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La guerra de una 'prestigiosa' revista médica contra los médicos

El lobby pro-Hamás está difundiendo una petición masiva en la que se pide la expulsión de la Asociación Médica Israelí de la Asociación Médica Mundial. La petición —que acusa a los médicos israelíes de un supuesto sesgo y omite cualquier mención a los crímenes de guerra de Hamás— fue difundida en junio por la revista médica británica 'The Lancet', antaño respetada, lo que supone un claro traspaso de la línea que separa una publicación médica profesional de la propaganda descarada.

Centro Médico Carmel, ubicado en la ciudad de Haifa (Israel). Imagen de archivo

Centro Médico Carmel, ubicado en la ciudad de Haifa (Israel). Imagen de archivoAFP.

Entre las numerosas campañas orquestadas para demonizar Israel, el ataque contra médicos y profesionales sanitarios israelíes bajo la falsa bandera de los "derechos humanos" es una de las más cínicas y evidentes. Concretamente, el lobby pro-Hamás está difundiendo una petición masiva en la que se exige la expulsión de la Asociación Médica Israelí de la Asociación Médica Mundial.

La petición —que culpa a los médicos israelíes de un supuesto sesgo y omite cualquier mención a los crímenes de guerra de Hamás—, fue amplificada en junio por la otrora respetada revista médica británica The Lancet, traspasando claramente la línea divisoria entre una publicación médica profesional y la propaganda descarada.

Lejos de aportar pruebas médicas o reflejar la ética profesional, la petición, tal y como la ha difundido The Lancet, recicla eslóganes políticos y antiguos libelos de sangre, acusando a Israel de "genocidio" y de la destrucción del sistema sanitario de Gaza. Por supuesto, no se hace mención alguna a las abrumadoras pruebas de la militarización sistemática por parte de Hamás de hospitales y otras instalaciones médicas civiles —todos ellos auténticos crímenes de guerra—.

Al promover esta campaña, The Lancet se hizo eco de las acusaciones de ONG activistas marginales, entre ellas el Movimiento por la Salud del Pueblo (PHM), "Doctors for Gaza" (Artsen voor Gaza) y el "Consejo Asesor de Salud" de la denominada "Jewish Voice for Peace". Incluso un análisis superficial deja claro que la petición promovida por esta supuesta revista médica no tiene nada que ver, ni remotamente, con la ética médica. Por el contrario, es una pieza más del atroz esfuerzo por aislar y deslegitimar a las instituciones israelíes tras la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre. En esencia, se trata de otro frente de la guerra de Hamás contra el pueblo y las instituciones del Estado judío.

Al hacer eco de estas ONG y violar los requisitos fundamentales de una revista científica, The Lancet ni siquiera hace un mínimo intento por examinar su credibilidad y su apoyo al terrorismo. Por ejemplo, el recién nombrado coordinador global de PHM, Aziz Rhali, celebró públicamente el 7 de octubre como "Día de la Victoria", y participó en actos de violencia colectiva en apoyo a la "resistencia palestina" inmediatamente después. También ha expresado su apoyo a Hezbolá y a su difunto líder, el architerrorista Hassan Nasrallah.

Como era de esperar, no es la primera vez que el editor de la revista, Richard Horton, ha utilizado The Lancet para publicar propaganda antiisraelí. Entre 2001 y 2014, la mayor parte de la producción de la publicación sobre cuestiones israelíes y palestinas —el 58,3 % de sus 264 artículos— adoptó la forma de comentarios políticos en lugar de investigación médica. Esto culminó en 2014 con la publicación de la infame "Carta abierta al pueblo de Gaza", un panfleto propagandístico cuyos coautores (médicos), llenos de odio, habían enviado por correo electrónico a sus colegas un mensaje titulado "CNN, Goldman Sachs y la Matriz Sionista", en el que promocionaban un vídeo protagonizado por David Duke, líder supremacista blanco del Ku Klux Klan, entre otros materiales antisemitas.

Después de que las peticiones para la destitución de Horton cobraran gran relevancia, este se embarcó en una gira de disculpas a Israel y prometió un cambio. Incluso publicó una edición especial sobre los avances médicos israelíes. Pero tras las atrocidades cometidas por Hamás el 7 de octubre, volvió a sus viejas prácticas venenosas, lo que culminó en la petición de boicot liderada por ONG del mes pasado. Los artículos que repiten acusaciones de "crímenes de guerra", incluido el "genocidio", carecen de fundamento jurídico o fáctico, y fueron obviamente inventados para desviar la atención de la matanza masiva perpetrada por Hamás. Aportando su granito de arena a este teatro del absurdo, The Lancet desestima cualquier mención a la responsabilidad de Hamás en la crisis médica de Gaza como meras afirmaciones israelíes, a pesar de la amplia documentación existente.

Además, ni esta revista médica ni las ONG que lideran la petición han pedido jamás a ninguna otra asociación médica civil que condene las operaciones militares de sus propios países. La lista incluye a Rusia, China, Irán, Turquía, Sudán y otros verdaderos violadores de los derechos humanos y del derecho internacional. La premisa de la petición es, por tanto, un flagrante doble rasero.

Las consecuencias de esta trayectoria van mucho más allá de Israel. A medida que la política se impone cada vez más a las instituciones científicas, los médicos e investigadores se ven presionados a someterse a pruebas ideológicas e inmorales que no guardan relación con la medicina. Como resultado, las revistas académicas, las asociaciones profesionales y las organizaciones humanitarias corren el riesgo de que los profesionales médicos serios las consideren simplemente otra forma de manipulación masiva.

Con Horton y The Lancet de nuevo al frente de una campaña de odio dirigida contra los médicos israelíes, y bajo la frágil fachada de la publicación científica, es necesaria una respuesta eficaz que llame la atención de la editorial neerlandesa de la revista, Elsevier. En esencia, The Lancet es una empresa como cualquier otra, y cuando los lectores dejen de leerla, los suscriptores cancelen sus suscripciones, los investigadores más destacados dejen de enviar artículos y los anunciantes se vayan a otra parte, se producirá un cambio en la dirección.

© Gatestone Institute.

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