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¿Le picó un mosquito? Cuándo preocuparse por el virus del Nilo Occidental

Desde su detección en Nueva York en 1999, se ha extendido por gran parte del territorio nacional y actualmente circula de manera estacional en numerosos estados.

Una imagen de un mosquito sobre una mano (Archivo)

Una imagen de un mosquito sobre una mano (Archivo)AFP

Diane Hernández
Publicado por

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, también crece la actividad de los mosquitos y el riesgo de exposición a enfermedades como el virus del Nilo Occidental.

Aunque la mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas y los casos graves son poco frecuentes, las autoridades sanitarias recomiendan reforzar las medidas de prevención durante la temporada de mosquitos, especialmente entre los adultos mayores y las personas con el sistema inmunitario debilitado.

El virus del Nilo Occidental es la principal causa de enfermedad transmitida por mosquitos en el país. Desde su detección en Nueva York en 1999, se ha extendido por gran parte del territorio nacional y actualmente circula de manera estacional en numerosas comunidades.

Conocer sus síntomas, las señales de alarma y las formas más eficaces de prevenir las picaduras puede ayudar a reducir el riesgo sin generar una preocupación innecesaria.

¿Qué es el virus del Nilo Occidental?

El virus del Nilo Occidental, conocido en inglés como West Nile virus o WNV, es un flavivirus relacionado con los virus del dengue, el Zika, la fiebre amarilla y la encefalitis japonesa.

Su ciclo natural se mantiene principalmente entre aves y mosquitos del género Culex. Los mosquitos se infectan al alimentarse de aves portadoras y posteriormente pueden transmitir el virus a personas, caballos y otros mamíferos.

Los seres humanos y los caballos son considerados huéspedes terminales o “callejones sin salida” epidemiológicos: por lo general, no acumulan suficiente cantidad de virus en la sangre para infectar a otro mosquito.

¿Cuáles son los síntomas del virus del Nilo Occidental?

La mayoría de las personas infectadas nunca llega a saberlo.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, alrededor del 80% de las personas infectadas no presenta síntomas.

Cerca del 20% desarrolla una enfermedad febril que puede comenzar entre dos y 14 días después de la picadura de un mosquito infectado. En personas inmunodeprimidas, el periodo de incubación podría ser más prolongado.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio.
  • Dolores musculares o articulares.
  • Náuseas, vómitos o diarrea.
  • Inflamación de ganglios.
  • Erupción cutánea en el pecho, la espalda o los brazos.

La mayoría de quienes desarrolla una enfermedad leve se recupera por completo. No obstante, la fatiga y la debilidad pueden prolongarse durante semanas o meses.

¿Cuándo puede convertirse en una enfermedad grave?

Menos del 1 % de las personas infectadas desarrolla una afección grave del sistema nervioso central.

Estas complicaciones pueden incluir:

  • Meningitis, o inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.
  • Encefalitis, una inflamación del cerebro.
  • Mielitis flácida aguda, capaz de provocar debilidad repentina o parálisis semejante a la causada por la poliomielitis.

Entre las señales de alarma se encuentran la fiebre alta, rigidez en el cuello, dolor de cabeza intenso, desorientación, temblores, convulsiones, debilidad muscular, pérdida de sensibilidad, dificultad para caminar o parálisis.

Ante estos síntomas se debe buscar atención médica inmediata.

Los CDC calculan que aproximadamente el 10% de los pacientes que desarrollan enfermedad neuroinvasiva muere. La recuperación de los supervivientes puede tomar semanas o meses, y algunos efectos neurológicos pueden ser permanentes.

¿Quiénes corren mayor riesgo?

Cualquier persona puede desarrollar una infección grave, pero el riesgo aumenta considerablemente con la edad.

Los CDC señalan que alrededor del 2% de los infectados de 65 años o más desarrolla enfermedad neuroinvasiva, frente a menos del 0,5% entre los menores de 65 años. Las personas de 70 años o más tienen una probabilidad de hospitalización más de seis veces superior a la de los adultos jóvenes.

También presentan mayor riesgo quienes tienen:

  • El sistema inmunitario debilitado.
  • Cáncer o reciben quimioterapia.
  • Trasplantes de órganos.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares.

Un estudio estadounidense que examinó casos diagnosticados entre 2013 y 2024 encontró asociaciones entre la enfermedad neuroinvasiva y factores como la edad, el sexo masculino, la enfermedad renal crónica, la hipertensión, determinados cánceres hematológicos y el uso de medicamentos inmunosupresores.

Investigaciones anteriores realizadas en California también identificaron la edad avanzada, la hipertensión y la diabetes como factores relacionados con una mayor probabilidad de presentar complicaciones neurológicas.

¿Debo hacerme una prueba después de una picadura?

En términos generales, no.

​Las picaduras de mosquito son muy frecuentes y solo una pequeña proporción de los insectos está infectada. Incluso cuando una persona recibe la picadura de un mosquito portador, la mayoría no desarrolla síntomas.

​Por esa razón, no se recomienda realizar pruebas de rutina únicamente por haber sufrido una picadura. La decisión de hacer un análisis debe basarse en los síntomas, la exploración clínica, la época del año y la actividad conocida del virus en la zona.

​Cuando un médico sospecha una enfermedad neuroinvasiva, el diagnóstico suele realizarse mediante la detección de anticuerpos IgM contra el virus en una muestra de sangre o de líquido cefalorraquídeo.

