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Juan Cruz Isetta

Pax Silicia: la importancia de la Iniciativa y Taiwán como eje principal

Esta iniciativa es, en última instancia, una apuesta por preservar la preeminencia del mundo libre, empezando por la integridad territorial de Taiwán como clave del sistema.

Banderas de Taiwán y Estados Unidos / I-Hwa Cheng

Banderas de Taiwán y Estados Unidos / I-Hwa ChengAFP

Esta semana, Argentina adhirió a la Pax Silica, iniciativa emblemática del Departamento de Estado de los Estados Unidos en materia de inteligencia artificial (IA) y seguridad de la cadena de suministros. Si bien la noticia pasó casi inadvertida en la agenda pública, no cabe dudas de que esta decisión es una de las más trascendentes del actual gobierno en materia de política exterior.

La Pax Silica, establecida por el subsecretario de Asuntos Económicos del Departamento de Estado Jacob Helberg y que hace referencia al Silicio, mineral usado en la fabricación de chips y semiconductores, es una iniciativa estratégica cuyo objetivo es “desarrollar un nuevo consenso de seguridad económica entre aliados y socios de confianza para promover cadenas de suministro seguras, prósperas e innovadoras que abarquen minerales críticos, insumos energéticos, manufactura avanzada, semiconductores, IA e infraestructura tecnológica”.

Como reza la Declaración de la Pax Silica: “Si el siglo XX funcionó gracias al petróleo y al acero, el siglo XXI funciona gracias a la capacidad de cómputo y a los minerales que la hacen posible. Esta declaración histórica consagra un nuevo consenso en materia de seguridad económica para garantizar que los socios alineados construyan el ecosistema de inteligencia artificial del futuro, desde la energía y los minerales críticos hasta la manufactura de alta tecnología y los modelos de IA”.

Actualmente, la iniciativa cuenta con 23 firmantes, entre los que se encuentran Argentina, Australia, Chile, la Unión Europea, Alemania, India, Israel, Japón, Holanda, Qatar, Corea del Sur, Singapur y el Reino Unido. Además, cuenta con un miembro no firmante: Taiwán. El gobierno del presidente Lai Ching-te dio su respaldo a los principios de la iniciativa mediante la Declaración Conjunta sobre la Declaración Pax Silica y la Cooperación en Seguridad Económica entre Estados Unidos y Taiwán.

Y es justamente Taiwán el factor más importante del sistema.

industria es la empresa TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), que opera como co-diseñadora y socia estratégica de las grandes compañías occidentales como Nvidia, AMD y Apple, entre otras.

Es decir, Taiwán es un actor insustituible en la cadena de producción tecnológica global. Y esta situación, a su vez, lo posiciona como el foco principal de la actual competencia geopolítica.

Esta gran capacidad productiva de Taiwán es lo que genera la dependencia global del sistema hacia la isla, la cual se potencia dado el desarrollo de la inteligencia artificial y su necesidad de chips de alta complejidad. Y esta dependencia se vuelve crítica cuando aparece la República Popular de China en la ecuación. Si el Partido Comunista Chino (PCCh), impulsado por sus ansias expansionistas, avanzara sobre la libertad y autonomía taiwanesa, ya sea a través de una acción militar o un bloqueo de la isla, controlaría casi la totalidad del mercado mundial de semiconductores. Así, China se posicionaría como la principal potencia tecnológica.

Por esta razón, la Pax Silica representa la respuesta de Estados Unidos a esta amenaza en su disputa geopolítica frente a China. Lo que la administración Trump está construyendo es una alianza internacional de Estados comprometidos con la cooperación en la seguridad económica y nacional “en torno a los eslabones estratégicos de la cadena de suministro tecnológica global, incluidos, entre otros, aplicaciones y plataformas de software, modelos de frontera de base, conectividad de información e infraestructura de redes, cómputo y semiconductores, manufactura avanzada, logística de transporte, refinación y procesamiento de minerales, y energía”.

Esta iniciativa es, en última instancia, una apuesta por preservar la preeminencia del mundo libre, empezando por la integridad territorial de Taiwán como clave del sistema. Un compromiso de quienes integran esta red y que defienden la democracia, la economía de libre mercado y el Estado de Derecho por asegurar la seguridad de las cadenas de suministros tecnológicos.

El autor es Director Ejecutivo de la Fundación FREE

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