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Las implicaciones de las ejecuciones públicas de Hamás y el silencio del mundo

El silencio, o la apatía, de la comunidad internacional, incluidos los denominados grupos e individuos propalestinos, ante los crímenes de Hamás no hace sino animar al grupo terrorista a proseguir con su represión contra su propio pueblo. El silencio del mundo, además, envía a los palestinos el mensaje de que deben abstenerse de levantarse contra Hamás y otros grupos terroristas en la Franja de Gaza.

Miembros de las fuerzas de seguridad internas leales a Hamás.

Miembros de las fuerzas de seguridad internas leales a Hamás.AFP.

El plan del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a la guerra entre Hamás e Israel establece que "Gaza será una zona libre de terror desradicalizada que no supondrá una amenaza para sus vecinos." Su plan también estipula que "Gaza será reconstruida en beneficio del pueblo de Gaza, que ha sufrido más que suficiente" y que "una vez devueltos todos los rehenes [israelíes], los miembros de Hamás que se comprometan a la coexistencia pacífica y a retirar sus armas serán amnistiados."

Aunque Hamás ha liberado a los 20 rehenes vivos y, desde el anuncio del plan de Trump a principios de octubre, ha entregado los cadáveres de algunos de los caídos, la Franja de Gaza sigue siendo cualquier cosa menos una "zona libre de terror desradicalizada."

Tras la entrada en vigor del alto el fuego, los terroristas de Hamas comenzaron a acorralar a docenas de palestinos en el marco de una represión masiva de críticos y opositores al grupo terrorista. Al menos 32 palestinos han sido públicamente ejecutados y muchos más asesinados por matones de Hamás so pretexto de "colaboración" con Israel. Cincuenta y dos de los asesinados pertenecían al clan rival Doghmush de Hamas.

El plan de Trump señala específicamente que Gaza no debe "suponer una amenaza para sus vecinos [israelíes]." La brutal represión de Hamás demuestra que Gaza supone una amenaza para su propio pueblo: los palestinos.

Hamas no ha aportado ninguna prueba de que muchos de los que fueron vendados, obligados a arrodillarse y ejecutados extrajudicialmente en la calle, delante de niños y adolescentes palestinos, estuvieran vinculados de algún modo a las fuerzas de seguridad israelíes. Al etiquetar a sus víctimas como "colaboradores", Hamas trata de justificar sus crímenes ante los palestinos de la Franja de Gaza. El grupo terrorista sabe que los palestinos no sienten simpatía por nadie acusado de traición y de trabajar para el"enemigo" israelí.

Mientras Hamas arrastra a los palestinos a las calles para enfrentarse a sus pelotones de fusilamiento, la comunidad internacional parece mirar hacia otro lado. Sin embargo, Hamás no persigue a delincuentes, forajidos y presuntos colaboradores, como afirma. Por el contrario, está persiguiendo a quienes se atrevieron a alzar la voz contra el grupo terrorista que llevó la muerte y la destrucción a la Franja de Gaza tras su invasión de Israel el 7 de octubre de 2023. Hamás está atacando a clanes e individuos palestinos que se atrevieron a desafiar públicamente sus atrocidades tanto contra israelíes como palestinos.

Incluso si la afirmación de Hamas de que algunos de estos palestinos eran "colaboradores" con Israel es cierta, significa que estas personas decidieron ayudar a Israel en su guerra contra el terrorismo. Hamás, en resumen, ha decidido eliminar a cualquier palestino que se oponga al terrorismo y apoye la coexistencia con Israel.

En todo caso, estos asesinatos demuestran que la Franja de Gaza aún no es una "zona libre de terror". Las acciones de Hamás también demuestran que el grupo terrorista está decidido a explotar el actual alto el fuego para reafirmar su control sobre la Franja de Gaza. El silencio, o la apatía, de la comunidad internacional, incluidos los denominados grupos e individuos propalestinos, ante los crímenes de Hamás no hace sino animar al grupo terrorista a proseguir con su represión contra su propio pueblo. El silencio del mundo, además, envía un mensaje a los palestinos de que deben abstenerse de levantarse contra Hamás y otros grupos terroristas en la Franja de Gaza.

