La depresión se dispara en la última década y alcanza al 19,1 % de los adultos
El crecimiento no ha sido lineal, pero sí constante. Las tasas comenzaron a elevarse de forma pronunciada entre 2019 y 2023, en paralelo al impacto social de la pandemia de COVID-19. En ese periodo se alcanzó un 19,2 %, coincidiendo con el cierre formal de la emergencia sanitaria por parte de los Centers for Disease Control and Prevention.

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La tasa de depresión en el país no disminuye. Los datos más recientes del índice de salud y bienestar de Gallup reveló que el porcentaje de adultos estadounidenses que declararon padecer o estar recibiendo tratamiento para la depresión fue del 19,1% en el primer trimestre de 2026.
Se trata de una cifra similar al máximo del 20,0% registrado en el trimestre anterior y casi nueve puntos porcentuales superior a la medición inicial de 2015. El porcentaje equivale a unas 51 millones de personas.
Una década de aumento sostenido
El crecimiento no ha sido lineal, pero sí constante. Las tasas comenzaron a elevarse de forma pronunciada entre 2019 y 2023, en paralelo al impacto social de la pandemia de COVID-19. En ese periodo se alcanzó un 19,2 %, coincidiendo con el cierre formal de la emergencia sanitaria por parte de los Centers for Disease Control and Prevention.
Tras una leve mejoría en 2024, cuando la tasa descendió hasta el 17,4 %, los datos han vuelto a repuntar. El fenómeno sugiere que, más allá del shock pandémico, existen factores estructurales que siguen alimentando el malestar psicológico.
Además, el porcentaje de adultos que afirma haber recibido un diagnóstico de depresión en algún momento de su vida ha alcanzado el 29,5 %, casi diez puntos más que en 2015.
Jóvenes y precariedad: el epicentro del problema
Este incremento responde a dos dinámicas simultáneas. Por un lado, las nuevas generaciones llegan a la adultez con niveles de malestar más elevados que sus predecesoras. Por otro, quienes ya eran adultos jóvenes hace unos años también presentan hoy mayores tasas de depresión que entonces.
La variable económica intensifica esta brecha. Entre quienes viven en hogares con ingresos inferiores a 24.000 dólares anuales, la depresión ha aumentado hasta el 37,4 %, quince puntos más que en 2017. La precariedad no solo limita oportunidades: también deteriora el bienestar emocional.
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La soledad como factor clave
En paralelo al aumento de la depresión, emerge otro fenómeno estrechamente vinculado: la soledad. Aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses afirma haber experimentado soledad significativa durante gran parte del día anterior a la encuesta.
La relación entre ambos factores es contundente. Entre quienes reportan soledad reciente, la tasa de depresión alcanza el 33 %, frente al 13 % entre quienes no la experimentan. No se trata de variables independientes, sino de dimensiones que se refuerzan mutuamente.
El pico de soledad se registró durante los momentos más duros de la pandemia, pero, lejos de desaparecer, se ha estabilizado en niveles superiores a los previos a 2020. El repunte reciente coincide, además, con el nuevo aumento de la depresión.
Cuando la vida parece ir a peor
El malestar psicológico también se refleja en la percepción subjetiva de la vida. Entre quienes consideran que su situación ha empeorado en el último año, más de un tercio reporta haber sentido soledad recientemente, y un 30% afirma padecer depresión.
Estas cifras contrastan con las de quienes perciben una mejora en su vida, donde los niveles de soledad y depresión son significativamente menores. La salud mental, en este sentido, no solo es una cuestión clínica, sino también una forma de interpretar la propia trayectoria vital.