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Lindsey Graham tenía un objetivo final antes de partir: la paz entre Arabia Saudita e Israel

Fue a mediados de mayo cuando el senador comenzó a plantearle a Trump que la normalización entre Riad y Jerusalén fuera el eje de un plan regional para "el día después" del conflicto. Días más tarde, el propio Trump trasladó esa exigencia a varios líderes árabes y musulmanes en una llamada conjunta, con Arabia Saudita como principal objetivo.

 Lindsey Graham hablando por teléfono en el Capitolio en Washington, D.C.

 Lindsey Graham hablando por teléfono en el Capitolio en Washington, D.C.AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El senador Lindsey Graham (R-SC), fallecido de forma repentina el sábado por una rotura aórtica, dedicó gran parte de sus últimas semanas de vida a preparar una nueva ofensiva diplomática para lograr la normalización de relaciones entre Arabia Saudita e Israel, en la que buscaba involucrar directamente al presidente Donald Trump y a sus principales enviados en Oriente Medio.

Según reportó Axios este domingo, Graham consideraba que la normalización saudí-israelí podía convertirse en el gran logro de un acuerdo de posguerra en la región, capaz de trascender la campaña militar de Washington contra el régimen de Irán. El senador llevaba años trabajando en ese objetivo, incluso durante la Administración Biden, y creía que el debilitamiento del régimen iraní abría una oportunidad histórica para que Trump alcanzara un pacto histórico, completo y de gran envergadura geopolítica.

El plan de Graham contemplaba lanzar una ofensiva diplomática intensiva tras las elecciones de octubre en Israel y las midterms de EEUU, con la meta de cerrar un acuerdo antes de que jurara el nuevo Congreso, en enero. Para ello, el senador consideraba que primero debía contenerse la guerra con Irán, en particular la crisis abierta en el estrecho de Ormuz, y había aconsejado a Trump que autorizara una operación militar breve y contundente si la vía diplomática no lograba reabrir el paso marítimo, que a estas horas tiene en alerta y estrés a los mercados del mundo.

Graham figuraba entre los interlocutores externos que Trump consultaba con mayor frecuencia en temas de política exterior y seguridad nacional, sobre todo en lo relativo a la guerra con Irán, y formaba parte del grupo de asesores de línea dura que impulsaba una mayor presión militar sobre Teherán. Fue a mediados de mayo cuando comenzó a plantearle a Trump que la normalización entre Riad y Jerusalén fuera el eje de un plan regional para "el día después" del conflicto. Días más tarde, el propio Trump trasladó esa exigencia a varios líderes árabes y musulmanes en una llamada conjunta, con Arabia Saudita como principal objetivo.

Según Axios, el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, había mostrado en el pasado disposición a normalizar relaciones con Israel, pero no era aparentemente el caso en el último año, con su interés enfriándose poco a poco. Eso se debe a que Riad mantiene que cualquier acuerdo debe incluir una ruta irreversible y con plazos hacia la creación de un Estado palestino, condición que el gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha rechazado en reiteradas ocasiones.

Según el reportaje, Graham había discutido la iniciativa con Trump y con los enviados Jared Kushner y Steve Witkoff, además de mantener contacto con el confidente de Netanyahu, Ron Dermer; la embajadora saudita en Washington, la princesa Reema bint Bandar, y el canciller saudita, el príncipe Faisal bin Farhan. Tenía previsto viajar a Arabia Saudita e Israel en las próximas semanas para medir el terreno y esperaba que, de haber condiciones, el trabajo intensivo arrancara en septiembre para tener un acuerdo encaminado antes de noviembre.

El senador identificaba dos obstáculos entrelazados: reunir los votos necesarios en el Congreso y lograr un gobierno israelí dispuesto a ceder en la cuestión palestina. El acuerdo contemplaba un tratado de defensa entre Washington y Riad, ya negociado en buena parte durante la Administración Biden, que requeriría el respaldo de dos tercios del Senado. Graham calculaba que la sesión legislativa posterior a los comicios de noviembre sería la única ventana realista para ratificarlo, y que ganar votos demócratas exigiría compromisos concretos de Israel hacia un futuro Estado palestino.

En sus horas finales, Graham llegó a hablar por teléfono con Trump la noche del sábado y le informó sobre su reciente viaje a Ucrania y el proyecto de sanciones contra Rusia que impulsaba en el Senado. Trump, de acuerdo con lo revelado, le adelantó que preparaba nuevos ataques contra Irán tras un nuevo incidente en el estrecho de Ormuz. Poco después, el senador se quejó ante una persona cercana de sentirse mal, le recomendaron buscar atención médica inmediata, pero dijo que la buscaría recién el domingo, tras su aparición programada en el programa "Meet the Press" de NBC. Graham bromeó entonces con que no era su momento de partir: "No puedo morirme ahora. Todavía tengo que resolver las sanciones a Rusia, ordenar el tema de Irán y lograr la normalización entre Israel y Arabia Saudita". 

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