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ANÁLISIS

La Conferencia Católica de obispos de Washington denuncia la ley estatal que obliga a los sacerdotes a romper el secreto de confesión

El gobernador Bob Ferguson firmó una norma que obliga a los clérigos a violar el derecho canónico en caso de que tengan sospechas de casos de pederastia o exponerse a penas de cárcel y fuertes multas.

Un sacerdote, durante una confesión

Un sacerdote, durante una confesiónSOPA Images/SIPA / Cordon Press

Israel Duro
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Los obispos de Washington anunciaron que han presentado una demanda contra la ley estatal firmada por el gobernador Bob Ferguson que obliga a los sacerdotes a romper el secreto de confesión. Los prelados señalaron explicaron que dieron el paso "para proteger la libertad religiosa. La nueva ley de Washington obliga a los sacerdotes a elegir entre su deber sagrado y la ley, amenazando el sello de la confesión instituido por Cristo hace más de 2.000 años".

El gobernador de Washington, el demócrata Ferguson, que se autoproclama católico, firmó en los últimos días un proyecto de ley tras su paso por el Senado estatal que considera a los clérigos católicos como "supervisores", por lo que no pueden ampararse en privilegios legales para defenderse de la obligación de informar sobre investigaciones de abusos a menores.

Enfermeros o terapeutas no tienen la obligación de comunicar la información

Sin embargo, la norma, que entrará en vigor en julio, sí concede protecciones similares al secreto de confesiones a otras profesiones, como enfermeros y terapeutas, que quedan eximidos de la obligación de comunicar dicha información. Por el contrario, los clérigos se exponen a sanciones de hasta 364 días de cárcel, una multa de 5.000 dólares y una posible responsabilidad civil si se niegan a romper el secreto de confesión.

La demanda presentada el jueves por los obispos de Washington argumenta que esta nueva norma viola las protecciones de la Primera Enmienda, la cláusula de igualdad de protección de la 14ª Enmienda y la Constitución de Washington. 

"Un descarado acto de discriminación religiosa"

La demanda, a la que ha tenido acceso el medio de información católica The Pillar, subraya además, de la discriminación sufrida por los sacerdotes, la encrucijada a la que expone a los religiosos, a los que obliga a elegir entre el riesgo de ser incluso excomulgados o la cárcel: 

"Washington apunta a la Iglesia católica romana en un descarado acto de discriminación religiosa. Sin ninguna base legal ni de hecho, Washington pone ahora a los sacerdotes católicos romanos ante una elección imposible: violar 2.000 años de enseñanza de la Iglesia e incurrir en excomunión automática o negarse a cumplir la ley de Washington y ser objeto de encarcelamiento, multa y responsabilidad civil. El objeto de esta ley es claro: someter al clero católico romano a los dictados del Estado".

"Exigir a los sacerdotes que violen el secreto de confesión no reducirá los abusos"

Además, los prelados reiteraron su compromiso en la lucha contra los abusos infantiles, algo a lo que la nueva norma, en realidad, no contribuirá: "Exigir a los sacerdotes que violen el secreto de confesión no reducirá los abusos, simplemente castigará a los sacerdotes por mantener sagrado el sacramento de la confesión".

Los obispos de varias diócesis señalaron que han solicitado reunirse con el gobernador, pero sus peticiones no han recibido respuesta.

Los obispos aseguran que el clero irá a la cárcel antes que romper el secreto de confesión

El obispo de Spokane, Thomas Daly, emitió un comunicado en el que se comprometía a que cualquier miembro del clero respetaría el sello de la confesión, aunque ello supusiera ir a la cárcel.

"Quiero asegurarles que sus pastores, obispo y sacerdotes, se comprometen a mantener el sello de la confesión, incluso hasta el punto de ir a la cárcel. El Sacramento de la Penitencia es sagrado y seguirá siéndolo en la Diócesis de Spokane".

El secreto de confesión, clave en la doctrina católica desde hace más de 2.000 años

El secreto de confesión, es decir el compromiso del sacerdote a no contar absolutamente nada de lo que oye mientras administra el sacramento de la penitencia, ni siquiera si supone un delito, es uno de los puntos clave de la doctrina católica. De hecho, la ruptura del "sello" está penada con la excomunión para el clérigo que que lo hiciera.

​Algo que los obispos de Washington recuerdan en la denuncia: "Durante generaciones, los católicos han buscado el perdón y la curación a través de la confesión, y lo que se dice durante ese momento sagrado es completamente confidencial. Esa protección se conoce como el secreto de confesión, y es una de las reglas más antiguas y solemnes de la Iglesia católica".
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