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ANÁLISIS

El uso del miedo como motor de políticas ambientales: los activistas climáticos "no tienen necesidad de ciencia, de datos, de lógica"

De acuerdo al politólogo Roger A. Pielke Jr., a pesar de los discursos apocalípticos, nunca en la historia de la humanidad hemos tenido menor riesgo de muerte por condiciones meteorológicas y climáticas extremas.

Pancarta en Londres

Pancarta en Londres "Trump: genocidio climático"AFP.

Carlos Dominguez
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El informe Global Catastrophe Recap: First Half 2025, publicado en julio por el equipo de Catastrophe Insight de Aon, revela que las mayores pérdidas económicas del primer semestre se debieron a los incendios forestales de Palisades y Eaton en California, el terremoto de Myanmar y los múltiples brotes de tormentas convectivas severas (SCS) en EEUU

Según estimaciones preliminares, las pérdidas económicas del primer semestre en EEUU alcanzaron al menos $126.000 millones, por encima de la media del primer semestre desde 2000 con $41.000 millones

Por el contrario, las pérdidas económicas en todas las demás regiones se mantuvieron por debajo de las medias a largo plazo del primer semestre, reveló el informe. 

Al menos 7.700 personas perdieron la vida como consecuencia de las catástrofes naturales durante el primer semestre de 2025, muy por debajo de la media de 37.250 en lo que va de siglo. La mayoría de las muertes este año, unas 5.456, se debieron al terremoto de Myanmar.

Esto significa que unas 2.200 personas murieron en todo el mundo en catástrofes relacionadas con fenómenos meteorológicos extremos durante los seis primeros meses del año.

Algo de contexto

Roger A. Pielke Jr., politólogo estadounidense y miembro no residente del think tank conservador American Enterprise Institute, ha contrastado estos datos con las cifras del EM-DAT de pérdidas por catástrofes, supervisada por el Centro de Investigación sobre Epidemiología de las Catástrofes (CRED) de Bélgica

Según el politólogo, el CRED también muestra un recuento bastante bajo de muertes por catástrofes naturales en el primer semestre de 2025, cifras que son incluso inferiores a las de Aon.

De acuerdo a las cifras del EM-DAT, citadas por Pielke, de enero a junio, de 2000 a 2024, las muertes están dominadas por años con grandes eventos climatológicos - 2008, Ciclón Nargis (138.000 muertes, Océano Índico); 2010, ola de calor (56.000 muertes, Rusia); 2022, ola de calor (menos de 50.000 muertes, Europa). 

"Me atrevería a sugerir que es probable que en el primer semestre de 2025 se haya producido el menor número de muertes relacionadas con condiciones meteorológicas extremas de todos los semestres registrados en la historia de la humanidad, habida cuenta de la magnitud de las pérdidas en décadas y siglos pasados.", afirma Pielke. 

De acuerdo al politólogo, los increíbles avances en la reducción del número total de muertes por catástrofes y la reducción aún más drástica de las tasas de mortalidad es uno de los logros más increíbles de la humanidad, sujeta a los cambios y a la variabilidad de condiciones meteorológicas extremas.

El miedo como motor de cambio político 

Pielke afirma que si no hemos escuchado nada sobre estas buenas noticias es porque el sector de la defensa del clima considera que su misión es asustarnos para impulsar el cambio político.

El politólogo cita el ejemplo de Harry Enten, de CNN, quien se lamentaba la semana pasada:

"Los activistas climáticos han fracasado a la hora de argumentar sobre el cambio climático. A pesar de todo el mal tiempo, sólo el 40% de los estadounidenses están muy preocupados por el cambio climático. Lo mismo que en 2000. El porcentaje que se preocupa por ser víctima de un desastre natural ha descendido del 38% en 2006 al 32% actual".

De acuerdo a Pielke, "Enten aparentemente considera que el trabajo de los activistas climáticos es hacer que la gente esté 'muy preocupada' por el cambio climático".

Enten no es el único que piensa así.

La asociación Covering Climate Now, que agrupa a más de 500 medios de comunicación, se lamentó el jueves de forma similar, dice el politólogo:

"Los estadounidenses están preocupados por el cambio climático, pero deberían tener miedo. Los estadounidenses aún no comprenden lo inminente, peligrosa y trascendental que es la amenaza, y los periodistas tienen parte de culpa".

Según Pielke, existe también un tipo de evangelismo climático que busca el arrepentimiento de la gente. 

El evangelismo climático fue el mensaje explícito compartido el viernes en LinkedIn por Katheryn Hayhoe, científica principal de The Nature Conservancy y antigua directora de la Evaluación Nacional del Clima de EEUU, afirma el autor. 

Hayhoe citó y respaldó el sermón del Papa León de la semana pasada:

"Debemos rezar por la conversión de tantas personas, dentro y fuera de la Iglesia, que aún no reconocen la urgencia de cuidar nuestra casa común. Vemos tantos desastres naturales en el mundo, casi todos los días y en tantos países, que en parte están causados por los excesos del ser humano, con nuestro estilo de vida."

En líneas generales, los activistas climáticos "no tienen necesidad de ciencia, de datos, de lógica", lo importante es impulsar políticas ambientales gracias al miedo infundido en la población.

El autor afirma que el miedo a las condiciones meteorológicas extremas llevará a la gente a exigir cambios en las políticas energéticas. 

No obstante, según el politólogo, en ningún momento de la historia de la humanidad los seres humanos han tenido menos riesgo de muerte relacionado a condiciones climáticas extremas.

"Las políticas energéticas y climáticas inteligentes, como vengo sosteniendo desde hace tiempo, tienen sentido. El evangelismo climático centrado en asustar a la gente por el tiempo no tiene sentido, ni en política ni en ciencia", afirma Pielke.

¿Quién es Roger A. Pielke Jr.?

Roger A. Pielke Jr. es un politólogo estadounidense conocido por su trabajo en la intersección entre ciencia, política y toma de decisiones. Es licenciado en Matemáticas (1990), máster en Políticas Públicas (1992) y doctor en Ciencias Políticas (1994) por la Universidad de Colorado en Boulder.

El trabajo de Pielke examina cómo se utiliza (y se politiza) la ciencia en los debates políticos, especialmente en torno al cambio climático, la mitigación de catástrofes y la adaptación. Sostiene que, aunque las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre son reales y justifican su mitigación, el aumento de los costes de las catástrofes naturales se debe en gran medida a factores socioeconómicos (como el aumento de la densidad de riqueza) y no a cambios en la intensidad de las condiciones meteorológicas extremas. Al principio de su carrera, también evaluó críticamente los riesgos y costes del programa estadounidense del transbordador espacial.
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