ANÁLISIS
¿Cómo se llegó a la tragedia de las inundaciones de Texas?
Lo sucedido en el Estado de la Estrella Solitaria responde al "peor de los escenarios posibles", según los expertos. Una combinación letal y casi imposible de factores geográficos y climáticos, a los que hay que sumar las horas clave en las que se desencadenó la catástrofe.

Miembros de los servicios de rescaten preparan una embarcación
¿Cómo ha podido ocurrir esta tragedia? Cinco días después de que comenzaran las inundaciones que ya dejan más de 100 muertos –una cifra que sigue creciendo– y un territorio devastado por el agua, es la pregunta que millones de personas continúan haciéndose. La respuesta combina factores naturales, geográficos y atmosféricos, pero también apunta al sistema de alertas de la zona más afectada por uno de los peores desastres vividos en el país en los últimos años.
En primer lugar, cabe destacar que lo sucedido en el Estado de la Estrella Solitaria responde al "peor de los escenarios posibles", según los expertos. Una combinación letal y casi imposible que hizo que el río Guadalupe llegara a puntos en los que apenas tenía un 1% de posibilidades de llegar para que fuera considerado un gran desastre y un 0,2% para que alcanzara la magnitud que finalmente tuvo.
Una zona conocida como el "callejón de las inundaciones repentinas"
La geografía es un factor clave para explicar la tragedia. En conversaciones con AFP, Hatim Sharif, hidrólogo de la Universidad de Texas en San Antonio, explicó que no por casualidad la región de Hill Country se encuentra en una zona conocida como el "callejón de las inundaciones repentinas".
De acuerdo con el experto, "el aire cálido del Golfo sube por el escarpe de Balcones –una línea de colinas abruptas y acantilados que se arquea hacia el suroeste desde Dallas–, se enfría y vierte torrentes sobre suelos finos que ceden rápidamente el paso al lecho rocoso. A continuación, la escorrentía se canaliza a través de una densa red de arroyos".
El nivel del agua se disparó en cuestión de minutos
Esto provoca que "el agua suba (de nivel) muy, muy rápido, en cuestión de minutos o de horas", explicó Sharif. Por desgracia, los hechos de la madrugada del 4 de julio lo confirmaron.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés) emitió una alerta de inundación poco después de la 01:00 am, pero la mayoría de los campistas estaban durmiendo. Los teléfonos estaban prohibidos y la cobertura era irregular, mientras que la oscuridad hacía que las vías de escape fueran difíciles de definir.
Hacia las 03:00 am locales, un medidor situado cerca del campamento Mystic, en Hunt, indicaba que el río Guadalupe crecía casi 30 centímetros cada cinco minutos. Poco después, a las 04:30, el nivel del agua subió más de 6 metros, según los datos del NWS. Una cantidad suficiente para arrastrar personas, vehículos y edificios.
De acuerdo con Sharif, estas circunstancias hacen recomendable que se comiencen a utilizar previsiones hidrológicas que conviertan las precipitaciones en niveles probables de los ríos. "Las precipitaciones deben traducirse en escorrentía", afirma. "Si tienes 25 centímetros, ¿qué pasará".
Los campamentos de verano atraen desde hace mucho tiempo a la región por su belleza natural. Pero, con el aumento de los riesgos, Sharif advierte que no es prudente considerarlos como seguros o permanentes.
1987: diez muertos por inundaciones en la misma zona
Diez adolescentes perdieron la vida en esa ocasión, cuando un autobús y una furgoneta que huían del campamento fueron engullidos por las aguas. Los servicios de rescate consiguieron salvar a otros 33, que consiguieron aferrarse a las copas de los árboles.
El clima cálido de la región, agravado por la sequía
El clima es otro de los puntos clave para explicar el desastre. Una atmósfera más cálida –como la que provoca la sequía que sufre el condado de Kerr desde principios de 2025– retiene más humedad, lo que favorece los aguaceros. Los expertos apuntan que las zonas que sufren sequía son más susceptibles de sufrir inundaciones repentinas, puesto que el suelo no tiene la capacidad de absorber las precipitaciones de manera eficaz, comparado con otras situaciones. Sumado a la topografía rocosa de la zona, el riesgo de inundaciones se incrementaba considerablemente.
"El paisaje estaba probablemente bastante seco, por lo que todo lo que caía se escurría con bastante rapidez, de la misma manera que el agua se escurriría sobre una superficie pavimentada", apuntó el meteorólogo Marshall Shepperd, director del Programa de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Georgia y expresidente de la Sociedad Meteorológica Americana a ABC News.
Humedad del golfo y restos de la tormenta tropical 'Barry'
A ello se sumó una abundante cantidad de humedad tropical procedente del Golfo, a la que se unió la humedad monzónica del Pacífico oriental y los restos de la tormenta tropical Barry, que tocó tierra en la costa este de México el 29 de junio, explicó Shepperd.
