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ANÁLISIS

Seguridad ante todo: los estadounidenses quieren una política exterior que los proteja en casa

Una encuesta de Gallup revela que los estadounidenses quieren que su política exterior los haga más seguros y prósperos, priorizando amenazas directas y beneficios nacionales tangibles por encima de metas globalistas o idealistas.

La marina haciendo señales a un avión E‑2D Hawkeye

La marina haciendo señales a un avión E‑2D HawkeyeAFP/US Centcom/Sergeant First Class Michael Hunnisett/Handout.

Carlos Dominguez
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Justo antes de los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, la opinión pública estadounidense mostraba una clara preferencia por proteger el territorio y la economía nacional frente a compromisos internacionales más ambiciosos. Según la encuesta anual de Gallup sobre Asuntos Mundiales, realizada entre el 2 y el 16 de febrero de 2026 y publicada el 5 de marzo, los ciudadanos colocan en primer plano las amenazas directas y la estabilidad interna.

El sondeo revela que prevenir el terrorismo internacional es la prioridad absoluta (83% lo considera “muy importante”), seguido de frenar la proliferación de armas nucleares (80%) y garantizar un suministro energético estable (76%). Estas preocupaciones de seguridad inmediata dominaban la agenda en un contexto internacional cada vez más volátil, marcado por las tensiones con el régimen iraní y la reciente intervención en Venezuela.

En segundo plano, pero todavía con fuerte respaldo, aparecen objetivos más pragmáticos: colaborar con organismos multinacionales como la OTAN (68%), garantizar la seguridad de los aliados (65%) y promover políticas comerciales favorables (64%). Al mismo tiempo, 61% de los estadounidenses apoyan reducir la pobreza y las enfermedades a escala global, mientras que el 55% valora promover los derechos humanos en otros países.

Sin embargo, las metas más idealistas reciben menos entusiasmo. Solo el 46% considera “muy importante” proteger a naciones más débiles frente a agresiones externas, el 36% ayudar a construir democracias y apenas el 31% impulsar el desarrollo económico de otros países. La mayoría los ve como objetivos deseables, pero claramente secundarios respecto a los intereses nacionales.

Cambios en el último año

Varios objetivos han ganado terreno en los últimos doce meses. La importancia de defender la seguridad de los aliados subió del 59% al 65%, la promoción de derechos humanos pasó del 48% al 55%, y la protección de naciones débiles —que no se medía desde 2008— aumentó del 36% al 46%. Estos incrementos reflejan una mayor percepción de inestabilidad global.

Diferencias partidistas: prioridades divergentes

Según la misma encuesta de Gallup, aunque existe consenso en la necesidad de combatir amenazas directas y proteger la economía interna, las visiones divergen según la adscripción política.

Los republicanos otorgan mayor peso al suministro energético y a las prioridades domésticas. En cambio, demócratas e independientes dan más importancia a trabajar con la OTAN, reducir la pobreza y las enfermedades mundiales, defender a los aliados y promover derechos humanos. Solo entre los demócratas una mayoría considera “muy importante” proteger a naciones más débiles. Además, los demócratas duplican a los republicanos en su valoración de ayudar a construir democracias y fomentar el desarrollo económico en el exterior.

Aunque los republicanos comparten en gran medida las prioridades del conjunto de la ciudadanía, entre los demócratas sobresalen dos metas claras: reforzar la cooperación con la OTAN para garantizar la seguridad de Estados Unidos y sus aliados, y apoyar iniciativas destinadas a reducir la pobreza y las enfermedades a nivel global.

El debate sobre la OTAN y la ayuda exterior

De acuerdo con Gallup, casi la mitad de los estadounidenses (49%) prefiere mantener el nivel actual de compromiso con la OTAN, mientras que el apoyo a un mayor involucramiento ha crecido hasta el 28% (frente al 20% en 2024). Solo un 14% apuesta por reducirlo sin salir de la alianza y un 7% por retirarse por completo.

El respaldo a intensificar la participación ha subido especialmente desde 2024 entre los demócratas (+22 puntos, hasta el 49%), mientras que entre los republicanos una ligera mayoría (52%) prefiere mantener el statu quo y solo el 6% está a favor de un aumento.

Respecto a la ayuda exterior, el 42% de los estadounidenses considera que Estados Unidos gasta demasiado, el 31% cree que invierte muy poco y el 21% opina que el nivel es adecuado. Este panorama contrasta con la década de 2000, cuando entre el 53% y el 65% criticaba un gasto excesivo. 

En 2009, mayorías de republicanos (66%), independientes (70%) y demócratas (58%) coincidían en que Estados Unidos gastaba demasiado en ayuda exterior. Los demócratas han experimentado un giro completo: ahora el 58% afirma que el país gasta demasiado poco, mientras que el 61% de los republicanos sigue creyendo que gasta demasiado. Según Gallup, el cambio entre los demócratas podría atribuirse a los recortes que Trump ha aplicado al gasto estadounidense en ayuda exterior.

Consenso en el comercio

La medición anual de la encuestadora sobre el impacto económico del comercio internacional muestra que un 82% de los estadounidenses sigue viendo el comercio exterior como una oportunidad para impulsar el crecimiento, frente a un 13% que lo percibe como una amenaza derivada de las importaciones. 

El año pasado, este indicador ya había dado un salto de 20 puntos hasta situarse en el 81%, una cifra cercana al máximo del 79% registrado al final del primer mandato de Trump.

El respaldo al comercio internacional se mantiene elevado entre los tres grandes grupos políticos, aunque con matices: el apoyo es mayor entre demócratas (89%), seguido de independientes (81%) y republicanos (74%). Gallup señala que "los tres grupos veían el comercio en términos igualmente positivos durante el primer mandato de Trump, pero fueron menos positivos durante la presidencia de Joe Biden".

Ejes centrales de la política exterior

La ciudadanía sigue priorizando dos pilares fundamentales: la protección del país y la solidez económica interna. Aunque estas prioridades son compartidas, los republicanos se concentran especialmente en la defensa y en los asuntos económicos domésticos, mientras que los demócratas incorporan además una visión más internacionalista que incluye la promoción de la estabilidad global y los derechos humanos.

El respaldo a mantener la participación de Estados Unidos en la OTAN ha aumentado en los últimos años. Según Gallup, este giro se explica casi por completo por el cambio de postura entre los votantes demócratas, que hoy muestran un entusiasmo mayor por la Alianza Atlántica.

Las percepciones sobre el gasto en ayuda internacional han evolucionado de forma notable. A diferencia de 2009, cuando predominaba la idea de que el país invertía demasiado, ahora son menos quienes sostienen esa visión y ha crecido el número de estadounidenses —especialmente demócratas— que consideran insuficiente la inversión en este ámbito.

Pese a las diferencias partidistas en otros temas, el comercio exterior sigue siendo visto como una oportunidad económica clara. La mayoría de demócratas, independientes y republicanos coincide en que la apertura comercial contribuye al crecimiento del país, manteniendo un consenso amplio en torno a este punto.
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