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Los demócratas siguen sin entender la causa de su derrota

Kamala Harris y Tim Walz reaparecieron, y sus discursos dejan claro que el partido sigue sin reconocer sus grandes problemas de fondo. Su estrategia continúa siendo el ataque a Donald Trump y hablar de temas que solo interesan a una élite progresista.

Kamala Harris, en un mitin

Kamala Harris, en un mitinCordon Press.

Kamala Harris dio esta semana su primer discurso desde que dejó el cargo como vicepresidente, y fue una intervención llena de fuertes ataques contra el presidente Donald Trump. La demócrata dijo que estos primeros 100 días del republicano han sido un "caos absoluto". Una afirmación bastante descarada viniendo de alguien que formó parte fundamental de una de las administraciones más caóticas de la historia de este país. Harris al igual que el resto de miembros de su partido, sigue creyendo que la estrategia principal es atacar a Trump, pero lo que debería ser evidente para los demócratas, es que la amenaza de que el presidente es un "peligro" para el país hace rato que no funciona. 

El Partido Demócrata vive un momento muy difícil, intenta recuperarse después de la gran derrota de las pasadas elecciones, pero al mismo tiempo enfrenta una fuerte pelea interna entre los miembros más extremos y los menos extremos. Una pelea que cada vez se hace más pública y que preocupa a sus votantes. 

Harris dio su discurso en San Francisco, en una gala de una organización de capacitación que busca preparar a mujeres demócratas para postularse a cargos públicos, para muchos este discurso tiene que ver con supuestas intenciones de la demócrata de lanzarse para ser gobernadora de California. Kamala apareció con su característico estilo, entre risas incluso habló de elefantes y, una vez más, las redes sociales se llenaron de burlas y de críticas a la líder demócrata por sus historias sin mucho fondo o sentido. 

La demócrata incluso hizo referencia al caso de Kilmar Abrego García, el inmigrante salvadoreño que la Administración ha acusado de pertenecer a la banda criminal MS-13 y que deportó a su país de origen. Aún cuando todas las encuestas, durante la campaña mostraban que la inmigración ilegal era una de las principales preocupaciones de los americanos y, a pesar de que en solo semanas el presidente Trump ha mostrado que efectivamente la crisis fronteriza no necesitaba ninguna ley en el Congreso sino la voluntad del Gobierno para solucionarla, los demócratas insisten en defender una inmigración sin control y oponerse a la petición de los votantes.

Tim Walz, la fórmula vicepresidencial de Harris, también apareció esta semana con unas declaraciones extrañas. Aseguró que, en parte, él había sido escogido para la carrera electoral porque podía hablar con otros "hombres blancos" y decirles que estaba bien votar por una mujer de color. Los demócratas siguen hablando de temas que suenan completamente descabellados para la mayoría de los americanos. La idea de que los hombres blancos no votaron por Kamala porque son racistas es un insulto a la inteligencia y a la buena voluntad de millones. El partido sigue sin entender que el problema es de fondo. No votaron por Kamala porque no les daba la seguridad de que realmente fuera a mejorar sus vidas. Y es que el partido en vez de proponer ideas sensatas en materia de economía y migración decidió (y continúa haciéndolo) enfocarse en insultar a Trump y hablar de asuntos que no son más que problemas inventados por una élite de extrema izquierda.

Mientras tanto, el líder de la minoría demócrata, el senador Chuck Schumer dijo en su discurso de esta semana que los primeros días del presidente Trump han sido "100 días de infierno" y que el presidente quiere actuar como si fuera un rey. Cualquier persona en el país, si es honesta y decente, puede decir claramente que no hay ningún infierno. Tal vez hay cambios que a los demócratas no les agradan, pero la vida del ciudadano de a pie no se ha visto afectada, contrario a eso, con todas las detenciones de delincuentes realizadas en las últimas semanas, debería ser evidente que, sobre todo en materia de seguridad, las cosas están mucho mejor. 

Los demócratas llevan años utilizando la estrategia de infundir miedo en los americanos diciéndoles que Trump es una amenaza para la democracia, pero esa estrategia no les funcionó, Trump ganó las elecciones, y no tiene sentido, ahora que Trump está en la Casa Blanca, y que la gente está viviendo las consecuencias de sus políticas, insistir con tales mentiras. Cada día los americanos viven en carne propia el resultado del Gobierno Trump, decir que han sido "100 días del infierno" solo hará que millones de personas confirmen una vez más que los demócratas mienten sistemáticamente. 

El Partido Demócrata debe solucionar sus peleas internas, decidir si va a ser liderado por el ala más radical, o si el ala menos extrema va a poner en orden las cosas y van a volver al sentido común. Al tiempo que solucionan sus discusiones internas deben cambiar su discurso, después de la derrota de las pasadas elecciones, debería haberles quedado claro que su estrategia no puede estar basada en atacar a Trump y en gritar las ideologías más extremas de la raza y el género. No debería ser difícil darse cuenta que deben hablar de los temas que realmente preocupan al americano de a pie. 

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