Un hemisferio que cumple
En forma conjunta, las administraciones de Trump y De La Espriella están revitalizando la amistad de 200 años que une a Estados Unidos y Colombia.

El secretario Marco Rubio junto al presidente Donald Trump.
Esta semana, viajaré a Barranquilla, Quito y Lima para destacar un compromiso claro y realizable en nombre del presidente Donald Trump y del pueblo estadounidense: Estados Unidos cumple. Estamos colaborando de forma directa con Colombia, Ecuador y Perú para consolidar una seguridad verdadera, facilitar el crecimiento económico y asegurar que el futuro de nuestra región siga estando bajo el control soberano de cada país.
Cumplimos en materia de seguridad porque las organizaciones narcoterroristas no solo trafican drogas, sino que también propician la inmigración ilegal masiva y la trata de personas, corrompen a las instituciones públicas, reclutan a niños y niñas, destruyen familias y desincentivan las inversiones genuinas. En conjunto, nuestros Gobiernos trabajan hombro a hombro con las fuerzas de orden público para derrotar a los carteles delictivos que han asolado nuestro hemisferio. Terminar con la inmigración ilegal ya les ha impedido obtener decenas de miles de millones de dólares al año, y nuestra cooperación para erradicar el narcotráfico limitará aún más los recursos que tienen para hacer el mal.
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Cumplimos en términos de prosperidad porque el desarrollo económico crea las condiciones propicias para la seguridad duradera, desincentiva la participación en economías ilícitas controladas por redes delictivas y posibilita el beneficio mutuo entre nuestros países.
Durante demasiado tiempo, actores ajenos al hemisferio respaldados por Estados extranjeros, específicamente de China, han ingresado a nuestra región con promesas que esconden sus prácticas predatorias. Muy a menudo, su participación adopta la forma de contratos poco transparentes, endeudamiento insostenible, explotación de trabajadores y destrucción ambiental. Cuando los activos críticos de un país quedan bajo la propiedad o el control de otra nación, los países pierden su derecho sagrado a decidir su propio destino y enfrentan graves amenazas a su soberanía nacional, la privacidad de los datos y la independencia económica.
Estados Unidos ofrece una alternativa clara y transparente. Las empresas y los líderes de negocios estadounidenses invierten de forma directa en su economía nacional, desarrollan su fuerza laboral local y apoyan a las comunidades del entorno.
Colombia: inversiones tangibles y seguridad renovada
En forma conjunta, las Administraciones de Trump y De La Espriella están revitalizando la amistad de 200 años que une a Estados Unidos y Colombia para devolverle el lugar que le corresponde como pieza clave de la seguridad y la cooperación económica en nuestra región.
En vez de ofrecer promesas vacías, nuestra colaboración económica se centra en inversiones directas que mejoran la vida diaria y generan empleos formales para la población colombiana. A través de nuestro próximo ‘Diálogo para la Prosperidad Bilateral’, estamos movilizando inversiones del sector privado estadounidense para dirigirla hacia la infraestructura energética, logística y de transporte de Colombia. Las empresas estadounidenses que desarrollan actividades en Colombia están expandiendo activamente la oferta de empleos bien remunerados, proponen una alternativa económica clara a las economías informales e ilícitas de las que se aprovechan las redes delictivas y ayudan a Colombia a superar las dificultades asociadas con El Niño.
Acompañamos estas herramientas económicas directamente con apoyo en seguridad. La asistencia estadounidense, que incluye capacitación, equipos y apoyo operativo, ayuda a las autoridades colombianas a consolidar el control territorial en áreas que históricamente han estado dominadas por organizaciones narcoterroristas que siembran el terror en comunidades de Colombia, Estados Unidos y el resto de nuestra región.
Estados Unidos se hace presente porque así es como actúan los verdaderos socios. Tras el devastador terremoto que ocurrió el 10 de agosto en Colombia, la Administración Trump entregó de inmediato más de 27 millones de dólares en asistencia de emergencia.
A su vez, la nueva posición de Colombia en materia de seguridad fronteriza y contra la inmigración ilegal actúa como modelo de cooperación regional. Las alianzas que actualmente están cobrando forma en Ecuador y Perú se basan en un modelo que Colombia dedicó dos décadas a demostrar que puede funcionar.
Ecuador: acción directa contra los cárteles y crecimiento económico
En Ecuador, me reuniré con el presidente Daniel Noboa para avanzar en nuestra campaña conjunta contra la criminalidad organizada transnacional. El presidente Noboa se enfrenta a organizaciones delictivas que antes operaban como si fueran intocables. Pero no lo son.
Tras la designación formal por parte de la Administración Trump de las pandillas ecuatorianas Los Lobos, Los Choneros y los Chone Killers como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés) el año pasado, hemos abierto capacidades de coordinación militar, seguridad pública e inteligencia críticas a través del Escudo de las Américas y de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas.
También estamos modernizando nuestro tratado bilateral de extradición con Ecuador para que los criminales prófugos se enfrenten a medidas de justicia prontas e ineludibles.
A medida que mejora la seguridad, la actividad comercial de Estados Unidos se expande. Algunas de las principales compañías tecnológicas estadounidenses, como Google, Palantir y SpaceX, están estableciendo operaciones e infraestructura digital en Ecuador. Estas inversiones se traducen en conectividad de alta velocidad, análisis de datos seguros y empleos en tecnología para trabajadores ecuatorianos, sin comprometer la seguridad estatal ni la privacidad de los usuarios.
Perú: dos siglos de colaboración económica estratégica
En Perú, tenemos gran expectativa de trabajar con el nuevo Gobierno de Fujimori para proyectar nuestros 200 años de historia compartida hacia el futuro. Estamos sincronizando esfuerzos para proteger a nuestro hemisferio de las amenazas transnacionales y regionales, recibiendo a Perú —que ahora es un importante aliado extra-Otan— en el Escudo de las Américas.
Nuestra alianza económica con Perú se construye sobre la base de inversiones transparentes de alto valor en sectores estratégicos clave. Tras la firma de nuestro Memorando de Entendimiento sobre Minerales Críticos en febrero de 2026, la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC) de EEUU destinó 5 millones de dólares de forma directa al sector minero de Perú, que generan ingresos fiscales y empleos locales en ese país.
Mientras que los proyectos respaldados por el Partido Comunista Chino pasan por alto los marcos legales de Perú y amenazan la transparencia y la seguridad de los datos, el sector privado de Estados Unidos está trayendo inversiones abiertas impulsadas por el mercado, que preservan la propiedad peruana y protegen los intereses de seguridad de nuestro hemisferio.
Un hemisferio que cumple
Cada nación de nuestra región tiene el derecho soberano de elegir a sus socios. Pedimos tan solo que la elección se haga con transparencia absoluta, y que la totalidad de sus términos sean visibles para el público.
En los casos en que no fue así, el patrón ha sido claro: las empresas estatales extranjeras toman el control de la estratégica y dejan tras de sí endeudamiento, vigilancia, explotación laboral y una soberanía debilitada.
La propuesta estadounidense es radicalmente distinta. Es transparente, confiable y mutuamente beneficiosa. Ofrece tecnología de confianza. Implica contratos claros y ejecutables. Inversiones del sector privado que incrementan las capacidades locales, crean puestos de trabajo reales y respetan la independencia de los países.
Eso es un hemisferio que cumple.