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La alianza estratégica de Estados Unidos con el chavismo erosiona el liderazgo de Trump en Venezuela

A pesar del descontento ciudadano, los principales voceros de la diplomacia estadounidense han manifestado públicamente un apoyo firme al gobierno interino.

El presidente Donald Trump camina bajo un paraguas al desembarcar del Air Force One en la Base Conjunta Andrews, Maryland, el 2 de agosto de 2026.

El presidente Donald Trump camina bajo un paraguas al desembarcar del Air Force One en la Base Conjunta Andrews, Maryland, el 2 de agosto de 2026.Aaron Schwartz / AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

Un reporte publicado por Politico revela que la percepción pública de los venezolanos hacia la política exterior de la administración Trump ha experimentado un severo deterioro.

El entusiasmo inicial registrado a principios de año ha dado paso a una profunda frustración ante lo que diversos sectores sociales y analistas consideran un respaldo abierto de Washington a un esquema político ineficiente y corrupto.

El punto de quiebre se ha acelerado tras el devastador terremoto doble del pasado 24 de junio. En localidades duramente golpeadas como La Guaira, la respuesta de las autoridades locales ha sido percibida por los damnificados como lenta, pasiva y carente de insumos básicos.

Mientras brigadas de voluntarios y organizaciones no gubernamentales internacionales realizan trabajos de remoción de escombros con herramientas precarias, miembros de las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad del Estado se limitan en gran medida a tareas de vigilancia.

"Mi mamá está atrapada allí. Y nadie me ha ayudado a sacarla", dijo Cristian, un joven de 22 años que continúa buscando a su madre entre los restos de un edificio colapsado, en declaraciones a Politico.

Testimonios como el suyo reflejan el malestar de una población que sostiene que las obras de vivienda social del chavismo colapsaron debido a la falta de supervisión y a la corrupción estructural.

El costo político del respaldo a la gestión interina

A pesar del descontento ciudadano, los principales voceros de la diplomacia estadounidense han manifestado públicamente un apoyo firme al gobierno interino.

El encargado de negocios de EEUU, John Barrett, llegó a declarar que mantenía "mucha confianza" en la gestión de la crisis por parte de las autoridades, elogiando una supuesta "transparencia" en el manejo del desastre.

Paralelamente, altos funcionarios de la Casa Blanca han sostenido encuentros con figuras prominentes del aparato estatal, incluido el ministro del Interior, Diosdado Cabello. Estas acciones han sido interpretadas por familiares de prisioneros políticos y defensores de derechos humanos como un aval implícito a la continuidad del statu quo.

"Después de enero teníamos esperanzas, pero siete meses después todo se reduce a negociaciones petroleras y nada más", recriminó la esposa de un detenido, durante una manifestación en Caracas, también a Politico.

"Los diplomáticos estadounidenses se están sentando con las mismísimas personas que tienen a nuestros seres queridos como rehenes", agregó.

La exclusión de liderazgos clave y el desplome en los sondeos

La insatisfacción se extiende también al ámbito político institucional. La agenda promovida por Washington para la reanudación de conversaciones en agosto ha dejado al margen a María Corina Machado, la figura de la oposición con mayor respaldo popular en el país.

Esta marginación de liderazgos con legitimidad social ha alimentado las dudas sobre el compromiso real de la administración estadounidense con una transición democrática efectiva.

Los análisis de opinión pública reflejan este cambio de tendencia. Según datos de la consultora Poder & Estrategia dirigidos por el analista Ricardo Ríos, la desaprobación de la presidenta interina ronda el 90% debido al colapso en la atención del desastre.

Ríos señaló a Politico que la percepción sobre EEUU ha cambiado significativamente: "Desde enero, la percepción de EEUU pasó de ser el héroe de la historia a ser crecientemente cuestionado por el público".

Asimismo, estudios de firmas como AtlasIntel registran una caída de 15 puntos porcentuales en la aprobación del secretario de Estado, Marco Rubio, situando la valoración general de la política exterior estadounidense en los niveles más bajos de los últimos años.

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