ANÁLISIS
El papa denuncia el "lenguaje orwelliano" de la inclusión de Occidente que "acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan”
León XIV critica los ataques a las libertades de conciencia y de religión, en especial la persecución y la discriminación a los cristianos, también en los países desarrollados.

El Papa León XIV saluda a los fieles
El papa León XIV no suele hacer ruido. Una de las características que más destacan de él es precisamente que es un gran oyente. Escucha y medita, y sólo habla cuando considera que debe hacerlo. Y así lo ha visto para exigir a los representantes diplomáticos de Occidente el respeto por las libertades de conciencia y religiosa y denunciar "un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan".
León XIV criticó que "que el lenguaje se está convirtiendo cada vez más en un arma con la cual engañar, o golpear y ofender a los oponentes. Esto ocurre en nuestros hogares y espacios públicos, en la política, en los medios de comunicación y en las redes sociales”.
"Estamos asistiendo a un auténtico ‘cortocircuito’ de los derechos humanos"
El resultado de ello, según Prevost, es que "especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente". Algo que el pontífice calificó como "doloroso".
“Estamos asistiendo a un auténtico ‘cortocircuito’ de los derechos humanos. El derecho a la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad religiosa e incluso el derecho a la vida están siendo restringidos en nombre de otros pretendidos nuevos derechos, con el resultado de que el propio marco de los derechos humanos está perdiendo su vitalidad y dejando espacio para la fuerza y la opresión”,
"La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo"
También denunció los ataques contra la libertad de conciencia, de la que hizo una férrea defensa ya que “permite a las personas rechazar obligaciones legales o profesionales que entran en conflicto con principios morales, éticos o religiosos profundamente arraigados en sus vidas personales. Puede tratarse del rechazo al servicio militar en nombre de la no violencia, o del rechazo por parte de médicos y profesionales de la salud a participar en prácticas como el aborto o la eutanasia”.
“La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo. En este momento de la historia, la libertad de conciencia parece ser cada vez más cuestionada por los estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos”.
"En este momento de la historia, la libertad de conciencia parece estar cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, esta libertad establece un equilibrio entre el interés colectivo y la dignidad individual. También pone de relieve que una sociedad verdaderamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias, previniendo las tendencias autoritarias y promoviendo un diálogo ético que enriquece el tejido social".
León XIV denunció la "sutil" discriminación de los cristianos en Occidente
El papa también condenó la persecución de la libertad religiosa, que comienza a percibirse más "como un privilegio que como un derecho". Algo que está provocando la persecución de más de 380 millones de cristianos en todo el mundo, con especial peligro en países de África y Asia.
Pero el papa no se limitó a condenar explícitamente "la violencia yihadista" contra los seguidores de Jesús. León XIV denunció la “sutil” discriminación religiosa contra los cristianos en los países más desarrollados: “A veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más débiles, los no nacidos, los refugiados y los migrantes, o promueven la familia”.
Denuncia contra el aborto y la maternidad subrogada
El papa fue especialmente contundente al denunciar el negocio de la maternidad subrogada ya que “al convertir la gestación en un servicio negociable, se viola la dignidad de ambos, tanto del niño, que queda reducido a un ‘producto’, como de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso generativo y alterar la vocación relacional original de la familia”.