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ANÁLISIS

Un nuevo estudio apunta a un posible vínculo entre fármacos de uso común en embarazadas y el riesgo de autismo

De los más de 234.000 niños diagnosticados con trastorno del espectro autista en el estudio, al 15% de las madres se les recetó al menos uno de estos medicamentos durante el embarazo.

Recién nacido-Imagen de Archivo

Recién nacido-Imagen de ArchivoAFP.

Carlos Dominguez
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Un estudio reciente de la Universidad de Nebraska Medical Center (UNMC) y la Dorothy B. Davis Foundation, publicado en la revista Molecular Psychiatry, sugiere que el uso de ciertos medicamentos que inhiben la biosíntesis de esteroles —una vía implicada en la producción de colesterol— durante el embarazo podría estar asociado con un mayor riesgo de trastorno del espectro autista (TEA) en los niños.

El análisis, uno de los más grandes realizados hasta la fecha en este campo, examinó los registros médicos de más de 6,1 millones de niños nacidos entre 2014 y 2023, junto con los datos completos de sus madres. La información proviene de la base de datos Epic Cosmos, que recopila registros de más de 1.880 hospitales y 42.400 clínicas en el país, con seguimiento de los niños hasta diciembre de 2025.

Más exposición medicamentosa, mayor riesgo observado en la descendencia

De los más de 234.000 niños diagnosticados con trastorno del espectro autista en el estudio, al 15% de las madres se les recetó al menos uno de estos medicamentos durante el embarazo.

Los resultados muestran que a las mujeres a las que se les prescribió uno de estos medicamentos durante el embarazo presentaron un riesgo 1,47 veces mayor de que su hijo fuera diagnosticado con TEA, después de ajustar por posibles factores de confusión. 

Según los investigadores, el riesgo aumentaba de manera consistente a medida que crecía el número de medicamentos de este tipo que tomaba la madre: "El riesgo aumentó 1,33 veces (1,32–1,34) por cada inhibidor adicional de la biosíntesis de esteroles (SBIM) tomado durante el embarazo".  El estudio arrojó que en los análisis ajustados, "el riesgo alcanzó hasta un incremento de 2,33 veces (2,09–2,60) con cuatro SBIM". 

"Proponemos que el uso de inhibidores de la biosíntesis de esteroles durante el embarazo podría aumentar el riesgo de TEA en la descendencia a través de una cascada bioquímica de varios pasos", escribieron los investigadores.

¿Qué son los medicamentos en cuestión?

Estos fármacos pertenecen a clases muy diferentes: estatinas para el colesterol, antidepresivos, antipsicóticos y betabloqueadores, entre otros.

  • ​Aripiprazol (Abilify)
  • Atorvastatina (Lipitor)
  • Bupropión (Wellbutrin)
  • Buspirona (BuSpar)
  • Fluoxetina (Prozac)
  • Haloperidol (Haldol)
  • Metoprolol (Lopressor)
  • Nebivolol (Bystolic)
  • Pravastatina (Pravachol)
  • Propranolol (Inderal)
  • Rosuvastatina (Crestor)
  • Sertralina (Zoloft)
  • Simvastatina (Zocor)
  • Trazodona (Desyrel)

El papel del colesterol en el neurodesarrollo, bajo revisión científica

Los medicamentos que inhiben la biosíntesis de esteroles bloquean parcialmente la producción natural de colesterol, una sustancia esencial para el desarrollo cerebral del feto. 

Según los investigadores de la Universidad de Nebraska, alteraciones en esta vía se relacionan con síndromes como el de Smith-Lemli-Opitz, en el que alrededor del 75% de los afectados también reciben diagnóstico de TEA. 

Estudios anteriores habían detectado casos de pacientes con rasgos del síndrome sin mutaciones genéticas, pero que habían tomado el antipsicótico aripiprazol o el antidepresivo trazodona, ambos inhibidores de la biosíntesis de esteroles.

Limitaciones y recomendaciones

El estudio es observacional y no puede establecer causalidad definitiva ni descartar todos los factores ambientales u otros contribuyentes. Los autores excluyeron casos con valproico, conocido por causar anomalías fetales, y enfatizaron que los hallazgos se aplican solo al uso durante el embarazo.

"Nuestros hallazgos no sugieren que estos medicamentos sean inseguros para adultos", afirmó el Dr. Károly Mirnics, director del Munroe-Meyer Institute de la UNMC. "Pero plantean preguntas importantes sobre su uso durante el embarazo, un período en el que incluso pequeñas alteraciones bioquímicas pueden tener efectos desproporcionados en el desarrollo cerebral fetal".

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