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Irán y sus aliados han estado arrasando Oriente Medio

Últimamente, Trump ha estado exigiendo a Israel que se abstenga de defenderse de los ataques de Hezbolá en el Líbano con la excusa de que no ha habido víctimas mortales, mientras que, cuando Irán derribó un helicóptero estadounidense, aunque tampoco hubo víctimas mortales, Estados Unidos respondió con bastante contundencia.

Imagen de la guerra en Irán

Imagen de la guerra en IránAFP.

Durante los últimos dos años, un flujo constante de líderes mundiales ha acudido en masa a Israel para persuadir y presionar a la única democracia de Oriente Medio para que cese su autodefensa frente a los aliados de Irán en Gaza ——Hamás y la Yihad Islámica Palestina—, que perpetraron las masacres del 7 de octubre y han lanzado más de 10 000 cohetes contra Israel, intentando llevar a cabo una matanza masiva. Esperemos que, con el nuevo «acuerdo con Irán» del presidente de EE. UU., Donald J. Trump, este abuso cese. Cabe esperar que aún sea posible liberar al Líbano de Hezbolá.

En junio de 2024, el presidente francés Emmanuel Macron visitó Jerusalén, donde le dijo al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que debía poner fin a la guerra en Gaza. «El calvario de los palestinos en Gaza debe terminar», afirmó Macron. Al igual que la mayoría de los líderes mundiales en aquel momento, ni siquiera exigió a Hamás la liberación de los rehenes israelíes como condición previa para un alto el fuego.

Los líderes mundiales como Macron juegan a fingir que la situación en Oriente Medio es un asunto entre Israel y los palestinos; como si bastara con resolverla mediante la creación de un nuevo Estado palestino (terrorista) para que la «paz» se instalara en la región. Nada más lejos de la verdad —una verdad de la que los líderes mundiales son plenamente conscientes, pero que optan por ignorar—. Parecen esperar que los vecinos de Israel acaben con este país por ellos, para poder disfrutar de una «negación plausible». Mientras tanto, siguen financiando organizaciones dedicadas a deslegitimar y socavar a Israel.

La guerra en Gaza y en Oriente Medio, en términos generales, es una guerra contra Israel iniciada por la República Islámica de Irán y librada por su red de grupos afines en toda la región: Hamás y la Yihad Islámica Palestina en Gaza e Israel, las milicias chiitas en Siria e Irak, los hutíes en Yemen y Hezbolá en el Líbano. Irán lanzó su propia guerra directa contra Israel al lanzar un ataque con más de 300 misiles balísticos y drones en abril de 2024.

Los líderes mundiales no han exigido a Irán que ponga fin a su guerra por intermediarios, y aún no se han determinado los términos del nuevo acuerdo con Irán. Nadie está llamando a la puerta de Irán para intentar persuadir a sus dirigentes de que mantengan a raya a Hamás, Hezbolá o cualquiera de sus otros grupos proxy. El mismo Macron que ordenó a Israel que depusiera las armas en Gaza ha guardado un curioso silencio a la hora de pedirle lo mismo a Irán. Lo mismo puede decirse de prácticamente todos los demás líderes, la ONU, la UE, las ONG y los medios de comunicación, que, de forma sospechosa, siguen repitiendo todos la misma cantinela, a saber, que el principal problema es la autodefensa de Israel frente a las masacres y los constantes ataques con cohetes y drones.

Cabe destacar que la Administración Biden, tras el 7 de octubre de 2023, prácticamente no hizo nada más que ejercer presión sobre Israel para que limitara sus operaciones militares a redadas y bombardeos aéreos, al tiempo que disuadía por completo a Israel de eliminar la amenaza de Hezbolá en su frontera norte.

Últimamente, Trump ha estado exigiendo que Israel se abstenga de protegerse de los ataques de Hezbolá en el Líbano con la excusa de que no hubo víctimas mortales, mientras que, cuando Irán derribó un helicóptero estadounidense, a pesar de que tampoco hubo víctimas mortales, EE. UU. respondió con bastante contundencia.

Israel no puede permitir que le aten las manos mientras Hezbolá continúa con sus ataques. Es crucial desvincular al Líbano de cualquier acuerdo entre EE. UU. e Irán. Se trata claramente de una cuestión aparte.

Trump merece un agradecimiento infinito por ser el único líder mundial que se ha enfrentado a Irán en primer lugar, pero si cree que la historia ha terminado con el general Ahmad Vahidi y el resto del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica todavía al mando allí, le espera una desagradable sorpresa. Trump prometió al pueblo iraní que «la ayuda está en camino». Se espera sinceramente que cumpla esta promesa. Su legado debe ser el de un trabajo bien hecho, no el de un trabajo a medias.

La indulgencia del mundo a la hora de permitir que los aliados de Irán actúen sin control ha tenido graves consecuencias, incluso en el norte de Israel, donde Hezbolá lleva atacando desde el 8 de octubre de 2023 —un hecho que la mayoría de los responsables políticos y expertos internacionales parecen ignorar. Durante más de un año después de que Hezbolá iniciara sus ataques, unos 100 000 residentes del norte de Israel se convirtieron en refugiados internos en su propio país, desplazados y enfrentados a un futuro incierto debido a los lanzamientos transfronterizos de misiles y drones por parte de Hezbolá.

El hecho de que, en noviembre de 2023, unos 253 000 israelíes hubieran sido evacuados de sus hogares en Israel debido a los ataques de los grupos afines a Irán, no se ha mencionado en la cobertura mediática general sobre la guerra. Desde 2023, Hezbolá ha lanzado miles de misiles y drones explosivos contra Israel, matando e hiriendo a muchas personas y provocando grandes incendios forestales que han arrasado miles de acres.

Mientras el mundo se ha visto sumido en una histeria colectiva ante la difícil situación de los habitantes de Gaza —una preocupación por las víctimas de la guerra que, curiosamente, brilla por su ausencia cuando se trata de otros conflictos en el planeta—, el norte de Israel, y potencialmente el resto de este país, más pequeño que Nueva Jersey (22 000 km²), se está convirtiendo deliberadamente en un infierno, ignorado por la comunidad internacional. Esta situación la está provocando un Hezbolá que no se deja intimidar. Israel —como cualquier otro país— tiene que poder hacer lo que sea necesario para protegerse.

© Gatestone Institute.

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