​Las pruebas moleculares, como la PCR, tienen utilidad limitada en muchos pacientes porque la presencia del virus en la sangre suele ser breve y puede haber disminuido para el momento en que aparecen los síntomas. Pueden ser más útiles en determinadas personas inmunodeprimidas, cuya producción de anticuerpos puede retrasarse.

¿Puede contagiarse de una persona a otra?

El virus del Nilo Occidental no se transmite mediante el contacto cotidiano, los besos, la tos, los estornudos ni por convivir con una persona infectada.

La vía habitual es la picadura de un mosquito infectado. Sin embargo, se han documentado formas excepcionales de transmisión mediante:

  • Transfusiones de sangre.
  • Trasplantes de órganos.
  • Embarazo o parto.
  • Posiblemente, lactancia materna.
  • Exposición accidental en laboratorios.

Estas vías son poco frecuentes. Desde 2003, la sangre donada en Estados Unidos se somete a pruebas para detectar el virus, lo que ha reducido considerablemente el riesgo relacionado con transfusiones.

¿Los perros, gatos y caballos pueden infectarse?

Sí, pero las consecuencias varían según la especie.

Los caballos son especialmente susceptibles a desarrollar enfermedad neurológica grave. A diferencia de los humanos, para ellos existen vacunas veterinarias contra el virus.

Los perros y gatos también pueden infectarse, aunque rara vez desarrollan cuadros graves. No se considera que las mascotas domésticas transmitan el virus directamente a sus dueños.

Las aves cumplen un papel central en la circulación natural del patógeno porque algunas especies pueden mantener niveles de virus suficientemente altos para infectar a los mosquitos que se alimentan de ellas.

¿Puede dejar secuelas a largo plazo?

Aunque muchas personas se recuperan completamente, las complicaciones neurológicas pueden prolongarse.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró que, después de una hospitalización por enfermedad neuroinvasiva, eran frecuentes problemas como fatiga, alteraciones de memoria, dificultades de concentración y depresión.

Otro estudio reciente, realizado entre pacientes hospitalizados durante un importante brote en Arizona, evaluó a los participantes entre 17 y 24 meses después de su hospitalización. El 83% de los pacientes con virus del Nilo Occidental seguía reportando algún síntoma, como fatiga, dolores musculares o articulares, alteraciones del sueño y problemas de memoria o concentración. Estos resultados corresponden a pacientes hospitalizados y no deben extrapolarse a todas las infecciones, la mayoría de las cuales son asintomáticas.

¿Existe una vacuna o tratamiento?

Actualmente, no existe una vacuna autorizada para prevenir el virus del Nilo Occidental en seres humanos ni un antiviral específico aprobado para tratarlo.

Los cuadros leves se manejan generalmente con reposo, hidratación y medicamentos para controlar el dolor o la fiebre, siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario.

Las personas con encefalitis, meningitis, parálisis u otras complicaciones pueden necesitar hospitalización, líquidos intravenosos, asistencia respiratoria y cuidados neurológicos intensivos.

Diversos candidatos vacunales han sido investigados, pero los especialistas han señalado obstáculos como la variación impredecible de los brotes entre años y regiones, las dificultades para realizar ensayos clínicos y la necesidad de determinar qué grupos obtendrían mayor beneficio.

Cómo prevenir el virus del Nilo Occidental

Ante la ausencia de una vacuna humana, la principal protección consiste en evitar las picaduras y reducir los criaderos de mosquitos.

Los CDC recomiendan:

  • Usar repelentes registrados por la Agencia de Protección Ambiental que contengan DEET, picaridina, IR3535, aceite de eucalipto de limón, PMD o 2-undecanona.
  • Utilizar camisas holgadas de manga larga y pantalones largos.
  • Limitar la exposición al amanecer y al anochecer, cuando muchos mosquitos Culex están más activos.
  • Instalar o reparar mallas en puertas y ventanas.
  • Vaciar recipientes que acumulen agua, incluidos cubos, macetas, bebederos de aves, juguetes, neumáticos y canaletas.
  • Cambiar con frecuencia el agua de recipientes que no puedan eliminarse.
  • Seguir las indicaciones de los programas locales de control de mosquitos.

Los productos que contienen aceite de eucalipto de limón o PMD no deben aplicarse a niños menores de tres años. Cuando se utilizan conforme a la etiqueta, los repelentes registrados por la EPA se consideran seguros incluso durante el embarazo y la lactancia.

Preguntas frecuentes sobre el virus del Nilo Occidental

¿Todos los mosquitos transmiten el virus del Nilo Occidental?
No. Solo determinados mosquitos infectados, principalmente del género Culex, pueden transmitirlo.

¿Una muestra positiva significa que habrá un brote?
No necesariamente. Significa que el virus está circulando entre mosquitos y aves y que deben reforzarse la vigilancia y la prevención.

¿Cuánto tardan en aparecer los síntomas?
Normalmente entre dos y 14 días después de la picadura de un mosquito infectado.

¿Puedo contagiarme de un familiar enfermo?
No mediante el contacto cotidiano. Las transmisiones entre personas se han limitado a situaciones excepcionales relacionadas con sangre, órganos o transmisión maternoinfantil.

¿Cuándo debo acudir a urgencias?
Ante fiebre alta acompañada de rigidez de cuello, confusión, convulsiones, temblores, debilidad muscular, dificultad para caminar o parálisis.
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