de invertir en energías renovables.
Aparte de la controversia que genera el fracking, vale la pena preguntarse si el auge de esta actividad ha realmente traído beneficios para la economía.
Just The News
La influencer del cambio climático que fue amiga de Greta Thunberg califica ahora el movimiento de "estafa"
Just The News
La producción de gas natural aumenta
Gracias al fracking, el valor de la producción energética estadounidense creció entre 2007 y 2015, convirtiendo al país de importador neto de gas y petróleo, en uno de los mayores exportadores mundiales de crudo y gas natural licuado (GNL). Este cambio, aportó grandes beneficios a la economía estadounidense y la protegió de las perturbaciones geopolíticas del suministro de energía.
En 2015, Catherine Hausman, de la Escuela Ford de Políticas Públicas de la Universidad de Michigan, y Ryan Kellogg, del Departamento de Economía de la Universidad de Michigan y de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) presentaron las primeras estimaciones de las implicaciones a gran escala del fracking para el bienestar y la distribución, en el marco de la conferencia de Brookings Papers on Economic Activity (BPEA).
Según las autoras, tras una década de crecimiento prácticamente nulo, la producción de gas natural en Estados Unidos creció más de un 25% entre 2007 y 2013.
Los beneficios para el consumidor
Hausman y Kellogg también revelaron que, para el 2013, el auge del fracking en Estados Unidos benefició a la economía, reduciendo los precios del gas natural en un 47%. De esta manera, el fracking mejoró el bienestar económico de los consumidores en $74.000 millones anuales.
"Todos los consumidores de energía se beneficiaron del auge: los residenciales, $17.000 millones al año; los comerciales, $11.000 millones; los industriales, $22.000 millones; y los eléctricos, $25.000 millones, por un total de $74.000 millones", concluyó el estudio.
Así, de acuerdo al informe publicado por el BPEA, las facturas de gas de los hogares se redujeron en $13.000 millones anuales entre 2007 y 2013, lo que equivale a $200 al año.
En el documento, las autoras también indicaron que la expansión de la oferta de gas natural redujo sus precios en $3,45 por 1000 pies cúbicos, y que la reducción del precio al por mayor, repercutió totalmente en los precios al por menor.
En cuanto a los efectos regionales para la época, el estudió reveló que "la zona más beneficiada es el centro-sur-oeste (Arkansas, Luisiana, Oklahoma y Texas), con $432 por persona en beneficios para el consumidor, seguida del centro-norte-este (Illinois, Indiana, Michigan, Ohio y Wisconsin), con $259 por persona en beneficios. La región que menos gana es el Pacífico (California, Oregón y Washington), sin embargo, los consumidores de esta zona se benefician de $181 dólares al año".
Se benefician la industria y el empleo
Las autoras también examinaron el impacto del gas de esquisto en la industria manufacturera en general, un sector que, antes del boom del fracking, llevaba décadas en declive en Estados Unidos.
Aunque el informe señaló que es difícil determinar un efecto causal preciso, se concluyó que "la industria manufacturera experimentó un aumento de la actividad como resultado del auge del esquisto, con un efecto más pronunciado en la fabricación de fertilizantes".
De acuerdo a otro estudio de 2016, sobre los beneficios del fracking a nivel local, el autor Michael Greenstone, de la Universidad de Chicago (UChicago), y sus coautores, descubrieron que los costes de esta actividad se ven compensados por los beneficios, que ascienden a entre 1200$ y 1900$ al año, para los hogares promedio. Sin embargo, existe una heterogeneidad sustancial entre las distintas regiones del país.
Según el Energy Policy Institute de UChicago, el informe de Greenstone reveló que los beneficios para las comunidades incluían un aumento del 6% de la renta media, impulsado por las subidas de los salarios y los pagos de cánones, un aumento del 10% del empleo y un aumento del 6% del precio de la vivienda.
En cuanto a los costes, según el estudio, el fracking reducía la calidad de vida de un hogar típico entre 1.000$ y 1.600$ anuales, sin contar el aumento de la renta familiar.

Un buque transporta gas de esquisto procedente de EEUU
Finalmente, el informe de Greenstone concluyó que a pesar de la heterogeneidad entre las localidades, la tendencia general era clara: "En conjunto, los datos actuales muestran que, en promedio, los beneficios globales para las comunidades locales superan a los costes".
Por otra parte, según un análisis recientemente realizado por Libre Mercado, el informe "The Shale Boom and the U.S. Economy: An Aggregate and Local Analysis" ("El auge del esquisto y la economía estadounidense: un análisis agregado y local"), publicado en 2024, por el Becker Friedman Institute de UChicago, reveló que el fracking aportó directamente a más del 6,5% del crecimiento del PIB de EEUU entre 2005 y 2012, e incrementó el PIB de la nación en 5 puntos porcentuales entre 2005 y 2015.
De igual manera, el análisis concluyó que las regiones situadas encima de los principales yacimientos de esquisto - como Bakken y Marcellus - experimentaron un aumento del empleo local del 35% y un incremento de la masa salarial local, de aproximadamente el 28% durante el boom de 2005 a 2015.
En 2017, una normativa de la Administración Obama, que imponía onerosas cargas al fracking, fue derogada por la primera Administración Trump. Esto permitió al sector proporcionar energía y puestos de trabajo en toda Pensilvania e impulsar la segunda exportación más importante del estado, superando los $1400 millones en 2019.
Sin el 'fracking', aumentan las emisiones
Además de sus beneficios para la economía, según un informe del Departamento de Energía del 2021, la eliminación del fracking invertiría gran parte de los efectos conseguidos durante la transición del carbón al gas, aumentando las emisiones de CO2 del sector energético en un 16%, las de NOx en un 17% y las de SO2 en un 62%, lo que socavaría los importantes beneficios medioambientales de la era del esquisto.
"Este resultado socava los considerables progresos realizados por el sector de la generación de energía en Estados Unidos, que ha reducido las emisiones de CO2, NOx y SO2 en un 30%, 76% y 91%, respectivamente, entre 2005 y 2019", se lee en el documento.
Por otra parte, la Administración de Información Energética (EIA) concluyó en una nota de 2020 que "las emisiones del sector eléctrico estadounidense han caído un 33% desde su máximo de 2007 porque se ha generado menos electricidad a partir del carbón y más a partir del gas natural y de fuentes sin carbono".
El 'fracking', un verdadero incentivo para la economía
Mientras los responsables políticos debaten las estrategias de transición energética, el auge del fracking ofrece un ejemplo de cómo combinar la innovación con la resistencia económica y la reducción de emisiones.