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ANÁLISIS

El dragón acecha Nueva York: el régimen chino influye en la política de la ciudad mediante el consulado y clubes sociales

Varias organizaciones han realizado ceremonias de lealtad a China, recaudaciones de fondos y campañas de movilización de miembros, mientras líderes políticos locales han recibido apoyo de algunas de estas asociaciones.

Barrio chino de Nueva York - 

Barrio chino de Nueva York - AFP

Williams Perdomo
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Candidatos con campañas debilitadas, senadores destituidos y un torrente de críticas en redes sociales: así enfrentan los políticos en Nueva York las consecuencias de cuestionar o disentir de los planes del régimen comunista chino.

Un reportaje realizado por The New York Times reveló que los clubes sociales, respaldados por China, contribuyeron para afectar la campaña de un candidato al Congreso que una vez desafió al régimen en la televisión china.

Además, estos centros —según el medio neoyorquino— impulsaron también la destitución de un senador estatal por asistir a un banquete con el presidente de Taiwán.

Mientras tanto, los principales beneficiados son quienes mantienen cercanía con el Partido Comunista Chino. En ese caso, los clubes sociales actúan a gran velocidad para favorecer a los candidatos que se alinean con los intereses del régimen.

“Estos grupos, muchos de ellos organizaciones sin fines de lucro exentas de impuestos, han permitido que el adversario más formidable de Estados Unidos influya en las elecciones de la ciudad más grande del país”, detalló The New York Times.

En ese sentido, también se supo que la mayoría de estos clubes sociales son asociaciones locales conformadas por personas originarias de la misma ciudad o provincia china. Algunos existen desde hace más de un siglo, mientras que decenas se han creado en los últimos diez años.

Como es habitual, al igual que otros clubes de inmigrantes en la ciudad, estos centros reciben a los recién llegados, organizan desfiles y promueven la interacción social entre sus miembros.

La diferencia con otros clubes sociales en el mundo es que, según varias fuentes, se han convertido en herramientas del consulado chino en Midtown Manhattan. Lo hacen, principalmente, porque muchos de los líderes de estos grupos tienen familiares o negocios en China y temen represalias en su contra.

En ese sentido, resaltó The New York Times, “funcionarios del consulado los han reclutado para intimidar a políticos que apoyan a Taiwán o cruzan otras líneas rojas de Pekín. En un caso, un agente de inteligencia chino y varios líderes locales atacaron al mismo candidato”.

A pesar de que se trata de política local y probablemente no tenga influencia a nivel internacional, el régimen chino tiene claro que su estrategia va más allá. Audrye Wong, investigadora del American Enterprise Institute que estudia la influencia china, explicó que el Gobierno chino ve hacia el futuro.

“Nunca se sabe qué político podría eventualmente postularse para el Congreso a nivel nacional o convertirse en candidato presidencial”, dijo Wong en una entrevista con el periódico.

China no es el único país que trata de influir en la política internacional. En Nueva York, la fiscalía federal indicó que un funcionario del Gobierno turco ofreció al alcalde Eric Adams viajes de lujo con el fin de acelerar la apertura de un nuevo consulado, cargos que Adams negó y que finalmente fueron retirados durante la Administración Trump.

Sin embargo, explicó The New York Times, la red de influencia de China se cuenta entre las más grandes y efectivas del mundo, con operaciones en países como Francia, Canadá y Reino Unido. Incluso ha establecido comisarías encubiertas en distintas partes del mundo para intimidar a disidentes. Sus esfuerzos, sin embargo, han sido particularmente intensos en Nueva York, hogar de 600.000 personas de origen chino.

Una demostración de ello es que, en 2023, el FBI detuvo a los líderes de la Asociación Americana Changle por gestionar una comisaría clandestina en su sede. El año pasado, una acusación federal señaló a un exasesor de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, por conspirar con los dirigentes de dos asociaciones chinas, alegando que sus actividades políticas “eran supervisadas, dirigidas y controladas” por funcionarios del Gobierno chino.

Las actividades del consulado

En ese sentido, el Times aseguró que descubrió “nuevas pruebas de cómo el consulado ejerce su influencia. Vídeos subidos a YouTube muestran ceremonias festivas en las que funcionarios del consulado dirigieron a grupos de ciudadanos locales en promesas de amor a la patria y defensa de sus intereses. En ocasiones, prometieron promover la ‘reunificación’ con Taiwán”.

El dinero no es algo que se haya olvidado en esta estrategia. Más de 50 organizaciones vinculadas con el régimen chino movilizan a sus miembros para recaudar fondos o apoyar a candidatos políticos en los últimos cinco años, según los registros del Times. Muchas eran organizaciones benéficas sin fines de lucro a las que la ley prohíbe participar en campañas electorales.

“Este enero, más de una docena de asociaciones locales, todas ellas vinculadas al consulado y seis de ellas organizaciones sin fines de lucro exentas de impuestos, organizaron una animada cena de recaudación de fondos para Susan Zhuang, una inmigrante china que se postula para la reelección al Concejo Municipal después de morder a un oficial de policía en una protesta en un refugio para personas sin hogar”, reseñó el Times.

El periódico investigó redes sociales y medios chinos para determinar si grupos chino-estadounidenses apoyaban o recaudaban fondos para candidatos en Nueva York, identificando al menos 53 organizaciones con vínculos con China.

