China lanza un misil balístico intercontinental; Sanders propone el desarme
Las actividades militares de China se han vuelto mucho más descaradas. Por desgracia, algunos estadounidenses no se han dado cuenta. Por ejemplo, los senadores Edward Markey y Bernie Sanders presentaron el pasado mes de septiembre la Ley de Enfoque Más Inteligente para los Gastos Nucleares.

Imagen de referencia de la bandera de China
El 6 de julio, un submarino de la Armada china lanzó un misil balístico intercontinental JL-2 o JL-3 con capacidad nuclear,.
El misil, que volaba en dirección sureste y transportaba una ojiva simulada, cae en el océano Pacífico, en la Zona Libre de Armas Nucleares del Pacífico Sur.
El lanzamiento fue la primera prueba conocida de un misil lanzado desde un submarino chino desde 1982 y el primero de la historia desde un submarino chino de propulsión nuclear.
"El lanzamiento del misil balístico de largo alcance de China no fue solo un ejercicio rutinario", publicó la Comisión Especial de la Cámara de Representantes sobre China el 6 de julio. "Se trató de otro acto más de agresión del PCCh hacia nuestros aliados y socios afines en la región indopacífica".
"Pekín está poniendo a prueba la paciencia mundial hasta el límite absoluto con una alarmante escalada de capacidad nuclear directamente en el Pacífico", comentó el sitio web UnveiledChina en X.
La agencia oficial de noticias Xinhua calificó el lanzamiento como "una medida rutinaria del entrenamiento anual de la Armada del EPL" y declaró que "no estaba dirigido contra ningún país ni objetivo específico".
Independientemente de si están dirigidas contra algún país concreto o no, las actividades militares de China se han vuelto mucho más descaradas. Por desgracia, algunos estadounidenses no se han dado cuenta. Por ejemplo, los senadores Edward Markey y Bernie Sanders presentaron la Ley de Enfoque Más Inteligente para los Gastos Nucleares (Smarter Approach to Nuclear Expenditures Act) el pasado mes de septiembre.
La Ley SANE, como la denominan, "reduciría los programas de armas nucleares que suponen un despilfarro y generaría un ahorro de decenas de miles de millones de dólares".
"Es hora de detener la proliferación de programas de armas nucleares que suponen un despilfarro y crear un futuro que esté a salvo de los peligros de un conflicto nuclear", declaró Markey. "Bajo el mandato de Trump, Estados Unidos está propiciando una nueva carrera de armamento nuclear que pondrá en peligro las vidas de los estadounidenses, así como las de todas las personas del mundo".
¿Estados Unidos está "provocando una nueva carrera armamentística nuclear"? El número de ojivas desplegadas por China, Rusia y Corea del Norte —quizá 6 100— supera al de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia en unas 460.
China, por ejemplo, está en plena expansión. Podría poseer muchas más de las 620 ojivas que se estiman actualmente.
Sin embargo, la cifra actual no es el problema. "No creo haber visto nada más inquietante en toda mi carrera que la continua expansión de la fuerza nuclear china", afirmó Frank Kendall, cuando era secretario de la Fuerza Aérea, en su comparecencia ante la Cámara de Representantes en marzo de 2023.
"Estamos siendo testigos de un avance estratégico por parte de China", afirmó el almirante Charles Richard, entonces comandante del Mando Estratégico de EE. UU. en 2021, dijo.
El Pentágono, en un informe de noviembre de 2022, previó que China cuadruplicaría sus ojivas, pasando de unas 400 en ese momento a 1.500 en 2035.
Esa cifra es una subestimación. James Howe, el destacado analista nuclear, predice que China contará con entre 3.390 y 3.740 armas para ese año. Richard Fisher, del Centro Internacional de Evaluación y Estrategia, analiza el rápido aumento de las plataformas de lanzamiento, como misiles y submarinos, y cree que China tendrá 7.000.
Sea cual sea la estimación que resulte correcta, es sencillamente erróneo pensar, como hace Markey, que Estados Unidos es el culpable de una carrera armamentística. De hecho, Estados Unidos no ha tenido intención de aumentar el número de ojivas.
Estados Unidos sí tiene previsto destinar sumas considerables a su arsenal. Markey informa de "aproximadamente 1 billón de dólares durante la próxima década". Pero si Estados Unidos quiere disponer de un elemento disuasorio, tendrá que llevar a cabo los planes existentes para modernizar simultáneamente los tres pilares de su "tríada" nuclear: los misiles alojados en silos terrestres, las armas lanzadas desde submarinos y las armas nucleares transportadas por bombarderos y cazas.
Los tres pilares de la disuasión nuclear estadounidense están envejeciendo; en muchos casos, los sistemas de lanzamiento ya han superado su vida útil. El mantenimiento de algunas partes del arsenal cuesta ahora más que su sustitución.
Este gran gasto no es un "derroche", ni viene impulsado por Washington. Lo impulsa Pekín.
Ya no existen acuerdos bilaterales de armamento con Rusia. El último, conocido como "Nuevo START", expiró en febrero. Estados Unidos no lo renovó debido a las flagrantes violaciones por parte de Rusia y a la negativa de China a participar en negociaciones sobre control de armamento. Con Rusia y China cooperando militarmente, EE. UU. se encuentra en inferioridad numérica.
Estados Unidos no necesita igualar el número de armas nucleares ni de sistemas vectores de China y Rusia, pero sí necesita mantener una disuasión creíble. Markey propone reducir "las ojivas estratégicas desplegadas de aproximadamente 1 500 a 1 000".
La propuesta de Markey crearía un desequilibrio que podría tentar a un agresor audaz o desesperado a pensar que, mediante amenazas de lanzamiento, podría intimidar a EE. UU. para que no defendiera a un aliado o amigo. El presidente ruso, Vladímir Putin, profirió amenazas de este tipo tanto antes como después del inicio de su actual "operación militar especial" contra Ucrania.
¿Está China también pensando en lanzar amenazas de este tipo? Pekín podría haber probado este misil en cualquier lugar, pero su elección dice mucho de sus intenciones. Como señaló Rebecca Grant, del Lexington Institute, a Gatestone: "Pekín no podría haber elegido una trayectoria de vuelo más provocadora".
El misil, por ejemplo, sobrevoló lo que los chinos denominan la Primera y la Segunda Cadenas de Islas y se dirigió en dirección a Fiyi, que ese mismo día firmó un pacto de defensa histórico con Australia. El acuerdo había enfurecido a Pekín.
Lo que resulta aún más inquietante es que la prueba reveló al mundo los planes de China. Diversas publicaciones han señalado que la prueba puso de manifiesto la capacidad de "segundo golpe" —es decir, de represalia— de China, pero también demostró algo más. "Esta prueba indica claramente la intención de China de obtener capacidad de primer golpe", declaró a esta publicación James Fanell, un ex capitán de la Armada de los EEUU que ocupó el cargo de director de Inteligencia y Operaciones de Información de la Flota del Pacífico de los EEUU.
¿Qué disuadirá a nuestros enemigos de lanzar primeros ataques nucleares? Quizá un misil de crucero con cabeza nuclear lanzado desde el mar, un sistema de defensa antimisiles "Golden Dome" o "cualquier número de nuevas tecnologías y estrategias", escribió Peter Huessy, del Instituto Nacional de Estudios sobre la Disuasión escribió poco antes del lanzamiento del misil chino.
Hay algo que Huessy sabe que no funcionará: "una moderación unilateral que, para empezar, no se tome en serio esas amenazas".
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