Irán, al igual que Hamás, no tiene intención alguna de cumplir las exigencias de paz de Trump
Al igual que ocurre con la postura de Irán en las negociaciones de paz con la Administración Trump sobre su programa nuclear, Hamás está tratando de dar la impresión pública de que se muestra cooperativo, mientras que, entre bastidores, no está haciendo ningún esfuerzo por cumplir con las exigencias de desarme.

El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf (Archivo)
Apenas se había secado la tinta del memorándum de entendimiento de 14 puntos que el presidente de EEUU, Donald J. Trump firmó con Teherán, cuando ya ha quedado más que claro que Irán no tiene ninguna intención seria de cumplir con las exigencias del acuerdo —a saber, abandonar sus esfuerzos por adquirir armas nucleares y restablecer la libertad de navegación a través del estrecho de Ormuz.
En una rueda de prensa celebrada el 16 de junio en la cumbre del G7 en Évian, Francia, Trump ofreció una valoración de la disposición a negociar del actual régimen iraní, afirmando que «son personas muy racionales», en contraste con los gobernantes de Irán antes del estallido de la guerra, de quienes dijo que eran «gente totalmente irracional y que ahora ya no están», tras los asesinatos, en febrero, de muchas figuras clave del régimen, incluido el líder supremo el ayatolá Alí Jamenei.
Ali Jamenei ha sido sustituido posteriormente por su hijo Mojtaba Jamenei, quien, al parecer, resultó herido en el atentado que acabó con la vida de su padre, y no ha aparecido en público desde que ocupó el cargo. Aun así, Trump declaró el 17 de junio que creía que el recién nombrado líder supremo de Irán era «más joven. Creo que más racional», al tiempo que elogiaba al nuevo régimen, afirmando:
«Creo que son muy inteligentes, creo que son mucho menos radicales, creo que son muy buenos».
El jefe de negociación iraní, «más racional» y «mucho menos radicalizado», Mohammad Bagher Ghalibaf, quien firmó el memorando de entendimiento de forma electrónica, apareció posteriormente en televisión, donde prometió vengar la muerte del líder supremo con la «liberación de Jerusalén»:
«La justicia para nuestro imán reside en la liberación de Jerusalén. Ni cien Netanyahu valen el cordón del zapato de nuestro líder. Debemos mantenernos firmes con este sentido del honor, esta perspectiva y este ideal, y llevar a cabo esta misión».
A pesar de estos comentarios positivos sobre los interlocutores de Irán, Trump también admitió que no había garantías de que los iraníes actuaran de buena fe durante las negociaciones que están previstas mientras esté en vigor el nuevo alto el fuego de 60 días, en las que se supone que se ultimarán cuestiones clave como el futuro del programa nuclear de Irán y el futuro estatus del estrecho de Ormuz.
El presidente insiste en que cualquier retroceso por parte de Irán durante las negociaciones podría dar lugar a que EEUU reanudara su ofensiva militar contra los mulás.
«Es un memorándum de entendimiento», dijo Trump . «Si no se cierra en 60 días, no pasa nada, volveremos a bombardear».
Prometió que, si Irán se comportaba mal, «volvería a lanzar bombas justo en medio de sus cabezas».
Las perspectivas de que la Administración Trump alcance un acuerdo duradero con Irán en el plazo de 60 días no pintan nada bien, tras la cancelación de la primera ronda de conversaciones entre funcionarios estadounidenses e iraníes que debía celebrarse el viernes en Suiza.
Aunque los continuos enfrentamientos entre Israel y los terroristas de Hezbolá en el sur del Líbano se adujeron como una de las razones de la cancelación, ahora está claro que altos cargos de la Administración Trump han planteado serias preocupaciones sobre si Irán tiene un interés genuino en negociar un acuerdo de paz definitivo.
Las preocupaciones de que el régimen iraní, en particular, no se tome en serio la negociación para poner fin a sus actividades nucleares se intensificaron tras las informaciones de que el director de la CIA, John Ratcliffe, comunicó a Trump y a otros altos cargos, antes de la firma del memorándum, que las pruebas recabadas por las agencias de inteligencia estadounidenses planteaban serias dudas sobre la disposición de Irán a hacer las concesiones nucleares que la Casa Blanca busca en cualquier acuerdo definitivo.