Estos vínculos incluían promover públicamente la agenda política de Pekín, reunirse en China con miembros del Partido Comunista o mantener contacto frecuente con el consulado chino. De las organizaciones, se encontró que al menos 19 habían ignorado la prohibición de actividades electorales.

Entre tanto, el periódico también reveló que el consulado ha presidido ceremonias locales que promueven los intereses políticos de China.

“El Times encontró videos de 35 ceremonias supervisadas por funcionarios del consulado desde 2016. Los diplomáticos guiaron a los líderes de los grupos a través de diversos juramentos, como afirmar la política de China hacia Taiwán y prometer ‘salvaguardar los intereses de desarrollo de la patria’”, señaló NYT.

En una ciudad como Nueva York, donde las elecciones se pueden determinar por bloques étnicos, los políticos mantienen relaciones con los grupos y clubes afines a China. NYT aseguró que muchos políticos “suelen cortejar a estos grupos y, una vez en el cargo, a veces les devuelven el dinero del Gobierno”.

Según informó el diario, el alcalde Eric Adams —cuya exasesora renunció en medio de una investigación sobre la presunta injerencia de China en las últimas elecciones— ha obtenido el apoyo de líderes de al menos nueve asociaciones locales en su intensa campaña de reelección.

La exasesora de Adams estuvo de nuevo en el ojo del huracán la semana pasada cuando fue acusada de ofrecer dinero a periodistas a cambio de apoyo.

El portavoz de la campaña de Eric Adams, Todd Shapiro, informó de que Winnie Greco fue suspendida inmediatamente de la campaña:

“Winnie Grecco no ocupa ningún cargo en esta campaña y ha sido suspendida de todas las actividades relacionadas con la campaña de voluntarios. El alcalde Adams desconocía este asunto. Siempre ha exigido los más altos estándares éticos y legales, y su único objetivo sigue siendo servir a la gente de la ciudad de Nueva York con integridad”, expresó Shapiro.

A pesar de la posición del equipo de Adams con este caso, el Times reveló que el demócrata cuenta con el respaldo para su reelección de organizaciones vinculadas con China.

“Dixon Mai, líder de la sede de la Asociación Chong Lou USA —que el año pasado respaldó formalmente una reunión con altos funcionarios del consulado centrada en la oposición al presidente de Taiwán—, afirmó que estaba movilizando a los 2.000 miembros del grupo para reelegir al señor Adams”, detalló NYT.

En relación con este asunto, Todd Shapiro señaló que el alcalde participó en actividades culturales con el fin de atender las inquietudes de los vecinos. Añadió que la campaña buscó "protegerse contra cualquier influencia indebida".

“Si a algún grupo se le prohíbe hacer recomendaciones o participar en actividades de campaña, esas reglas se les aplican y esperamos que cumplan con la ley”, aseguró Shapiro.

Pero la campaña de Adams no es la única que se ha visto envuelta en este tipo de situaciones. En diciembre de 2021, la organización sin fines de lucro Asian American Community Empowerment colaboró —según NYT— en la organización de una recaudación de fondos a favor de la gobernadora Kathy Hochul.

“El evento tuvo lugar en un restaurante propiedad del líder del grupo, John Chan, un empresario aliado del Gobierno chino que fue condenado por tráfico de heroína e ingreso ilegal de ciudadanos chinos a Estados Unidos”, resaltó el Times.

Además, de acuerdo con los informes, dos meses después, Hochul informó de que se destinaron 10 millones de dólares en apoyo por la pandemia a asociaciones asiáticas. La entidad sin fines de lucro de John Chan consiguió 45.000 dólares de esos fondos.

Por su parte, el equipo de Hochul dijo que los apoyos y contribuciones de la campaña no influyen en las decisiones políticas de la gobernadora.

El régimen chino también ha usado la violencia para imponer su agenda. Agentes chinos han atacado de manera violenta a políticos de la ciudad por considerarlos una amenaza.

No es la primera vez que se denuncia que China mueve los hilos para espiar o perseguir a quienes le resultan incómodos. En 2024, un reportaje de Nigel Inkster, exdirector de operaciones e inteligencia del MI6, para The Spectator recordó que TikTok reconoció que algunos de sus empleados habían estado espiando a periodistas estadounidenses.

"Los datos recopilados sirven para una variedad de propósitos. Los datos médicos robados, por ejemplo, se utilizan para investigaciones biomédicas, que casi con certeza incluyen no sólo programas farmacéuticos, sino también programas de guerra biológica. Se utilizan enormes cantidades de datos extranjeros para entrenar modelos de IA chinos en lenguaje grande", detalló el reportaje.

Además, el reportaje indicó que hay estaciones de policía chinas encubiertas en al menos 50 países, en su mayoría democráticos, con la intención de perseguir y reprimir la disidencia.

"Los funcionarios insisten en que estas entidades existen para ayudar a los ciudadanos chinos con una variedad de procedimientos burocráticos. ¿Pero seguramente para eso están los consulados chinos legítimos? La realidad es que estas 'comisarías' existen principalmente para monitorear y reprimir la actividad contra el régimen", detalló el trabajo de The Spectator.

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