A pesar de que Barry se disipó rápidamente en su camino hacia el interior, su circulación residual continuó su camino sigilosamente hacia el norte, hacia la frontera entre Texas y México, arrastrando consigo algo de humedad tropical desde la bahía de Campeche hasta el Estado de la Estrella Solitaria. El nivel extremadamente alto de humedad atmosférica sobre la región proporcionó un amplio combustible para las persistentes lluvias torrenciales y las precipitaciones extremas.
Las condiciones atmosféricas que prevalecían en el momento en que se desató el desastre sobre las llanuras del sur favorecían la formación de tormentas eléctricas que se desplazan lentamente, descargando su lluvia sobre la misma zona durante periodos prolongados de tiempo, lo que incrementaba de manera notable las probabilidades de inundaciones repentinas.
Precipitaciones intensas
Y esto nos lleva al último motivo, no por menos importante –de hecho fue el detonante–, sino por lo extraordinario de que suceda: las "extraordinarias" precipitaciones sobre la zona, que fueron lo que hizo explotar la bomba meteorológica.
De acuerdo con el NWS, "las extraordinarias tasas de precipitación" de entre 5 y 10 cm por hora en algunas zonas, como los condados de Kerr y Mason, equivalen a hasta 45 cm en algunos puntos. "Ese volumen de agua cayendo en períodos de tiempo relativamente cortos... es un desastre listo para desatarse", corroboró Shepperd.
La NWS comenzó a alertar de lluvias intensas cuatro días antes
Tras el análisis de los fenómenos naturales, queda por ver el factor humano. Y todos los ojos se vuelven aquí hacia el sistema de alertas y la comunicación de las agencias encargadas de vigilar los fenómenos meteorológicos y alertar a la población si es preciso. Un punto que favoreció el elevado número de muertos es que los hechos más graves se desencadenaron en la madrugada del viernes, cuando muchas de las víctimas dormían y o bien no pudieron atender a las alertas o bien su capacidad de reacción estaba disminuida por el sueño.
En este sentido, Shepperd compartió en su cuenta de Facebook una publicación en la que se detalla la evolución de los avisos de la NWS a través de varias de sus delegaciones. El primer aviso de la agencia se produjo el 30 junio, cuando se emitió un aviso de lluvias intensas entre el 3 y el 7 de julio.
El 2 de julio, la División de Gestión de Emergencias de Texas (TDEM) emitió un comunicado informando de que la agencia "activó los recursos de respuesta a emergencias estatales en previsión del aumento de las amenazas de inundaciones en algunas zonas del oeste y el centro de Texas".
Paralelamente, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica incluyó el riesgo de inundaciones repentinas en su pronóstico de peligros para los próximos tres a siete días. Este tipo de alertas, incluida la emergencia por inundaciones repentinas (la alerta más alta para este tipo de inundaciones), son distribuidas por el NWS de la misma manera que las alertas de tornados: a través de los sistemas nacionales de alerta EAS y WEA.
Los sistemas de alerta, a debate
Según informa AFP, en el condado de Kerr se continúa con la práctica informal de que el personal de un campamento de verano se comunique por radio y avise a los demás albergues. Una iniciativa que presenta riesgos evidentes y que los propios comisionados estudiaron sustituirlo por un sistema de alertas con sirenas.
No obstante, fue considerado como "un poco extravagante" y optaron por seguir con el modelo vigente. De hecho, según recoge una transcripción de un acta de una reunión de 2015, el comisionado H. A. Buster Baldwin señaló que "la idea de que nuestro hermoso condado de Kerr tenga estas malditas sirenas sonando en mitad de la noche me va a obligar a volver a beber para poder resistir".
"Cinco minutos de esa sirena podrían haber salvado a cada uno de esos niños", dijo a AFP el personal de un campamento de verano se comunique por radio y avise a los demás albergues.
Los expertos y la NWS insisten en el uso de la radio meteorológica NOAA
Desde la NWS volvieron a insistir en la necesidad de que los acampados, y especialmente los responsables de los campamentos, cuenten con una radio meteorológicas NOAA All Hazards. Se trata de dispositivos que funcionan con pilas y ofrecen una cobertura más fiable en todo el país que el servicio de telefonía móvil, lo que los convierte en una alternativa fiable y consolidada.
A través de estos aparatos, se puede sintonizar NWR, una red nacional de emisoras de radio que emiten información meteorológica continua directamente desde la oficina del NWS más cercana. Difunde avisos oficiales del Servicio Meteorológico, alertas, previsiones y otra información sobre peligros 24 horas al día, siete días a la semana.
De acuerdo con la corresponsal meteorológica de ABC News, Ginger Zee, este dispositivo "te despertará de un sueño profundo. Las alertas oportunas del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) esa noche pueden programarse para que se activen y despierten a la gente, dándoles al menos unos minutos, si no más, para buscar terreno más elevado".