El plan de paz de Trump asume que hay terroristas de Hamás que podrían comprometerse a coexistir con Israel y deponer las armas. Sin embargo, las acciones y la retórica de Hamás en las últimas dos semanas sugieren lo contrario. Todavía no hemos oído a un solo terrorista de Hamás hablar de reconocer el derecho de Israel a existir. A los ojos de los líderes de Hamás, el plan de paz de Trump no es más que otro alto el fuego temporal que debe utilizarse para rearmarse, reagruparse, y prepararse para masacrar a más israelíes.

El 16 de octubre, Hamas anunció, en un comunicado, el primer aniversario del asesinato de Yahya Sinwar, el cerebro de las atrocidades del 7 de octubre:

"El martirio del líder Yahya Sinwar, y antes de él de los líderes y símbolos del movimiento, no hará sino aumentar la fuerza, la firmeza y la determinación del movimiento, de su pueblo y de su resistencia para adherirse a sus planteamientos, continuar en su camino y ser leales a su sangre y sacrificios...".

"La brasa del Diluvio de Al-Aqsa [nombre que Hamas utiliza para sus masacres del 7 de octubre] permanecerá encendida y la bandera de la resistencia no caerá hasta la liberación completa y el establecimiento de un Estado palestino plenamente soberano con Jerusalén como su capital.".

Cuando Hamas habla de "liberación completa", significa conquistar toda la tierra entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, y sustituir Israel por un Estado islamista.

En particular, Hamas sigue plenamente comprometido con su carta de 1988, que establece:

"El Movimiento de Resistencia Islámica [Hamás] cree que la tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado para las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio Final. No se debe dilapidar, ni ella ni parte de ella; no se debe renunciar a ella. Ni un solo país árabe ni todos los países árabes, ni ningún rey o presidente, ni todos los reyes y presidentes, ni ninguna organización ni todas ellas, sean palestinas o árabes, poseen el derecho de hacerlo." (Artículo 11).

"No hay solución para la cuestión palestina si no es a través de la Yihad. Las iniciativas, propuestas y conferencias internacionales son todas una pérdida de tiempo y vanos esfuerzos." (Artículo 13)

En los últimos meses, Hamás ha estado citando una famosa declaración de su antiguo líder, el difunto Ismail Haniyeh, para confirmar que el grupo terrorista nunca reconocerá el derecho de Israel a existir: "Lo dijimos hace cinco años y lo decimos ahora... nunca, nunca reconoceremos a Israel".

Para Hamas, cualquier palestino o árabe que se atreva a hacer las paces con Israel es un "colaborador" y un "traidor" que merece la pena de muerte. Las ejecuciones públicas de "colaboracionistas" por parte de Hamás pretenden enviar una advertencia no sólo a los palestinos, sino también a todos los árabes: La paz y la coexistencia con Israel es un acto de traición castigado con la muerte.

La Franja de Gaza nunca se desradicalizará mientras Hamás siga deambulando por las calles y lanzando violentas y despiadadas represiones contra los palestinos. Ningún gobierno de transición o "Consejo de Paz" podrá jamás imponer la ley y el orden mientras los terroristas de Hamás se sientan libres para asesinar a cualquier palestino que desee la paz y la coexistencia con Israel.

La desradicalización sólo se producirá cuando los palestinos vean que Hamás ha sido totalmente derrotado, desarmado y apartado del poder. Esta es la única manera de garantizar el éxito del plan de paz de Trump. Tal y como van las cosas en la Franja de Gaza estos días, parece que estamos volviendo a la era anterior al 7 de octubre, durante la cual Hamás mantuvo su control sobre la Franja de Gaza con puño de hierro. Si no se erradica a Hamás, sólo se allanará el camino para otra masacre del 7 de octubre contra Israel.

Khaled Abu Toameh es un galardonado periodista afincado en Jerusalén.

© Gatestone Institute

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