Según el sitio web de noticias Axios, las advertencias se emitieron durante una serie de reuniones celebradas entre Trump y sus asesores de alto rango, en las que se debatió la información recopilada por varias agencias de inteligencia que revelaba que las discusiones internas que tenían lugar dentro de el régimen iraní sobre un posible acuerdo de paz eran incoherentes con sus declaraciones públicas sobre el tema.
Se dice que tanto Ratcliffe como el secretario de Estado Marco Rubio expresaron sus reservas sobre la posibilidad de convencer a Teherán para que adoptara las medidas necesarias exigidas por la Casa Blanca para poner fin a las hostilidades, especialmente en lo relativo a la cuestión nuclear.
Una fuente de alto rango con conocimiento de las conversaciones declaró a Axios: «La información de inteligencia refleja que las intenciones iraníes no se ajustan a sus compromisos en virtud del acuerdo», afirmó la fuente.
El informe concuerda plenamente con el enfoque que Irán ha adoptado anteriormente en las negociaciones nucleares durante las últimas dos décadas, cuando, al mismo tiempo que los negociadores del régimen han mostrado su disposición a hacer concesiones en cuestiones nucleares clave como el enriquecimiento de uranio, los partidarios de la línea dura dentro del régimen han mantenido sus esfuerzos por adquirir armas nucleares.
La experiencia de Trump en la consecución de la paz en Gaza también debería servir de advertencia sobre la disposición de Irán a cumplir con sus exigencias de paz. Uno de los requisitos fundamentales del plan de Trump para poner fin al conflicto de Gaza era que los terroristas de Hamás se desarmaran por completo y entregaran la administración del territorio a una fuerza internacional de mantenimiento de la paz.
A pesar de los avances logrados en otras cuestiones, como la liberación de los rehenes israelíes restantes, Hamás, que recibe apoyo militar de Irán, se ha negado a cumplir con las exigencias de desarme.
Durante las últimas negociaciones en El Cairo sobre este tema, la última respuesta de Hamás a los mediadores se interpretó como «un rechazo efectivo» a la exigencia.
Al igual que ocurre con la postura de Irán en las negociaciones de paz con la Administración Trump sobre su programa nuclear, Hamás está tratando de dar la impresión en público de que se muestra cooperativo, mientras que, entre bastidores, no está haciendo ningún esfuerzo por cumplir con las exigencias de desarme.
Una fuente familiarizada con las conversaciones de El Cairo declaró al Times of Israel que Hamás está intentando, a través de los medios de comunicación, presentar su respuesta como más cooperativa, mientras que «en la práctica se parece mucho más a un “no”». La fuente añadió que la respuesta aún no puede calificarse como «un rechazo formal, ya que la propuesta definitiva no se ha hecho pública... Hamás sigue intentando eludir el requisito fundamental, que es un desarme claro».
A pesar de la creciente preocupación por las iniciativas de paz de Trump tanto para Gaza como para Irán y del fracaso a la hora de alcanzar sus objetivos, la Casa Blanca afirmó que el presidente estadounidense seguía comprometido a mantenerse firme en su línea roja definitiva respecto a Irán, a saber, que nunca se permitiría a los mulás adquirir armas nucleares.
Funcionarios de la Casa Blanca insistieron en que el memorándum cumplía todas las líneas rojas que Trump estableció al inicio de la «guerra contra Irán», tales como «garantizar que Irán nunca pueda poseer un arma nuclear, que no pueda conservar su uranio altamente enriquecido y que no pueda tomar como rehén el suministro energético mundial».
¿Quién se supone que va a detenerlos cuando Trump ya no sea presidente? Los Estados árabes del Golfo se han acostumbrado a importar mano de obra para los trabajos que prefieren no hacer; que les disparen podría añadirse a esa lista.
Queda por ver si la Administración Trump podrá lograr lo que Trump desea, sobre todo porque, como ha ocurrido en innumerables ocasiones en el pasado, simplemente no se puede confiar en que los líderes de la República Islámica cumplan su palabra.